Forros en Mendoza: se reparten 70 mil preservativos gratis cada mes
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“Hemos decidido ‘desmedicalizar’ los preservativos. Esto significa que no hace falta receta y que no es necesario ningún trámite para retirarlos”, explicó Alicia Wernicke De Motta, titular del Programa Provincia del Salud Reproductiva.
Desde ese organismo -que funciona desde 1998- han bajado línea para que, tanto en los hospitales como en los centros de salud existan canastos llenos de preservativos en lugares visibles, para que cada uno saque cuando y cuantos quiera, a libre demanda. A eso se agrega un proyecto para la instalación de ‘dispensers’ en todo efector público.
El Programa de Salud Reproductiva desarrolla, además, charlas en colegios, centros de salud y hospitales, destinadas a concientizar sobre la importancia del correcto uso del forro como método para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
La política llevada adelante por el Ministerio de Salud local, e impulsada a nivel nacional, busca con estas intervenciones llegar a un número mayor de población. “Nuestra intención es que cada vez haya más gente interesada. Pero igual nos resulta grato que gran parte de quienes se acercan a buscar preservativos sean adolescentes”, señaló la funcionaria.
En los cálculos iniciales, se cree que este año el promedio de reparto mensual podrá subir cuando se obtengan las cifras oficiales y finales del Plan Nacional Remediar, que suministra de preservativos a unos 90 centros de salud que quedan al margen de los programas tradicionales.
Desde el punto de vista comercial, el público al que apunta el gobierno con la distribución gratuita es completamente diferente al grupo social al que tratan de seducir a través de campañas masivas en televisión.
Dentro de la primera franja se encuentran aquellos cuyo único acceso a la salud es a través de los centros públicos de atención y que ya conocen el procedimiento.
Entre los segundos, aparecen jóvenes y adultos de clase social media-alta y alta y que compran preservativos en kioscos, farmacias o súpermercados. Por lo tanto, el Ministerio deja esa tarea de mensura, para saber si aumentaron o bajaron la venta, a las empresas fabricantes.
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Hasta el momento, las actividades organizadas por el Ministerio de Salud local en matenidades y escuelas secundarias no han ocasionado respuestas religiosas
A pesar de ser Mendoza una provincia conservadora y con una fuerte impronta católica, ninguna charla ha originado críticas. Tanto pacientes, como alumnos y padres han visto con buenos ojos la existencia de estos cursos exprés para tener un panorama más amplio a la hora de elegir vivir libremente la sexualidad.
“Son dos cosas completamente diferentes. Nosotros hacemos educación sexual y dejamos de lado cualquier tema religioso. Es algo que no nos corresponde. Y hasta ahora, jamás hemos recibido algún tipo de cuestionamiento”, afirmó Wernicke de Motta