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Cómo esconderse y sobrevivir como secretario de Cultura

El Manual para Sobrevivir como Secretario de Cultura reza: “debes saber siempre decir que no tenemos presupuesto, que hacemos lo que podemos, pero que no dejen de llamar la semana que viene”.
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

Hay maneras y maneras de esconderse cuando se es funcionario. Algunos se encierran tras el escritorio, otros se la pasan viajando. No es el caso del Secretario de Cultura de la Gestión de Jaque, su amigo personal y del pago malarguino, el señor Scollo. Uno podría entrar a la página web del organismo y de ahí tomar la info sobre qué hizo este gobierno en el área de la cultura. Y si no son tan giles, con llenarla de eventos, muy o poco importantes se zafa para el que busca.

El que busca encuentra. Se sabe, el área de cultura de la provincia no está para las cosas importantes. Alguito en la feria del libro, alguito para el bicentenario, alguito para la fiesta de la vendimia. Lo cierto es que en tres años de gestión ni Scollo ni sus laderos metieron una sola discusión, un eje de política cultural que hiciera debatir a la provincia. Repito, todo lo importante no pasa por cultura, pero lo importante culturalmente hablando. Ni la Ley de medios, ni el desarrollo de lo que se denomina Industria cultural, ni las políticas editoriales, ni la producción musical.

Y Scollo está allí, al final del ascensor atendiendo en la oscuridad con una vela que se acabará pronto. Pero nadie puede ver a Scollo tan siquiera, se sabe que existe pero no se lo ve. Para mí, hubo dos gestiones patéticas en el área de la cultura en democracia. Una fue la histriónica y poco feliz administración de Guillermo Romero bajo el gobierno de Iglesias y otra es ésta. La de Scollo.

Los peores. Uno por hablar demasiado y hacer casi nada, solo eliminar programas que funcionaban y cacarear en desfiles de moda en las escalinatas de la casa de gobierno, y el otro, por no hablar ni pestañear. Por esconderse tras su amistad con el gobernador, por no tener una idea que tirar a la mesa. Romero fue zafando en otros cargos luego de su fracaso, premiado en la DGE en la época de Cobos y ahora refugiado en la muni de capital. Pero el Billy de kid es así, siempre fue así. Lo amparó el multimedios UNO en sus épocas de prensa diaria. El diario UNO fue su área de prensa cuando dirigió Cultura de capital y la Secretaría de Cultura de la provincia. Y así se zafa, así cualquiera hace política cultural.

Scollo en cambio más bien fue ignorado y ese terminó siendo su fuerte, que lo ignoraran los medios y la política, los artistas y la gente que, a esta altura, no espera absolutamente nada de lo que haga su gestión. En todo caso Scollo sí cambió algo: pasaron como 30 funcionarios bajo su área. Y hoy uno no sabe si el área de patrimonio la dirige Buenas Ondas Morales o si el Cornelio Moyano está a cargo del Oso Yogui. Pero si te metés en la web seguro te vas a enterar.