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Godoy Cruz: indignación porque un ladrón se fugó de la comisaría

El "Houdini" fue encerrado gracias a que un vecino lo redujo después de haber asaltado a tres chicas adolescentes. Estaba en una celda que no tenía candado, por lo cual un policía la cerró con un juego de esposas. Pero el detenido las abrió, salió de la celda y huyó por los techos. "¿Será que este buen hombre tiene amigos dentro de la seccional?", dijo el padre de una de las víctimas.
La celda no tenía candado; trabaron la reja con un juego de esposas. Foto: Archivo Gobierno
La celda no tenía candado; trabaron la reja con un juego de esposas. Foto: Archivo Gobierno
Un preso se escapó de un calabozo de la comisaría Séptima, de Godoy Cruz, como si fuese el “Gran Houdini”. Había sido encerrado gracias a que un vecino lo redujo después de haber asaltado a tres chicas, es decir, cayó preso gracias a una pesquisa particular.

Llegó a estar entre rejas no por la actuación policial sino por la de un hombre que salió a perseguirlo; y los policías, que son los encargados de custodiar al sospechoso, no pudieron cumplir con su misión y se les esfumó en “las narices”, según contó el empresario metalúrgico Diego Casals, padre de una de las víctimas, quien está indignado con la Policía departamental.

El insólito y preocupante “escapismo” ocurrió este domingo, y desde la seccional no dan cuenta de lo sucedido, ofreciendo respuestas evasivas. La huída se pudo confirmar en la sede judicial que funciona en la comisaría.

Todo comenzó alrededor de las 17.30 en la plaza del barrio Parque, ubicada en las inmediaciones de calles Remedios de Escalada y Bernardo Ortiz. Por allí iban caminando tres adolescentes, dos de 16 años y otra de 18. Aparecieron dos sujetos en bicicleta y uno de ellos empujó y tiró al piso a la mayor, a quien también golpearon en el rostro.

Las chicas comenzaron a gritar. Los ladrones les exigieron sus celulares a cambio de no golpearlas. En medio de gritos y llantos, les entregaron los teléfonos y huyeron en sus bicicletas.

Los pedidos de auxilio de las adolescentes alertaron a algunos vecinos. Uno de los más “guapos” arrancó su camioneta y salió a perseguirlos. A los 150 metros logró darle alcance a uno de ellos; le cruzó el rodado y luego lo redujo. Pero el cómplice escapó. Llamaron al 911 y trasladaron al malhechor a la seccional Séptima.

En ese momento, contó Casals que su hija lo llamó y él también se trasladó a la comisaría. “Les pregunté a los efectivos si era necesario que le tomen declaración (a las chicas) ya que son menores y no había necesidad de exponerlas cerca del detenido”. “Porque si este tipo entra por la puerta chica y sale por puerta grande, a nosotros los civiles no nos protege nadie”, le dijo el hombre a los policías.

“Un agente me explica que todo cambió, ahora se los procesa. En el momento en el que se les estaba tomando declaración a las chicas este buen joven se escapa de la seccional. Es increíble pero cierto; abrió la puerta del calabozo y huyó por los techos de la Iglesia (de San Vicente Ferrer)”, detalló Casals.

Ante esa situación, el padre de la menor se hizo una serie de preguntas: “¿Será que este buen hombre tiene amigos dentro de la seccional que le hicieron un favor?; ¿o será que nuestra Policía es inoperante o quizás se les hacia tarde para ir a la fiestita?; ¿o este joven, con antecedentes, sería cerrajero?”

El hombre continuó haciendo pública su denuncia a través de MDZ. Agregó que para “sorpresa de todos, no le tomaron las huellas digitales y no le hicieron la ficha de entrada al detenido”.

Pero las sorpresas seguían. A este sujeto lo habían encerrado en un calabozo que no tenía candado cerca de las 18. Por ello, según Casals, un policía trabó la reja con un juego de esposas.
Las celdas dan al patio de la seccional y es responsabilidad de los uniformados custodiar a los detenidos.

Alrededor de las 19, mientras las menores aún estaban en la comisaría, se escuchó: “Se escapó… se escapó”. Había pasado sólo una hora del arresto y el efectivo que pronunciaba esas palabras se refería a quien había asaltado a las chicas en el barrio Parque.

Este individuo logró abrir las esposas, salió de la celda, trepó por los techos de la comisaría y se escabulló por los de la Iglesia. A esta altura Casals y las adolescentes estaban desmoralizados.

Para colmo, el hombre contó que los mismos efectivos le indicaron que el “Houdini” es conocido, que tiene antecedentes, se llamaría Gabriel, tiene 23 años y vive en el barrio Campo Papa.

El fiscal de Godoy Cruz Horacio Cadile tomó conocimiento de esta irregular situación y comenzó una investigación por evasión. De todos modos es muy preocupante que una comisaría no tenga candados —si esto es cierto— para cerrar las celdas.