La noticia del año: UNESCO lanzó la Biblioteca Digital Mundial
Singularmente, el origen de la biblioteca (del griego “caja para –guardar– libros”) es tan importante como el origen mismo de los libros, pues al mismo tiempo surgió la necesidad de tener libros y de conservarlos.
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La biblioteca, por supuesto, tiene acceso gratuito y esta es su dirección en español: https://www.wdl.org/es/.
Contiene, para empezar, 1.000 artículos fehacientes y absolutamente confiables, habida cuenta de lo difícil que puede resultar distinguir información de la buena de información de la mala en Internet.
Quienes la naveguen, encontrarán mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos, en siete idiomas y con incluso algunos tesoros culturales de otras bibliotecas de todo el orbe planetario. Dos ejemplos citados y escasamente conocidos: la “Biblia del Diablo”, manuscrito del siglo XIII, impresionante por su gran tamaño, y el “Hyakumanto Darani”, uno de los primeros documentos en los que se utilizó la técnica de impresión, del año 764.
10.000 años en un clic
Lamentablemente, poco y nada ha colaborado hasta ahora Latinoamérica, incluyendo por supuesto a nuestro país. Sólo México ha tenido hasta ahora una participación especial, dado que aportó relevantes códices prehispánicos y coloniales, que integran el patrimonio de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México.
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Imagen del gaucho argentino, contenida en la BDM.
No obstante, es de esperarse que el resto de los países se sume a esta iniciativa fenomenal y absolutamente inédita para el mundo de la cultura (Un comentario no tan al margen: sería bueno y urgente que Mendoza aportara lo suyo, dado que, como se recordará ya sufrimos un espantoso robo de joyas bibliográficas que parece estar durmiendo la siesta en la pradera del olvido).
Las instituciones, antes de participar, tienen que tener en claro que la BDM no contiene documentos habituales, como los que solemos encontrar, por caso, en Wikipedia. Para integrar la BDM deben tener “valor de patrimonio, que permitirán apreciar y conocer mejor las culturas del mundo en idiomas diferentes: árabe, chino, inglés, francés, ruso, español y portugués. Pero hay documentos en línea en más de 50 idiomas”, ha dicho Abdelaziz Abid, coordinador del proyecto impulsado por la Unesco y otras 32 instituciones.
A este emprendimiento se lo ha marcado como la tercera biblioteca digital en importancia, luego de Google Book Search y el nuevo proyecto europeo, Europeana.
Pegate un viaje
Hay cosas maravillosas: documentos de caligrafía antigua persa y china, fotos y mapas antiguos, los primeros mapas del Nuevo Mundo o pinturas rupestres africanas que datan de 8000 años a.C.
“Entre los documentos más antiguos hay algunos códices precolombinos, gracias a la contribución de México, y los primeros mapas de América, dibujados por Diego Gutiérrez para el rey de España en 1562”, explicó Abid, para el diario El Mundo.
Hay también un relato de los aztecas que constituye la primera mención del niño Jesús en el Nuevo Mundo y más y más: “Hay trabajos de científicos árabes desvelando el misterio del álgebra; huesos utilizados como oráculos y estelas chinas; la Biblia de Gutenberg; antiguas fotos latinoamericanas de la Biblioteca Nacional de Brasil y la célebre Biblia del Diablo, del siglo XIII, de la Biblioteca Nacional de Suecia”, promete y cumple Abid.
Donantes, se necesitan
La página está, por cierto, muy bien hecha. Es rápida y extremadamente fácil de comprender y se puede ingresar a ella sin registración previa. Como dato importante, está el hecho de que cada documento tiene una explicación de lo que significa. Y todo en siete lenguas, de modo de socializar bastante la información contenida.
Miren ahora qué interesante lo que ha dicho don Abid: “El objetivo principal de la BDM son los jóvenes. La Unesco siempre consideró a las bibliotecas la continuación de la escuela. La escuela prepara a la gente para ir a las bibliotecas, y hoy las bibliotecas se vuelven digitales”.
Será de esperar que a partir de esta idea surjan bibliotecas digitales nacionales que sigan estas características, de modo que, a su vez, están contenidas en la biblioteca madre, que, por cierto, costó 10.000 millones de dólares donados por privados como Google, Microsoft, la Fundación Qatar, la Universidad Rey Abdullah de Arabia Saudita y la Corporación Carnegie de Nueva York.
Esta vez, al menos ésta, debería quedarnos en claro que la tecnología, con Internet utilizada de correcta manera, ha puesto a disposición de prácticamente todo el planeta una herramienta social invalorable, un tesoro que permanecerá mientras tenga latido nuestro absurdo planeta.
Finalmente, un fantástico video de promoción de tres minutos para entender más de qué se trata esta maravillosa idea: