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Solidaridad y soledad en la ruta, tras un accidente en Las Catitas
Esta madrugada un auto volcó y todos sus ocupantes quedaron adentro atrapados. Conductores de micros, camiones y vehículos particulares fueron los primeros en llegar y atender a toda una familia completa que estaba en emergencia.
El accidente ocurrido esta madrugada en la zona de Las Catitas, puso a prueba la solidaridad de muchos conductores de autos, micros y camiones, que a minutos de ocurrido el accidente, pasaron y se pararon para prestar su ayuda.
El hecho ocurrió a las 4.15 de la madrugada de hoy a tan sólo dos kilómetros de Ñacuñán y a una hora de Las Catitas. Un Fiat Duna, por razones que se están tratando de establecer, volcó y quedó a la orilla del camino con todos sus ocupantes en el interior. Se trataba de un matrimonio oriundo de Neuquén, junto a sus dos pequeños hijos, un bebé y una nena d 7 años.
En MDZ manejamos la información, y un lector nos leyó y llamó para aportar datos, ya que había sido un testigo presencial del hecho y quería contarnos lo que había sucedido.
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Andrés, el lector que nos llamó, es chofer de colectivos de la empresa Andesmar que cubría su trayecto desde Neuquén a Mendoza. Todavía muy emocionado y preocupado, nos contó lo que sucedió en la madrugada.
“Hacía frío y estaba muy oscuro, yo venía manejando el micro a eso de las 4.45 de esta mañana – dijo Andrés- cuando de pronto veo luces intermitentes en la ruta. Bajé la velocidad y noté que las luces provenían de un auto que estaba volcado en su costado izquierdo sobre la banquina. Era un Fiat Duna bastante dañado”.
“Inmediatamente me bajo junto a mi compañero y nos acercamos para ver qué sucedía. En el lugar ya estaba un camionero que minutos antes se había detenido y había dado aviso a la policía. Todos empezamos a rodear el auto para ver si podíamos hacer algo. Varios minutos después llegó un patrullero y dos policías, pero nada hicieron porque no tenían la autorización correspondiente, según dijeron, uno de ellos volvió a la seccional para solicitar ayuda”.
Sin titubear, Andrés prosiguió su relato y explicó que en ese momento el camionero decidió que era necesario hacer algo y no dejar a la gente en el interior del vehículo. Había un hombre, una mujer, un bebé y una niña de unos 7 años, que se quejaba de mucho dolor.
“El camionero sacó a la nena y la acostó en un colchón en el piso, dijo Andrés, le practicó los primeros auxilios, pero la nena lloraba y se quejaba de dolor. Por otro lado la mamá de la niña estaba llorando y también pedía ayuda, en especial para su bebé, aunque nos dimos cuenta de que ella estaba bien, al igual que el pequeño. Mientras tanto el hombre estaba en un costado sentado, era como que no comprendía lo que había sucedido, estaba shockeado y lloraba mucho también, pero se lo veía bien”.
La familia accidentada venía en viaje a la ciudad de Mendoza desde Rincón de los Sauces en Neuquén, al parecer iba a aprovechar el receso de las clases para tomarse unas vacaciones.
“Como la ayuda oficial se demoraba, paramos a una camioneta Ranger y le pedimos que trasladara a la gente rápidamente, por suerte lo hizo, y justo cuando íbamos llevando a la gente, nos cruzamos con un móvil de investigaciones de la policía que, por casualidad pasaba, les pedimos que se hicieran cargo y lo hicieron”.
“La verdad es que todo fue un traslado improvisado y yo que viajo mucho por las rutas, si te llega a pasar algo estás muy a la deriva, es una barbaridad. Por suerte en este caso el tema no pasó a mayores, creo que todos fueron llevados al hospital Perrupato “.
La historia es cautivante, ya que cualquiera que viaje puede encontrarse con un panorama similar, pero lo que sorprendente es que no haya una buena estructura para actuar con celeridad en estos casos.
“Inmediatamente me bajo junto a mi compañero y nos acercamos para ver qué sucedía. En el lugar ya estaba un camionero que minutos antes se había detenido y había dado aviso a la policía. Todos empezamos a rodear el auto para ver si podíamos hacer algo. Varios minutos después llegó un patrullero y dos policías, pero nada hicieron porque no tenían la autorización correspondiente, según dijeron, uno de ellos volvió a la seccional para solicitar ayuda”.
Sin titubear, Andrés prosiguió su relato y explicó que en ese momento el camionero decidió que era necesario hacer algo y no dejar a la gente en el interior del vehículo. Había un hombre, una mujer, un bebé y una niña de unos 7 años, que se quejaba de mucho dolor.
“El camionero sacó a la nena y la acostó en un colchón en el piso, dijo Andrés, le practicó los primeros auxilios, pero la nena lloraba y se quejaba de dolor. Por otro lado la mamá de la niña estaba llorando y también pedía ayuda, en especial para su bebé, aunque nos dimos cuenta de que ella estaba bien, al igual que el pequeño. Mientras tanto el hombre estaba en un costado sentado, era como que no comprendía lo que había sucedido, estaba shockeado y lloraba mucho también, pero se lo veía bien”.
La familia accidentada venía en viaje a la ciudad de Mendoza desde Rincón de los Sauces en Neuquén, al parecer iba a aprovechar el receso de las clases para tomarse unas vacaciones.
“Como la ayuda oficial se demoraba, paramos a una camioneta Ranger y le pedimos que trasladara a la gente rápidamente, por suerte lo hizo, y justo cuando íbamos llevando a la gente, nos cruzamos con un móvil de investigaciones de la policía que, por casualidad pasaba, les pedimos que se hicieran cargo y lo hicieron”.
“La verdad es que todo fue un traslado improvisado y yo que viajo mucho por las rutas, si te llega a pasar algo estás muy a la deriva, es una barbaridad. Por suerte en este caso el tema no pasó a mayores, creo que todos fueron llevados al hospital Perrupato “.
La historia es cautivante, ya que cualquiera que viaje puede encontrarse con un panorama similar, pero lo que sorprendente es que no haya una buena estructura para actuar con celeridad en estos casos.