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El caso del "Chacal" divide a los abogados, jueces y fiscales del fuero mendocino
El debate central tiene que ver con el derecho a defensa que tiene el imputado. Para algunos, hay que tomarlo como un caso más. Otros, en cambio, aseguran que les da asco. Hay quienes creen que la causa tiene tantos elementos técnicos y jurídicos cuestionables, que aseguran que un buen abogado podría hacerse un festín.
Lejos de los detalles escabrosos y sórdidos del caso del “Chacal de la Cuarta”, quienes forman parte de la justicia penal de Mendoza debaten por estas horas sobre la repercusión acerca de las cuestiones técnicas-jurídicas que encierra la causa y que plantea un desafío para jueces, fiscales y abogados.
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Dejando de lado el principio de inocencia, y dando por sentado que el hecho ocurrió tal como se conoció en los medios de comunicación, entre los abogados hay quienes se inclinan hacia la negación absoluta de encarar la defensa de este sujeto. Directamente, les provoca asco, antipatía y repulsión.
Otros, en cambio, aseguran que asumir la defensa de un imputado, sea cual sea el delito del que se lo acusa, es un mandato constitucional, y advierten que se trata de un trabajo, y que no por eso comparten las ideas de sus clientes.
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“Que yo pueda ser abogado defensor de alguien que cometió un delito no me convierte en su cómplice”, aclaró el abogado Pablo Cazabán, y destacó que existen colegas suyos que interponen un montón de excusas éticas para no tomar un caso semejante, “pero luego representan a personas que vaciaron bancos o empresas”.
“Lo que pasa es que ahí prima la condena social. Y nadie quiere asumir ese costo. Por lo tanto, hay mucho de hipocresía en todo esto”, completó.
En la vereda de enfrente, Martín Ríos, otro reconocido letrado del foro local, explicó que los casos de abuso sexual le causan un estado de “violencia moral. No podría defenderlo nunca porque perdería la objetividad”.
A pesar de las diferentes opiniones, todos saben que, para cualquier penalista, es la oportunidad de enfrentarse a un caso donde cada palabra escrita en el Código Penal puede tener una interpretación diferente, según el punto de vista desde donde se analice.
Para ellos, hasta el momento, no hay ningún hecho acreditado y sostienen que es misión de los peritos dar certezas para confirmar que, por ejemplo, hubo violaciones; porque, como defensores, la primera medida que adoptarían sería cuestionar el tiempo transcurrido y argumentar que, tal vez, esas relaciones fueron consentidas.
Hay magistrados que, por su parte, adhieren a esta postura y también definen la historia del “Chacal de la Cuarta” como un “caso de peritos”. De todos modos, saben que en su rol de jueces y fiscales sería casi imposible darle la derecha a los detalles técnicos e ir en contramano del castigo ejemplar que demanda la sociedad.
“A la gente no le importa si, por ejemplo, el delito prescribió o no. Quieren condena”, aseveró un camarista.
Para un fiscal local, su colega Marcelo Gutiérrez del Barrio cometió el error de sugerir que el caso ya estaba cerrado y esclarecido. “Es cierto que no le quedaba otra opción, y que él, por estar a cargo de esa investigación, por ahí pierde objetividad. Pero esta causa recién empieza”, analizó.
Por el momento, el “Chacal” está con la asistencia de la defensoría oficial de Silvina González. La hija de Procurador de la Corte, tuvo, para algunos, la mala suerte de estar justo de turno cuando este hombre fue detenido.
“Como defensora oficial, lo único que se puede hacer es cuidar todos los detalles técnicos y verificar que no haya defectos procesales en la causa. Ahora, si pudiera elegir, jamás agarraría un caso así”, informó Mirta Olivera, también defensora oficial.
Sin embargo, el abogado Oscar Mellado levanta la apuesta y cuestiona: “¿Y por qué no defenderlo? Defender a una persona acusada de un delito es un mandato constitucional. Está claro que sería un desafío muy fuerte. Pero no tendría ningún problema”.
En la vereda de enfrente, Martín Ríos, otro reconocido letrado del foro local, explicó que los casos de abuso sexual le causan un estado de “violencia moral. No podría defenderlo nunca porque perdería la objetividad”.
A pesar de las diferentes opiniones, todos saben que, para cualquier penalista, es la oportunidad de enfrentarse a un caso donde cada palabra escrita en el Código Penal puede tener una interpretación diferente, según el punto de vista desde donde se analice.
Para ellos, hasta el momento, no hay ningún hecho acreditado y sostienen que es misión de los peritos dar certezas para confirmar que, por ejemplo, hubo violaciones; porque, como defensores, la primera medida que adoptarían sería cuestionar el tiempo transcurrido y argumentar que, tal vez, esas relaciones fueron consentidas.
Hay magistrados que, por su parte, adhieren a esta postura y también definen la historia del “Chacal de la Cuarta” como un “caso de peritos”. De todos modos, saben que en su rol de jueces y fiscales sería casi imposible darle la derecha a los detalles técnicos e ir en contramano del castigo ejemplar que demanda la sociedad.
“A la gente no le importa si, por ejemplo, el delito prescribió o no. Quieren condena”, aseveró un camarista.
Para un fiscal local, su colega Marcelo Gutiérrez del Barrio cometió el error de sugerir que el caso ya estaba cerrado y esclarecido. “Es cierto que no le quedaba otra opción, y que él, por estar a cargo de esa investigación, por ahí pierde objetividad. Pero esta causa recién empieza”, analizó.
Por el momento, el “Chacal” está con la asistencia de la defensoría oficial de Silvina González. La hija de Procurador de la Corte, tuvo, para algunos, la mala suerte de estar justo de turno cuando este hombre fue detenido.
“Como defensora oficial, lo único que se puede hacer es cuidar todos los detalles técnicos y verificar que no haya defectos procesales en la causa. Ahora, si pudiera elegir, jamás agarraría un caso así”, informó Mirta Olivera, también defensora oficial.
Sin embargo, el abogado Oscar Mellado levanta la apuesta y cuestiona: “¿Y por qué no defenderlo? Defender a una persona acusada de un delito es un mandato constitucional. Está claro que sería un desafío muy fuerte. Pero no tendría ningún problema”.