ver más

Mendoza en la ruta del tráfico ilegal de granadas

La aparición de un nuevo bolso con granadas en Dorrego indica que todo sigue igual: desde hace unos 10 años los servicios de inteligencia nacionales siguen el camino de las bolsas con granadas que aparecen aquí, Córdoba, Rosario y Buenos Aires.

El viernes se volvió a difundir –como si fuera la primera vez que sucede, como si se tratara de un hecho fortuito una vez más- la aparición de cuatro granadas en un bolso en la localidad guaymallina de Dorrego.

Las autoridades locales no han sido capaces de advertir (hacia adentro) o de señalar (hacia fuera, a la sociedad) que esto salta a la luz de los medios entre 2 y 4 veces por año y que representa una situación mucho más que casual o sorprendente.

Desde hace por lo menos una década los servicios nacionales de inteligencia siguen las informaciones que indican la aparición de granadas en bolsas de supermercado o en bolsos de viaje en un grupo de ciudades del país que indican una línea que atraviesa al país: Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza.

La cadena de sucesos hace pensar a los analistas que los proveedores pueden estar en arsenales oficiales (activos u ociosos) y que el mecanismo del tráfico funciona más o menos así:

1- Alguien hurta el material “de a uno”, en un procedimiento de “robo hormiga”.

2- Se acuerda un lugar de retiro de depósito y retiro de las granadas que generalmente es un terreno baldío, una plaza o las cercanías de una escuela.

3- Se deposita en una bolsa que genere la menor de las sospechas posible un grupo de granadas pequeño.

4- El destinatario las retira del lugar.

Hasta ahora, se han conocido numerosos casos gracias que, precisamente, el mecanismo de tráfico fracasó: lo encontró algún niño curioso, los vecinos denunciaron la aparición del material explosivo o alguien llamó a la prensa o la policía para contar lo que vio abandonado cerca de su casa.

Lo curioso es que a lo largo de los años el modus operandi no ha variado: se insiste con las bolsas de supermercado o bolsos de viaje. Esto puede ser una señal de que la maniobra –más de allá de las tres o cuatro veces al año que la prensa se entera de algún caso de este tipo- sigue resultando exitosa, redituable, provechosa y, además de todo esto, permanecen sus actores sin ser descubiertos y los traficantes, sin ser interceptados.