Murió el dirigente social Juan Palavecino
El dirigente de jubilados y pensionados nacionales de Mendoza Juan Venancio Palavecino se llevó consigo una historia de luchas gremiales y vecinales y de un fuerte compromiso social. Falleció el martes y ayer fue sepultado.
Ayer sepultaron los restos de Juan Palavecino. Para la mayoría de la gente que lo recuerda, se trató de un referente indiscutido de los jubilados y pensionados nacionales de Mendoza. Vehemente y sagás fue un incansable militante social que llevo a los más viejos a luchar por sus derechos.
Pero su tarea no se redujo a los tiempos recientes ni al ámbito de los jubilados.Palavecino fue cofundador del Movimiento contra la Discriminación y por la Convivencia en 1994, del cual fue protagonista durante más de 10 años junto a otros dirigentes sociales como Ramón Ábalo y los desaparecidos Mary Sclar, Aarón Taber y Marcos Dolengiewich.
Llevo su voz y experiencia a los barrios menos favorecidos pero también integró paneles de debate en el corazón del Poder Judicial y en la Legislatura provincial para denunciar la desigualdad social.
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La historia de sus luchas datan desde 1940 y lo tienen como protagonista como empleado y dirigente sindical ferroviario.
En 1951, durante el gobierno de Juan Perón, estuvo un año detenido por participar de una huelga. Un año después, lo detuvieron y lo llevaron a la cárcel porteña de Devoto, donde estuvo seis meses detenido, por apoyar otra marcha. En 1958, cuando arrancaba el gobierno de Arturo Frondizi, fue puesto tras las rejas durante nueve meses.
En el ’76, fue condenado a quedar sin empleo y aun así, sostener a una familia en la que mujer e hijos supieron que su vida no pasaría en vano y que estaría signada por la lucha por los derechos propios y de los demás. Durante la dictadura, Palavecino comenzó a trabajar desde las uniones vecinales y gremios de Mendoza.
Caminador incansable, acompañarlo en alguno de sus diarias idas y vueltas del centro a su casa de la calle Alberdi, en San José, podía valorarse como una experiencia de aprendizaje invalorable.
Una frase muy suya, mientras tomaba la sede del PAMI en 2002: “Sin participación política no hay lucha. Aunque yo sé que ahora estamos en la gran encrucijada de no saber si luchar por la vida y la salud o por estudiar para defendernos”.
Con Juan Venancio Palavecino, esta semana, se fue uno de los últimos dirigentes comprometidos y coherentes.
En el ’76, fue condenado a quedar sin empleo y aun así, sostener a una familia en la que mujer e hijos supieron que su vida no pasaría en vano y que estaría signada por la lucha por los derechos propios y de los demás. Durante la dictadura, Palavecino comenzó a trabajar desde las uniones vecinales y gremios de Mendoza.
Caminador incansable, acompañarlo en alguno de sus diarias idas y vueltas del centro a su casa de la calle Alberdi, en San José, podía valorarse como una experiencia de aprendizaje invalorable.
Una frase muy suya, mientras tomaba la sede del PAMI en 2002: “Sin participación política no hay lucha. Aunque yo sé que ahora estamos en la gran encrucijada de no saber si luchar por la vida y la salud o por estudiar para defendernos”.
Con Juan Venancio Palavecino, esta semana, se fue uno de los últimos dirigentes comprometidos y coherentes.


