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Caso Campanini: por qué se va a caer la causa judicial

Más allá de la insistencia de los representantes de la familia, no hay manera de demostrar que los efectivos de la Patrulla de Rescate dejaron morir al guía o que lo abandonaron. Las figuras legales en juego y las explicaciones técnicas.

Si bien la causa judicial en la que se investiga la muerte del guía de montaña Federico Campanini apenas lleva unos días de instrucción, una vez que declaren los efectivos de la Patrulla de Rescate de la Policía, y también lo hagan todos los testigos citados, comenzará a caer por su propio peso. Y la idea del abogado Gianni Venier -que representa a la familia de la víctima-, de acusar a los rescatistas por “abandono de persona”, se irá esfumando.

La investigación se cerrará y el expediente pasará a la historia como uno de los más mediáticos de la Justicia mendocina. Precisamente, para quienes han tenido contacto con el caso, una vez que todo termine, lo único que se habrá conseguido es el desprestigio de la patrulla; otros creen que, al menos, quizá sirva para crear conciencia sobre los riesgos del Aconcagua y así mejorar los planes de contingencia que existen en el techo de América.

Los argumentos
La figura legal de “abandono de persona” está descartada por una cuestión técnica-jurídica, y basta con leer el artículo 106 del Código Penal para entenderlo: “El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse…”.

En este caso, ni los policías ni los voluntarios que se sumaron al rescate pusieron en riesgo de vida a Campanini. Federico ya estaba en una situación complicada y fueron los rescatistas quienes salieron a buscarlo para prestarle ayuda. En todo caso, sus probabilidades de sobrevivir a esa altura de la travesía crecieron apenas un poco cuando fue encontrado. De todos modos, no alcanzó.

Además, el “abandono de persona” tiene una particularidad: se tiene que demostrar que alguien tuvo la intención –dolo- de cometer ese delito. Resulta casi imposible suponer que una expedición haya salido a enfrentar la altura, el viento y la nieve con el objetivo de encontrar a la persona herida para después dejarla abandonada.

La segunda posibilidad que se barajó en un principio tenía que ver con la figura de “omisión de auxilio”, cuya pena sólo contempla el pago de una multa. Aún así, no existen elementos para comprobar que alguno de los montañistas que fue por Campanini cometió este delito.

El artículo 108 de Código Penal describe que será imputado por “omisión de auxilio” aquella persona “que encontrando perdido o desamparado a un menor de diez años o a una persona herida o inválida o amenazada de un peligro cualquiera, omitiere prestarle el auxilio necesario, cuando pudiere hacerlo sin riesgo personal o no diere aviso inmediatamente a la autoridad”.

A pesar de lo que muestra el video de tres minutos –que habría sido robado de la notebook de unos de los efectivos-, a casi siete mil metros de altura, el riesgo personal es inminente, tanto para los policías como para los voluntarios. Como si fuera poco, el médico que se encontraba en ese momento en el Parque Aconcagua, Juan Ignacio Rogé, declaró que los policías bajaron con principio de congelamiento.

Esto servirá para que el abogado de los uniformados alegue que, a pesar de lo que indica el reglamento policial, acerca de priorizar la vida ajena por encima de la propia, la suerte de Campanini ya estaba echada; que no había forma de bajarlo, y que permanecer en la cumbre sólo hubiese provocado más muertes.

¿Qué otro desenlace puede tener la causa? Tal vez el fiscal de Delitos Complejos Luis Correa Llano encuentre algún comportamiento culposo entre los efectivos José Altamirano y Diego D’Angelo. Esto significa que, más allá de no haber tenido esa intención, quizá cometieron errores en la toma de decisiones a la hora de planificar el rescate.

Eso sólo sucederá si los especialistas citados como peritos aportan la evidencia suficiente para que el fiscal siga esa línea. Pero, hasta el momento, todos aquellos que conocen los secretos de la montaña están del lado de los rescatistas.