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Vándalos dejaron sin pileta a más de 200 chicos del barrio San Martín

Tras un espectacular tiroteo contra efectivos policiales, que no les permitieron hacer uso de las instalaciones, un grupo de casi 80 personas destruyó todo cuanto encontró a su paso en el Gimnasio municipal nº 4, de Capital. Debió suspenderse la actividad.
El cartel con el que se encontraron los niños esta mañana. Foto: Pachy Reynoso / MDZ
El cartel con el que se encontraron los niños esta mañana. Foto: Pachy Reynoso / MDZ
El calor junto al alcohol y las ganas de celebrar que se acarreaban de la noche anterior, conformaron el 25 de diciembre un explosivo cóctel en un grupo de vecinos del barrio San Martín, quienes pretendieron ingresar por la fuerza a las instalaciones del natatorio del Gimnasio municipal nº 4.

Eran poco más de 50 personas las que se disponían a disfrutar de las cristalinas aguas de las piletas del centro deportivo gratuito que aguardaban el inicio de la escuela de verano, prevista para hoy.

Lo que no contaba esta gente era la presencia de un efectivo policial afectado a la custodia del lugar y que valientemente resistió el ingreso del numeroso grupo, aún debiéndose enfrentar a punta de pistola e intercambiando tiros.

La situación fue volviéndose cada vez más tensa, y las municiones más escasas, hasta que el solitario policía recibió con alivio el apoyo de una treintena de compañeros de Infantería y logró neutralizar y retirar del lugar a los revoltosos.

Pero, la situación lejos de calmarse se recrudeció aún más cuando desde lo alto de los paredones que cierran el predio, los expulsados bañeros vieron como los efectivos policiales se zambullían en el agua, buscando refrescarse luego de la acalorada trifulca.

Con refuerzos del vecindario, la disputa se transformó en una batalla campal, en la que se utilizó todo tipo de elementos contundentes, que prácticamente destrozó el natatorio.

“Para colmo, habíamos hecho un tratamiento con ácido en las piletas y después de tres robos podíamos poner en marcha una nueva bomba. Ahora, tenemos que esperar una semana para desagitarlas por completo, limpiar, sacar todo lo que quede en el fondo –hasta vidrios rotos-, reparar las roturas y volver a llenar. Creo que nos va a llevar entre 15 y 20 días”, admite el coordinador del centro de recreación, Esteban Adrover.

Lo peor de todo, y más triste, es que eran 150 los niños del barrio inscriptos para iniciar hoy la escuela de verano en el turno mañana y poco más de 100 los que lo harían en el turno tarde; y que esta mañana debieron volverse a sus casas con la malla seca y la mochilita sin descargársela de los hombros.