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El misil, Papagayos y el terremoto de 1985, según los lectores de MDZ

Los lectores de MDZ dejaron sus creencias y refutaciones en torno al dictado del imaginario popular que indica que el terremoto de 1985 fue causado por la caida de un misil en la zona de Papagayos. Mandanos tus impresiones, contanos tu experiencia y si tenés fotos de aquella época, las esperamos.

El 26 de enero recordamos que, 24 años atrás, un fuerte terremoto causó daños y muerte en Mendoza.

Pero sacamos a la luz un mito que está adosado a esa fecha: el que indica que el sismo se produjo por la caída de un misil (para mas datos, estadounidense) en la zona de Papagayos, al oeste de la Ciudad de Mendoza.

Los lectores no se privaron de nada. Estuvieron aquellos que lo tomaron con humor y quienes porfiaron con que aquello del misil, no era parte del imaginario social sino un hecho verídico.

La zona de impacto, según Google Earth. Abajo, Villa Marini, una de las zonas más afectadas, en Godoy Cruz.

Yo fui testigo.

El lector que se identificó como “Lucifer”, apelando al humor aseveró haber sido testigo presencial del choque del proyectil: “Quiero aclarar –comenzó su histriónico relato- que en su momento no quise hacer declaraciones por temor a lo que me pudiera haber ocurrido”. “Yo estaba esa madrugada –escribió- justamente en el mismo dique papagayos, cuando sentí un calor muy especial y una luz muy fuerte ilumino todo el cielo. Vi en ese momento cómo un misil (especie de cohete) despidiendo un intenso fuego por la cola se estrellaba un poco más arriba del dique. Rápidamente –continuó Lucifer- junto a mi amiga nos acomodamos la ropa y partimos corriendo hacia el lugar. Al llegar nos encontramos con la tremenda sorpresa que el misil estaba clavado en el suelo, parecía el obelisco. Intentamos acercarnos pero el calor que desprendía lo imposibilitó. Ahí estábamos los dos perplejos preguntándonos qué hacíamos. Yo le propuse a mi amiga continuar con lo que estábamos haciendo al momento de la aparición del misil”. Y concluyó: “Estabamos en eso cuando apareció una patrulla del Ejército que nos obligo abandonar el lugar”.

Fue verdad. “Héctor” escribió en el post de la nota sobre el terremoto de 1985 que ese día “el cielo se puso rojo y hubo un fuerte sonido; luego se movió el piso. Esa misma noche fuimos con unos amigos hacia el mirador y la zona estaba llena de militares que te impedían llegar. Algo se estrelló en ese lugar. No me vengan con cuentos. Gracias a Dios la desgracia no fue peor. Por otro lado nunca vi ayuda humanitaria de EE.UU. que llegara tan rápido: ¡Una hora después de la catástrofe! Que joda. Nadie que vivía en el Barrio Champagnat en esa época puede olvidarse de ese momento”.

El refutador científico. Un lector cuyo sobrenombre es “Pepeu”, refutó –con argumentos científicos- la idea que aun está latente en muchos mendocinos: “Ante un inminente terremoto, se ha comprobado la emanación de grandes cantidades de gas radón, un gas radioactivo que puede generar destellos de luz muy intensa en la atmósfera. De hecho actualmente se utilizan detectores de ese tipo de gas, en la búsqueda de una forma de alerta temprana para los terremotos. Desde luego, es la explicación científica del fenómeno, pero también la más aburrida”.

El que vio la luz. “El observador 37” dejó su testimonio en MDZ, coincidente con el de “Héctor”, señalando: Puedo asegurar que vi una luz impresionante hacia el Noroeste. Al otro día íbamos corriendo unas treinta personas ya que jugábamos en un club del Parque y en la zona del Challao impedían circular los militares (estábamos en Democracia). Estaba infectado de militares y uno que era amigo de una de las personas que corría con nosotros, mencionó un misil. La ayuda humanitaria llegó enseguida (¿raro no?).

Convencida de que fue cierto. “A mi no me pueden engañar”, comenzó su post el lector “Dragón”. Y dijo: “Cuando fue el terremoto yo tenía 8 años, estaba sentada en la vereda del Bº San Eduardo y vi todo en el cielo y en la montaña”.

La escéptica. “Taty” enumeró mitos urbanos similares: “¿Conocen el de la niñera que asa el bebé en el horno? ¿Y el del que le sacan el riñón y se despierta en la bañadera con hielo? ¿O que las hamburguesas de Mc Donalds las hacen con unos mutantes sólo de carne y sin patas? ¡Por favor! Vivimos en una zona sísmica. Sería mejor que mejoráramos nuestra conciencia de defensa civil ante terremotos y no que sigamos propagando ese tipo de rumos sin sentido que sólo sirve para desviar la atención de lo importante”.

Seriedad, por favor. “Es increíble la cantidad de güevadas (sic) que escriben o dicen algunos. Obviamente algunos lectores escriben a modo de broma; pero los que aseguran seriamente haber visto el misil están delirando o son tan ingenuos como los que le creyeron a Max Gregorcic cuando hizo como el tero. Pegó el grito en un lado y puso el huevo en otro. Mientras muchos esperaban que dijese en que parte de Palmira estaba Hitler, se las emplumó con el dinero de los ahorristas”, fue el testimonio que dejó “Gallego Soto”.

Contra los “re locos”. A su turno, “Javi Baez” mostró su propia desconfianza en el rumor del misil. “Están re locos. ¡Qué va a caer un misil y hacer tremendo estruendo en todos lados! Dejen de ver películas yankees y de meterse cosas raras en el cuerpo.  ¿Cómo van a pensar en ese mito? Es como creer el cuento del chico que conoce a la mina en el boliche y le presta la campera, al otro día la va a buscar y le dicen que esta muerta la mina. Déjense de pavadas. Ahora falta que alguno pregunte si es verdad la historia de la campera. Además, si Mendoza tiene tantos habitantes cómo puede ser que solo algunos piensen lo del misil y unos pocos vieron la luz”.