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Para el PJ, Ciurca es más importante que Jaque
La pregunta clave es saber hasta cuándo podrá resistir Carlos Ciurca. Hasta qué punto soportará que su nombre quede manchado con sangre si, justamente él, intentó colaborar con un gobierno cuya política de seguridad es nula. Y lo hizo porque entendió que era su oportunidad de jugar en las grandes ligas de la política provincial, por responder al llamado desesperado de los sectores justicialistas que no soportaban ver ese ministerio conducido por un demócrata y porque, creyó, tenía la “calle” necesaria para controlar la situación.
Aunque su participación en esta historia haya sido mínima, el costo político para él será grande. Está en un cargo fusible. Si no anda se cambia. Y que pase el que sigue. Poco importará la espalda política que tuvo cuando asumió. Si en algún momento da un paso al costado o desde el cuarto piso de Casa de Gobierno piden su renuncia, muchos recordarán que fue el nombre propuesto por la alianza peronista integrado por los intendentes de San Rafael (Omar Felix), de Maipú (Adolfo Bermejo) y de Las Heras (Rubén Miranda).
Se trató del grupo de caciques que decidieron rebelarse ante el gobernador Celso Jaque frente la falta de respuestas en materia de seguridad y frente el desprestigio sufrido por el partido desde que el PD, con Juan Carlos Aguinaga y Carlos Rico como referentes, se hicieron cargo de la tercerización de ese ministerio.
Ciurca asumió en un momento candente, de confusión, de falta de propuestas y sin un plan trazado. Por eso, desde la oposición buscan que el ministro exhiba su proyecto frente a la Bicameral de Seguridad. Es un golpe bajo. Pegan donde más duele y donde para el gobierno no existe defensa. La política de seguridad de la gestión Jaque, a menos de un año en función, no es más que una sumatoria de reacciones espasmódicas que, como tales, son anunciadas luego de hechos clave. Roban un banco y mejoran la seguridad bancaria; roban armas policiales y refuerzan la custodia de los arsenales; no hay estadísticas criminales y crean un sistema estadístico...
Nadie coordina. Ciurca está más ocupado por conseguir un equipo de trabajo propio, que ofrezca alternativas y respuestas concretas frente a situaciones de crisis, que por armar una estrategia criminal compleja.
No es casualidad ver al ministro en cada hecho de sangre. Llega a las escenas del crimen por dos razones concretas: por un lado, da la cara desde lo institucional; por el otro, no confía ni en la policía ni en varios de los funcionarios que Jaque nombró para que lo secundaran.
Aquí algunos ejemplos:
- Como nadie supo a quién poner en la Dirección de Investigaciones (cargo político), Ciurca apostó por el líder natural de ese organismo: el comisario Juan Carlos Caleri. Lo evaluó, lo siguió de cerca y confirmó que los hechos más graves eran esclarecidos a partir de trabajos hechos a conciencia. Como premio, lo confirmó en el cargo y lo jerarquizó como director.
- El homicidio de una anciana en Guaymallén se convirtió en un dolor de cabeza, más allá del asesinato. El subsecretario de Seguridad, Orlando Rosas, tuvo la inoportuna idea de dar declaraciones y poner en duda el hecho. Un día más tarde, el subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Erwin Cersósimo, culpó de todos los males al accionar policial. Resultado final: Ciurca comprendió que eran demasiados errores para un mismo caso, y unas horas más tarde decidió juntarse con los vecinos e ir acompañado por el fiscal del Delitos Complejos que entendía el caso.
- La Dirección de Política Criminal ha tenido más participación en la investigación de delitos cometidos que en el trabajo de prevención de los mismos. Allegados al ministro afirmaron que durante las primeras semanas estaba más que conforme con el rendimiento de los agentes secretos. Actualmente está buscando un reemplazante para Gianni Venier, titular de la DIC.
La cabeza de Jaque
Ni Felix ni Bermejo ni Miranda soportarán un fracaso de Ciurca. Ni ellos ni sus viejos compañeros de Legislatura. Hasta Daniel Cassia, referente en temas de seguridad que tenía el PJ cuando era oposición y que una vez que Jaque llegó al poder fue dejado de lado, no quiere verlo derrotado. Lo mismo ocurre con Jorge Tanús y con Carlos Bianchinelli. En esa cruzada también aparecen el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, y el de San Martín, Jorge Giménez.
A la hora de elegir, entre dar respaldo partidario a Jaque o a Ciurca, definitivamente se inclinarán a favor de segundo.
Si el ministro cae, el resto estudiará la mejor forma de debilitar el gobierno de Jaque sin que eso repercuta en el PJ con vistas a las elecciones legislativas del año que viene. Apuntarán contra el gobernador y contra el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Para gran parte del justicialismo, son ellos dos los responsables de la crisis actual.
No es casualidad ver al ministro en cada hecho de sangre. Llega a las escenas del crimen por dos razones concretas: por un lado, da la cara desde lo institucional; por el otro, no confía ni en la policía ni en varios de los funcionarios que Jaque nombró para que lo secundaran.
Aquí algunos ejemplos:
- Como nadie supo a quién poner en la Dirección de Investigaciones (cargo político), Ciurca apostó por el líder natural de ese organismo: el comisario Juan Carlos Caleri. Lo evaluó, lo siguió de cerca y confirmó que los hechos más graves eran esclarecidos a partir de trabajos hechos a conciencia. Como premio, lo confirmó en el cargo y lo jerarquizó como director.
- El homicidio de una anciana en Guaymallén se convirtió en un dolor de cabeza, más allá del asesinato. El subsecretario de Seguridad, Orlando Rosas, tuvo la inoportuna idea de dar declaraciones y poner en duda el hecho. Un día más tarde, el subsecretario de Relaciones con la Comunidad, Erwin Cersósimo, culpó de todos los males al accionar policial. Resultado final: Ciurca comprendió que eran demasiados errores para un mismo caso, y unas horas más tarde decidió juntarse con los vecinos e ir acompañado por el fiscal del Delitos Complejos que entendía el caso.
- La Dirección de Política Criminal ha tenido más participación en la investigación de delitos cometidos que en el trabajo de prevención de los mismos. Allegados al ministro afirmaron que durante las primeras semanas estaba más que conforme con el rendimiento de los agentes secretos. Actualmente está buscando un reemplazante para Gianni Venier, titular de la DIC.
La cabeza de Jaque
Ni Felix ni Bermejo ni Miranda soportarán un fracaso de Ciurca. Ni ellos ni sus viejos compañeros de Legislatura. Hasta Daniel Cassia, referente en temas de seguridad que tenía el PJ cuando era oposición y que una vez que Jaque llegó al poder fue dejado de lado, no quiere verlo derrotado. Lo mismo ocurre con Jorge Tanús y con Carlos Bianchinelli. En esa cruzada también aparecen el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, y el de San Martín, Jorge Giménez.
A la hora de elegir, entre dar respaldo partidario a Jaque o a Ciurca, definitivamente se inclinarán a favor de segundo.
Si el ministro cae, el resto estudiará la mejor forma de debilitar el gobierno de Jaque sin que eso repercuta en el PJ con vistas a las elecciones legislativas del año que viene. Apuntarán contra el gobernador y contra el secretario General de la Gobernación, Alejandro Cazabán. Para gran parte del justicialismo, son ellos dos los responsables de la crisis actual.