YouTube: Cómo "Los tres chanchitos" ayudaron a construir el autoritarismo español
El nazismo reinó con toda su carga nefasta entre 1933 y 1945, aunque la ideología “nacionalsocialista” había nacido en Alemania en la década de los años `20 y, a pesar de su derrota al concluir la Segunda Guerra Mundial, su propaganda inundó las raíces de movimientos políticos dentro y fuera de Europa.
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Su influencia alimentó al “fascismo” de Benito Mussolini en Italia y a la España de Francisco Franco (en la foto, abajo, junto a Hitler).
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Estaba claro que los medios de comunicación comenzaban a ser parte de un entramado de manipulaciones y fascinación sobre la gente. ¿Servía una velada apología nazi en la España de por entonces? Lo que ocurría con los dibujitos de los cerditos que temían la irrupción del “lobo feroz” era un curso televisado de cómo los españoles debían considerar a sus vecinos: cuáles eran los vagos y cuáles los buenos y, por sobre todo, obedientes.
Frente a esto, habría que replantearse la calificación histórica que dejó mal parado al Lobo.
Mirá aquí la versión franquista de “Los Tres Chanchitos”
De fábula a propaganda
La historia conocida popularmente como “Los Tres Chanchitos” o “Los Tres Cerditos” es una fábula que tiene como personajes principales a animales que han sido transformados en personas.
La Wikipedia indica que “las primeras ediciones datan del siglo XVIII, pero se piensa que la historia es mucho más antigua”. Sin embargo, nadie duda que entraron en la memoria colectiva de millones de niños y niñas con la versión cinematográfica que hizo de ella Walt Disney en 1933.
Luego, vendría la versión más repetida por estos días a través del omnipresente Cartoon Network: la creada por Looney Toons.
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Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema:¡No nos comerá el Lobo Feroz! Una a una, las dos primeras fueron derribadas por el lobo debido a su endeblez. Luego, la bestia sopló y sopló, pero la casita de ladrillos era muy resistente y no conseguía su propósito. Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea. Se deslizó hacia abajo... Y cayó en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa de nabos. Escaldado y con el estómago vacío salió huyendo hacia el lago.
Los chanchitos no lo volvieron a ver. El mayor de ellos regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos y poner en peligro sus propias vidas...”
Esa moraleja final fue la que utilizaron los traductores españoles, al menos, para vincular debilidad y facilismo con la “derrota” y a la “constancia” y “dedicación” con el liderazgo y el triunfo nazi.
De ese modo, aquellos dibujos animados de Disney sirvieron a Franco para prometer una “nueva nación”…y someter a los españoles a sus turbios designios.
Más allá de Franco, Disney lo hizo
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Los chilenos Ariel Dorfman y Armand Mattelart analizaron en los años ´70 el rol de Disney en la propaganda estadounidense.
Basado en ese trabajo, Carlo Frabetti escribió que "en cuanto a los largometrajes de dibujos animados de la factoría Disney, sobre todo los de la primera época, han desempeñado un papel crucial en el proceso de suplantación de la cultura popularpor la cultura de masas, al contribuir de forma decisiva a banalizar, edulcorar y resemantizar (es decir, ideologizar) los grandes cuentos maravillosos tradicionales y los clásicos de la literatura infantil".
El ensayista escribió al respecto que "a primera vista, podría parecer que su carga ideológica no es muy intensa; pero no hay que olvidar que las películas de Disney van dirigidas (aunque no solo a ellos) a los niños, es decir, a un público indefenso ante los poderosos estímulos audiovisuales de estos excelentes (desde el punto de vista técnico) productos".



