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Los desvaríos de la izquierda mendocina. Parte I

¿Qué pasó con la izquierda en Mendoza? ¿Cuándo existió? ¿Dónde quedaron las expresiones que imaginaron otra provincia, más justa y revolucionaria? ¿Por qué desaparecieron sus partidos? ¿Dónde encontramos hoy esas ideas de transformación en la provincia?. Aquí, algunas respuestas para la discusión.
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Izquierda peronista

Hubo un tiempo que en nuestra pacata Mendoza, allá por los años 70, gobernó la provincia un político de izquierda surgido de las entrañas del peronismo. Tan solo un año bastó para que los sectores de la derecha del propio movimiento, congeniados con el vicegobernador Carlos “el gordo” Mendoza, le asestaran un golpe interno al entonces Gobernador Alberto Martínez Bacca (1973-1974). Sometido a juicio político, hecho único en la historia de la provincia, Martínez Bacca fue finalmente destituido por la legislatura provincial. Tamaña crisis institucional llevó al gobierno nacional a intervenir. Don Antonio Cafiero, un as de espadas del peronismo histórico, tomó las riendas para domar la convulsión.

Proveniente de la izquierda peronista y con una notable influencia en la juventud de la época, la fracción del “Peronismo Auténtico” logró acceder mediante elecciones a la gobernación de la provincia tras la oleada camporista. Pero el abanico era demasiado heterogéneo en lo ideológico como para sostener tal patriada. De allí en más, dictadura mediante, la izquierda en Mendoza nunca pudo reconstruirse como opción de gobierno y de poder. Ni desde el peronismo, ni desde los sectores con ideas socialistas por fuera de aquél, podrán reconstruirse las ideas de transformación social, por un buen tiempo. Los efectos del genocidio militar fueron devastadores también aquí.

Fantasías de revolución

Mendoza tuvo momentos en los cuales parecía que las ideas de izquierda podían dar el zarpaso al poder. Pero aquellos, solo inmortalizados en escenas, se evaporaron tras importantes movilizaciones o pronunciamientos frente a hechos puntuales. Desde 1983 a esta parte, los partidos de izquierda en Mendoza han recorrido más un camino de desvarío que de unidad. Sectarismos, dogmatismos, personalismos, y sobre todo, un alto componente pequeño-burgués en las filas de sus militantes, caracterizó a los intentos electorales de ese puñado de “amigos” y conocidos, quienes terminaron encontrándose en la marchas contra el FMI y  por el “no pago de la deuda”. “Moratoria ya” era una de las consignas que trinaban a coro aquellos ruidosos en la ciudad conservadora, dejando impávidos a los transeúntes y paseantes. Eran épocas de peñas folklóricas latinoamericanas en el SARCU o en el local del PC de la calle Arizu de Godoy Cruz.

Izquierda social y cultural

Con el tiempo, la izquierda mendocina pasó a ser un grupo de militantes culturales más que de políticos con vocación de poder, y por ello, se destacaron más en actividades sociales en los barrios, en las murgas, en el folklore, en el teatro callejero y la plástica, además de algunos en la literatura. Otros, orientaron su acción en las organizaciones de Derechos Humanos, tal vez, la principal usina de unidad.
En el peronismo local, jamás la izquierda pudo lograr la conducción del partido. Justamente, el golpe militar, fue dirigido principalmente a exterminar a una generación de militantes que pujaban por el socialismo desde las filas del peronismo.

Socialismo a la mendocina

Desde los partidos clásicos de izquierda, el centenario socialismo de Renato Della Santa, que alguna vez condujo la intendencia del departamento de Godoy Cruz por los años 30, quedó reducido a un grupo de intelectuales y seguidores dispersos, que hoy, prácticamente, no tienen representación social alguna. Fue en 1914, cuando el partido socialista gana las elecciones a la intendencia de la ciudad de Mendoza, primera vez en América Latina que un partido socialista retiene una comuna, pero los conservadores en poder de la gobernación, lo impidieron a través de una intervención, mediante decreto, que firmó el jurista Julián Barraquero. Por lo tanto, dicho partido, no pudo asumir la conducción de Godoy Cruz, lo cual ocasionó un escándalo nacional. Eran otros tiempos.

La novedad intransigente

Otro partido que sorprendió por los años 80 fue el PI (Partido Intransigente) bajo la figura del “Bisonte” Oscar Alende, ex radical de la UCRI. En Mendoza, el PI, tuvo muchos adeptos de origen peronista y radical que rompieron filas de sus partidos, para sumarse a una propuesta innovadora, que intentó la síntesis de la tradición nacional y popular. El PI logró un importante caudal electoral en las elecciones del 83, y en el 85, llegando al millón de votos en el país. Sin embargo, tras la muerte de su conductor, Oscar Alende, no supieron crecer solos y terminaron armando frentes electorales de izquierda con otros partidos, hasta prácticamente su desaparición.

La implosión del Partido Comunista

El Partido Comunista tuvo sus épocas de gloria en la provincia. Con un fuerte apoyo financiero del Comité Central de Buenos Aires, en Mendoza, se hicieron muy fuertes en los años 30 y 40.

Tras las emblemáticas figuras de Benito Marianetti y de Ángel Bustelo, se encolumnaron miles de seguidores que descubrieron, en esa ideología, la posibilidad de una sociedad mejor. Luego vendrán las rupturas internas. Mas allá de las discusiones nacionales que sometieron al buró del comité central, aquí en Mendoza, a fines de los 80, el Partido Comunista  prácticamente se autodestruirá. La conducción será “tomada” por militantes que respondían directamente a la línea nacional del jachallero afincado en Buenos Aires, Patricio Echegaray, quien supo coquetear con el peronismo luego de la autocrítica que hizo el partido por el apoyo oficial a la Dictadura de Videla en el 76. En Mendoza, el Partido Comunista, se partirá en dos líneas. La más importante será la que se fue del mismo, formando el “Centro de Estudios Benito Marianetti”, que mutará en el PSOL (Partido socialista obrero para la liberación) el cual aglutinará a muchos jóvenes que se referenciaron en Ángel Bustelo, militante y escritor que llegó con más de 80 años a ser candidato a presidente de la nación por esa fuerza en los años 90. Hoy, esas expresiones, reducidas prácticamente a la nada, ¿sólo son postales de una época?.