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Las obras en el Paso Pehuenche afectarían la fauna del lugar

Investigadores del Iadiza manifestaron su preocupación ante el inminente avance de las obras en el paso fronterizo del sur mendocino. Según estiman, varias especies únicas, podría verse seriamente comprometidas si no se respeta su hábitat natural.

Valeria Corbalán, investigadora del CONICET y Guillermo Debandi, doctor en Ciencias Naturales, están trabajando en conjunto con profesionales de la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia. Su objetivo es evitar, entre otras cosas,  que las obras que se están realizando en el Paso Pehuenche, afecten el desarrollo de varias especies únicas de fauna en el lugar.

Investigadores de IADIZA y personal de la DRNR.


 
Según Corbalán, en la zona existen tres tipos de animales sensibles al cambio de su hábitat, Alsodes pehuenche ó ranita del Pehuenche; Liolaemus flavipiceus ó lagartija; y  Phymaturus verdugo ó dragoncito de tres colores (nombre puesto por los lugareños). Las tres especies son endémicas, es decir que sólo viven en un lugar determinado y son especies, hasta donde se sabe, únicas.

Dragoncito

Ranita

Lagartija

 Según se ha podido determinar en los estudios realizados por los investigadores, las obras de construcción y pavimentación en el Paso Pehuenche, podrían alterar el ambiente donde crecen y se desarrollan estas especies, en especial el curso de algunos arroyos en donde vive la ranita, provocando la muerte de una gran cantidad de ejemplares. Si esto finalmente ocurre, existen grandes riesgos en el cambio en el ambiente del valle del Pehuenche.

Vega, hábitat natural de los animales.

"Las tres especies están en estudio e investigación, -afirma la doctora Corbalán, - las ranitas fueron descubiertas en 1976 por el investigador mendocino José Miguel Cei, poco se sabe de este animalito, aunque que por sus condiciones de vida y características, su presencia en ese lugar es muy importante para el desarrollo del ecosistema de la zona del Pehuenche". 
 
Los problemas en el desarrollo de este animalito, surgieron luego de iniciadas las obras para construir el camino hacia Chile por el Paso Pehuenche. En 1999, el gobierno provincial no realizó un estudio de impacto ambiental acorde a la magnitud de la obra, sino que sólo hizo una manifestación de impacto, la cual es más simple y con menos exigencias. El mismo fue aprobado por las autoridades del gobierno mendocino con escasas observaciones.

Trabajos en el Paso Pehuenche.


 
Cuando los investigadores del CONICET junto a técnicos de la DRNR (Dirección de Recursos Naturales Renovables),  detectaron la problemática del lugar y plantearon la situación ante las autoridades.
 


Recientemente, se hizo una reunión entre las partes interesadas, investigadores del Iadiza, Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia, municipalidad de Malargüe, Vialidad Nacional y las empresas a cargo de las obras en el lugar, Chediak y la UTE   GENCO /Vezzato. Estas tres últimas no se presentaron a la reunión,  por lo cual las partes interesadas debieron elaborar un informe solicitando que se realicen varios cambios en las obras del lugar para evitar el fuerte impacto ambiental.
 

"Por el momento estamos a la espera de una respuesta por parte de los empresarios y de Vialidad Nacional, - dijo el doctor Guillermo Debandi. Además también en el futuro, habrá que analizar otros impactos en el lugar,  tales como la contaminación ambiental que ocasionará el tránsito vehicular. Los residuos de las cintas de freno, desgaste de ruedas, combustión, que serán arrastradas con las lluvias al cauce de los arroyos, son algunas de las consecuencias inmediatas que se deberán tener en cuenta.
 
"Por eso dentro de los cambios que solicitamos  a Vialidad y a las empresas encargadas de la obras,- siguieron diciendo los investigadores, - está la construcción de desagües que capten las partículas contaminantes de la ruta y sean dirigidas hacia la tierra y no hacia el agua de los arroyos".
 
Características de este particular animal
 
Son ranas que no miden más de 6 centímetros de largo, tienen un proceso de metamorfosis (cambios corporales) que puede durar hasta 4 años, algo poco común entre estos animales, por lo cual se hace vital su desarrollo bajo el agua y cualquier alteración podría ocasionar graves impactos en su vida y en varias generaciones de ranitas. Viven debajo de las rocas y en las vegas (formaciones en donde se acumula el agua y hay un importante desarrollo de vegetación), que suele estar a la vera de los arroyos y ríos.
 
Aún se sabe muy poco de la historia de vida de estas ranitas, sin embargo las características del ambiente en donde viven hace que estos animales presenten características poco comunes. A pesar de tener sangre fría, viven en el agua soportando temperaturas extremadamente bajas (menos de tres grados centígrados durante las primeras horas del día en verano), lo que las hace importante para el estudio de compuestos químicos con actividad biológica que pueden ser utilizados farmacológicamente, e incluso como anticongelantes.