Buscan a un jefe del Hospital Central, sospechoso de matar a su esposa
Se llama Oscar Tarqui y fue declarado prófugo. Lo investiga el fiscal de Delitos Complejos Luis Correa Llano. Lo buscan por la muerte de su mujer, ocurrida el 12 de enero de este año. El caso lo habían hecho pasar como un paro cardiorrespiratorio. Comparan el caso con el homicidio de María Marta García Belsunce.
De acuerdo con el informe redactado por el Cuerpo Médico Forense, Lucía Lucero de Tarqui murió luego de sufrir un infarto en su casa, durante la madrugada del 12 de enero de este año. Así quedó contemplado en el certificado de defunción y así se cerró el expediente que tuvo a su cargo el fiscal de Godoy Cruz, Gustavo Felhman.
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Con esos datos, Oscar Tarqui, un reconocido traumatólogo que trabaja en el Hospital Central, organizó el entierro de su esposa. Nada hacía pensar que, detrás de esta historia, se escondía una trama macabra que originó una investigación por homicidio, donde el principal sospechoso es marido de la víctima.
Ayer por la mañana, se emitió la orden de captura contra el médico. Sin embargo, y previendo lo que sucedería, Tarqui desapareció. La Justicia no lo encuentra y el fiscal de Delitos Complejos Luis Correa Llano lo declaró prófugo.
Lucía Lucero era secretaria del 20ª Juzgado Civil. En más de una oportunidad había llegado a trabajar con anteojos de sol para cubrir los moretones producidos por golpes que, según contaba a sus compañeros, eran casuales. O chocaba con un ropero o se pegaba sin querer con una puerta. Pero nunca confesó ser la víctima desafortunada de una situación de violencia familiar.
Luego del sepelio, los llamados anónimos a la fiscalía de Delitos Complejos fueron incesantes. Las voces que se escuchaban desde el otro lado del tubo pedían que por favor se investigara esa muerte, y la comparaban con la de María Marta García Belsunce.
Correa Llano decidió abrir la causa. Tomó algunas declaraciones y en pocos días confirmó las sospechas. Tarqui tenía antecedentes por violencia familiar y en su historial también figuraba una orden judicial para ser excluido de su hogar. Es más: uno de los hijos de la pareja confirmó haber visto a su padre en más de una oportunidad golpear a su madre.
La muerte de Lucía había pasado desapercibida. Uno de sus hijos la encontró tirada al pie de una escalera durante la madrugada. Creyó que se trataba de un accidente. Llamó al 911 para pedir una ambulancia, pero los médicos no hicieron más que confirmar la muerte.
Tarqui apareció unas horas más tarde. Según los informes que aparecen en la causa, su teléfono sonó en reiteradas oportunidades pero nunca contestó. Dijo que había estado trabajando en el Central, aunque en ese hospital nunca lo vieron a esa hora y ese día.
El médico se habría valido de sus contactos para terminar rápidamente con el trámite post mortem de su esposa. Todo indicaba que la mujer había sufrido una descompensación, cayó por la escalera y murió. Por eso, en el Cuerpo Médico Forense firmaron los papeles y allanaron el camino hacia el entierro.
Cuando Correa Llano supo que existían antecedentes de violencia doméstica, mandó a exhumar el cadáver. El resultado de las pericias fueron contundentes: la mujer había sufrido fractura de cráneo, además de severos golpes en la cara. Y, una de las primeras conclusiones, fue que esas heridas no eran producto de la caída por la escalera.
Uno de los detectives ironizó sobre el caso y sobre el accionar del fiscal Gustavo Felhman y del Cuerpo Médico Forense: “Cuando alguien se muere, siempre el corazón se para. Pero en este caso, no fue por una disfunción cardiaca”.
Correa Llano decidió abrir la causa. Tomó algunas declaraciones y en pocos días confirmó las sospechas. Tarqui tenía antecedentes por violencia familiar y en su historial también figuraba una orden judicial para ser excluido de su hogar. Es más: uno de los hijos de la pareja confirmó haber visto a su padre en más de una oportunidad golpear a su madre.
La muerte de Lucía había pasado desapercibida. Uno de sus hijos la encontró tirada al pie de una escalera durante la madrugada. Creyó que se trataba de un accidente. Llamó al 911 para pedir una ambulancia, pero los médicos no hicieron más que confirmar la muerte.
Tarqui apareció unas horas más tarde. Según los informes que aparecen en la causa, su teléfono sonó en reiteradas oportunidades pero nunca contestó. Dijo que había estado trabajando en el Central, aunque en ese hospital nunca lo vieron a esa hora y ese día.
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Cuando Correa Llano supo que existían antecedentes de violencia doméstica, mandó a exhumar el cadáver. El resultado de las pericias fueron contundentes: la mujer había sufrido fractura de cráneo, además de severos golpes en la cara. Y, una de las primeras conclusiones, fue que esas heridas no eran producto de la caída por la escalera.
Uno de los detectives ironizó sobre el caso y sobre el accionar del fiscal Gustavo Felhman y del Cuerpo Médico Forense: “Cuando alguien se muere, siempre el corazón se para. Pero en este caso, no fue por una disfunción cardiaca”.


