El sepelio de Román conmovió a Lavalle
En el velatorio de Alvaro Román Ciraudo, el pequeño de un año y medio asesinado de un golpe en la cabeza, luego de ser raptado por tres hombres en la plaza de Lavalle, el mundo estuvo puesto del revés. Padres que entierran a su hijo, niños consolando a los adultos, que eran los que se ahogaban en sollozos, desconocidos pidiendo a gritos pena de muerte para los delincuentes y familiares silenciosos, dedicándole al bebé un adiós interminable, sumidos en su dolor.
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Sin embargo, la multitud y su propia debilidad, hicieron que se apartara de la escena y se abrazara a su otra hija, Nerea, de cinco años, que la observaba completamente azorada. El padre del bebé, Ceferino Ciraudo, se mostró entero durante el velatorio, pero luego no pudo contener su dolor y se quebró, aferrándose a sus familiares.
Gritos de las ONG
La tristeza de las personas cercanas al bebé, quedaron opacadas por la indignación de vecinos e integrantes de las ong de víctimas de delitos, que lograron que la situación, además de brutalmente dolorosa, se volviera violenta. Los reclamos, en particular, fueron hacia la figura de los defensores de los derechos humanos, acusándolos de abogar sólo por los delincuentes. Entre esas personas se encontraba Fernanda Vera, la mujer que, junto con Alejandro Gil (viudo de Laura Abonassar) lidera las protestas sociales por la inseguridad. “Si le tengo que dar palos a (Celso) Jaque por esto, se los voy a dar, para mi no está haciendo nada” exclamó, a voz en cuello la mujer, durante el entierro de Román.
Una vez concluido el sepelio del bebé, los vecinos de Lavalle se autoconvocaron para protestar en las inmediaciones del edificio comunal e incluso, hubo rumores de que algunas personas querían incendiar, una vez más, la vivienda en la que el niño fue ultimado. Cabe aclarar que esto ya sucedió durante la madrugada del domingo, horas después de haber hallado el cadáver de Román. Sin embargo, finalmente no volvió a ocurrir, aunque se esperan nuevas manifestaciones vecinales para las próximas horas.
De todas maneras, la indignación del vecindario no encuentra todavía un cauce, porque no ha habido respuestas claras por parte del gobierno, más allá de la remoción de la cúpula policial de la Comisaría 17.
Funcionarios ausentes y nuevas hipótesis
Juan Domingo González, el abuelo materno del bebé asesinado, arremetió contra Jaque y sus ministros, por no haber estado presentes durante el sepelio. “Acá tendrían que haber estado ellos, los que nos prometieron seguridad, ninguno apareció todavía”.
El abuelo consideró, además, que es posible que el crimen de su nieto haya sido premeditado.
Es que, junto al cuerpito del niño, hallaron una bolsa con zapatillas, un martillo y ropa, que hasta ahora no se ha determinado si pertenecía a los criminales, pero que se considera, podría haber estado allí desde antes de que ocurriera el asesinato. Es decir, los secuestradores ya tendrían predeterminado el camino a seguir desde que se llevaron al chiquito.
Los padres de Román, en tanto, continúan descreyendo de la Justicia. Por esto, en la madrugada se trasladaron a la Comisaría 36, en Las Heras, lugar en el que están alojados los dos detenidos por el caso. Aunque no los dejaron acercarse al edificio, por temor a su reacción.