Reciben amenazas mafiosas y denuncian que el gobierno no hace nada
Esta mañana, los directivos del movimiento de los Chicos del Pueblo, con base en la provincia de Buenos Aires pero con una red que trabaja socialmente en todo el país, reclamó públicamente protección, frente a una serie de amenazas, atentados y secuestros de los que han sido víctimas.
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“Por denunciar que el hambre es un crimen estamos asediados por el terror”, dijo Alberto Morlachetti, coordinador del espacio social que reclama que se termine la violencia en su contra.
Según relató este lunes el diario Crítica, en la última semana tres jóvenes de la organización fueron secuestrados y amenazados, mientras, en lo que va del año, los ataques suman ocho y todos ocurrieron en territorio bonaerense.
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La denuncia de la organización da cuenta que las entrevistas con el gobernador Daniel Scioli y el máximo encargado del área nacional, el ministro de Seguridad y Justicia, Aníbal Fernández, no dieron resultado. “Los atentados, incluso, se agravaron”, informó Crítica.
De acuerdo con el relato de los hechos, el primer ataque de la semana fue el lunes 24 y la víctima fue una educadora de la Red El Encuentro, de José C. Paz. La joven fue secuestrada en aquella localidad y abandonada horas después a metros del Cementerio de la Chacarita. El siguiente fue el jueves, esta vez contra un miembro del Hogar Juan XXIII de la Obra Don Orione, quien por segunda vez en tres meses se convirtió en blanco de un atentado. El chico fue dejado en Constitución. En los dos casos los jóvenes fueron drogados, el segundo hasta que lo dejaron inconsciente.
El viernes, la violencia y las amenazas se repitieron. El lugar elegido fue Pelota de Trapo, una fundación que contiene un hogar con cuarenta chicos y varios proyectos productivos, y que funciona desde hace 34 años en Avellaneda. Se llevaron en un auto, y durante una hora, al sereno del lugar.
Entre el primero y el segundo secuestro de la semana, los integrantes del movimiento se reunieron con Scioli y su ministro de Seguridad, Carlos Stornelli. Las promesas de protección fueron similares a las que meses atrás les había hecho Aníbal Fernández. Sin embargo, los ataques se repitieron.


