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Los docentes pararán tres días

Será a partir de mañana y hasta el viernes, así se definió ayer en un convulsionado plenario en la sede del SUTE.
Eduardo Franchino, titular del SUTE. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Eduardo Franchino, titular del SUTE. Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
En medio de peleas, gritos e insultos cruzados, los docentes decidieron hacer el paro esta semana. Sin embargo, no coincidirán todos los días con los demás empleados públicos que también están reclamando un aumento salarial. Es que mientras los trabajadores estatales de la salud, administración central y municipales agremiados en ATE empiezan  mañana la huelga por 72 horas, los maestros priorizaron sentarse en la paritaria antes que comenzar el mismo día que el resto.

El resultado de la votación fue uno de los más reñidos de los últimos tiempos: 125 votos a favor de realizar el paro esta semana, contra 117 que optaban por posponerlo.

Esto es porque el gobierno escolar convocó el viernes a una mesa de discusión salarial, que se efectuará mañana en la Subsecretaría de Trabajo, asegurando que llevarán una propuesta de aumento superadora de la anterior. Entonces, la fundamentación que surgió del plenario con respecto a la falta de coincidencia de los días de reclamo, tuvo que ver con no perder la oportunidad de escuchar de qué se trata la nueva moción salarial.

Eduardo Franchino, titular del SUTE, ya había adelantado que iba a costar tomar la decisión, aunque nunca se imaginó que el fuego cruzado iba a ser el espíritu del plenario.

El encargado de anunciar sobre la nueva oferta salarial  para los docentes fue Andres Cazabán, asesor de gabinete de la directora General de Escuelas, Emma Cunnietti.  Cazabán comentó a este medio que la propuesta fue elaborada durante toda la semana pasada por técnicos de la Cartera Educativa, pero que no iban a adelantar de qué se trataba, para comunicárselas primero a los educadores.

El asesor comentó que en las reuniones informales que mantuvieron los días anteriores, el gremio se mostró más flexible  en cuanto al aumento salarial que estaban solicitando. Cabe recordar que desde hace casi un mes, el sindicato de los maestros había acordado pedir un sueldo inicial de 2.300 pesos, en coincidencia con el costo de la canasta familiar. Mientras que actualmente, un docente que recién se inicia gana 1.040 pesos. Por lo que, la suba debía ser de 1.260 pesos.

Esto fue rechazado de plano por la Cartera de Educación, quienes habían ofrecido que el aumento consistiera en recuperar el porcentaje de inflación superior al 10%, que fue lo que se contempló en el presupuesto 2007. Como el índice inflacionario trepó hasta el 13%, la suba que la DGE propuso fue del 3% sobre los salarios de los educadores. Pero según lo dicho tanto por Franchino como por Cazabán, estas posturas, tan lejanas entre si, habrían empezado a acercarse.

La estrategia del gobierno es poder llegar a un arreglo con el SUTE, ya que los gremialistas de ATE son más duros en su posición. Esto quedó demostrado durante las consultas que la Comisión de Hacienda y Presupuesto de la Cámara Alta realizó durante la semana pasada, para pedir que cada sector involucrado en el proyecto de ley que el Ejecutivo envió a la Legislatura definiera su postura.

Según afirmó Enrique Vaquié, presidente de la Comisión, mientras que con el representante del SUTE se pudo conversar, con la dirigente de ATE, Raquel Blas, la charla se terminó rápidamente, porque la sindicalista se levantó y se retiró al escuchar que el panorama era similar al de la sesión del martes anterior en el Senado.

Si bien la medida de fuerza de los  docentes coincidirá  en algunos días y en otros no con los demás empleados, el escenario parece complicarse cada vez más.

Un panorama más claro puede surgir de la sesión de Senadores, que sucederá mañana a las 10, en la Legislatura. Es que allí se discutirá el destino del proyecto de ley que Cobos envió dos semanas atrás y que aún sigue trabado en el recinto.

El proyecto de aumento para los trabajadores públicos continúa siendo el mismo: 79 millones de pesos para repartirse entre empleados de la salud, docentes, judiciales, entre otras áreas. Contempla un techo de 10%, y lo único que se definiría en paritarias, es que porcentaje le corresponde a cada ámbito. Entre otras cosas polémicas que el proyecto incluye, se encuentra el de tener que modificar la Ley de Responsabilidad Fiscal para poder otorgarlo.

Lo que esta legislación indica es que no se puede otorgar aumento a ningún empleado público seis meses antes de las elecciones. La idea de modificar el artículo 46 de dicha ley ha generado críticas del sector empresario y de distintos frentes políticos opositores al Cobismo.