En el juicio por la muerte de Hunau, se habló de la escena del crimen
Bajo la inquietud de los familiares y amigos de la víctima, pasadas las 11 comenzó el juicio oral y público por el asesinato del comunicador social, Alejo Hunau.
El único imputado, Diego Arduino, se negó a declarar; pero al comienzo del debate escuchó la lectura del testimonio que prestó durante la instrucción de la causa: “lo conocí el sábado anterior a su fallecimiento (el 20 de noviembre), en calle Lavalle y Costanera”.
Luego de la lectura de la declaración de Arduino, llegó el turno de que la madre de Hunau, Silvia Ontivero.La madre del comunicador aseguró que no conocía a Arduino. “Jamás lo he visto”, resaltó la mujer.
También explicó que tenía una buena relación con su hijo y que sabía desde hacía mucho tiempo que él era homosexual. Pero también reconoció que, por respeto a ella, Alejo no solía contarle de sus parejas. “A mi lo único que me preocupaba era que tuviese una relación estable.
La última vez que Ontivero habló con su hijo fue el domingo; luego, no tuvo más noticias hasta que le comunicaron lo sucedido.
“Yo entré al departamento varios días después del crimen; porque hasta ese momento los investigadores estaban trabajando allí. Noté que faltaban cosas como la computadora portátil de Alejo, la filmadora y otras pertenencias más”.
La madre de Hunau siempre se expresó en presente, como si la defunción de su hijo no fuese un hecho. Ejemplos de esto: “el tiene dos patios internos en su departamento…”, “Alejo tiene muchos amigos que lo quieren mucho…", entre otras afirmaciones.
Luego de Ontivero pasó a declarar Cristina Cisterna, la empleada doméstica que encontró el cadáver un día más tarde. “Yo llegué y había mucho desorden, cosa que me llamó la atención, porque él (Alejo Hunau) era muy ordenado. Por ejemplo, vi tres pares de zapatillas tirados en uno de los patios internos”.
“Cuando entré a la casa, el televisor estaba encendido con el volumen muy alto, habían dos vasos y dos platos, con restos de pollo; levanté los vasos y me asomé a la pieza. Ahí lo vi, me quedé dura, lo vi muy mal”. Y agregó: “Estaba tirado a un costado de la cama, boca abajo, sólo tenía puesta una camiseta, el resto estaba completamente desnudo. Le vi la cara con sangre”.
La mujer relató que inmediatamente después de ver esa situación bajó a un locutorio a hablar por teléfono con Claudia García, una amiga de Hunau. Según los testimonios de Cisterna, cuando García llegó tocó a la victima y enseguida dio aviso a la policía, luego llegó otro amigo de Hunau, Facundo Sosa, y su novia.
Finalmente, prestó su declaración una vecina de la víctima, María Marta Alcorta, que vivía en el mismo edificio que el asesor de gobierno, en el Pasaje Vargas, en Capital.
“Esa noche yo estaba estudiando y escuhé que Alejo estaba con alguien en uno de los patios. Ese acompañante lo trataba mal, como burlándose; y él se reía irónicamente”.
Y completó sus dichos: “No le hablaba con violencia, pero le decía cosas como ‘hablá bien’. Jamás escuché que nadie tratara a Alejo así”. Según la vecina, esta discusión se produjo entre las 21 y las 22.
La testigo aseguró que sentía vergüenza de asomarse, si bien escuchó varios ruidos y esa especie de discusión en el patio. Luego, afirmó haber oído muy fuerte el volumen del televisor, “pero no le di importancia”, completó.
Alcorta terminó sus dichos afirmando que luego habló de lo sucedido con otros vecinos, y que estos le dijeron haber percibido algunos ruidos fuertes en un momento de la noche.
Luego de esta declaración los jueces decidieron pasar a un cuarto intermedio hasta mañana a las 8.30.

