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Vivencias compartidas: una experiencia solidaria en crisis
Se trata de un proyecto social con 15 años de antigüedad, dirigido a jóvenes judicializados y con problemáticas socio-afectivas. En un hogar- granja de Maipú desarrollan el valioso proceso de reinserción en la sociedad a jóvenes con problemas con la ley, a través del cuidado de animales y del sostén del grupo a través de distintas actividades que generan.
Todo empieza con un correo electrónico: una asociación sin fines de lucro llamada Vivencias compartidas, con 15 años de trayectoria, pide ayuda porque no llega a fin de mes con la manutención de ochenta jóvenes que aloja.
El desafío es mantener un espacio donde día a día conviven jóvenes sin hogar, con antecedentes de problemas con la ley y un mínimo financiamiento estatal.
Luis Gómez y los hermanos Cecilia y Eduardo Ribó Bastián, principales responsables de la ONG “Vivencias compartidas”, dicen que el proyecto social hoy amenaza con cerrar por falta de presupuesto. La entidad se dedica a contener jóvenes que la sociedad, y a veces sus propias familias, terminan ignorando. Otra experiencia de trabajo social que no sale en los medios y es de bajo perfil, pero que se mantiene por una gran dosis de compromiso y coraje de sus responsables.
La fuerza del cariño
Cecilia Ribó es trabajadora social y se acercó al proyecto en forma voluntaria, aunque además está vinculada porque trabaja en la Dynadiif. Esta entidad tiene un convenio con la entidad que aporta $190 mensuales por joven (monto que sólo alcanza para la alimentación) y paga el alquiler del local de la calle Palma de Maipú. Eduardo Ribó, hermano de Cecilia es psicólogo social y ambos se sintieron atraídos por el proyecto cuando hace dos años conocieron al profesor Luis Gómez en medio de una crisis económica de la institución . Entonces decidieron colaborar en forma voluntaria, así como lo hace también un pasante de la carrera de psicología.
Patos, pollos, gallinas, gansos y chivos, son los destinatarios del cuidado diario de los jóvenes. “El cariño que generan en el vínculo con los animales ayuda a los jóvenes a reconectarse con su entorno, después de sufrir “afectos destruídos” y carencia de figuras estables”, asegura la Licenciada Ribó. Explica que la estrategia es reinsertar a los chicos, que en general provienen de la calle y con experiencia de estar judicializados. “En algunos casos es posible la vuelta al hogar, pero en otros, permanecen años en la institución incluso hasta pasar la mayoría de edad”, tomando en cuenta que ingresan jóvenes de 10 años de edad y actualmente hay alojados hasta de 27.
El “profe” Luis
Así es como se conoce en el hogar al iniciador y referente principal del proyecto, quién transmite confianza y calidez en su tono de voz en la entrevista telefónica, “Yo era voluntario en la Colonia 20 de junio como profesor de gimnasia y se me ocurrió armar un hogar para jóvenes, en la casa pegada a la mía”. Sobre la población que habita en la casa, Gómez aclara que “en general hay que calcular que por desnutrición o diversas falencias son chicos que sufren problemas de inmadurez intelectual y afectiva”.
El docente está satisfecho porque recientemente pudieron concretar la renovación del contrato de la casa, que con sus 4000 metros permite la crianza de animales de granja. “Queremos transmitirles que en la vida se puede creer en la cultura del trabajo y la importancia de integrarse con la comunidad”. Es por eso que el cuidado de animales se complementa con el cursado de talleres de panadería en forma conjunta con los vecinos de la zona.
El problema básicamente es económico, ya que los recursos con que cuenta el hogar son insuficientes. Al incremento de la cantidad de jóvenes alojados, se le suma que estos permanecen más allá de la mayoría de edad porque cada vez es más difícil es la inserción laboral de los muchachos.
La propuesta de la conducción de la institución es aportar con una cuota mensual de 10 pesos y así ayudar a que la institución mantenga sus puertas abiertas y reúna los $3000 mensuales que necesita para funcionar.
La página web es www.vivenciascompartidas.org o llamar al tel 4974105.
Patos, pollos, gallinas, gansos y chivos, son los destinatarios del cuidado diario de los jóvenes. “El cariño que generan en el vínculo con los animales ayuda a los jóvenes a reconectarse con su entorno, después de sufrir “afectos destruídos” y carencia de figuras estables”, asegura la Licenciada Ribó. Explica que la estrategia es reinsertar a los chicos, que en general provienen de la calle y con experiencia de estar judicializados. “En algunos casos es posible la vuelta al hogar, pero en otros, permanecen años en la institución incluso hasta pasar la mayoría de edad”, tomando en cuenta que ingresan jóvenes de 10 años de edad y actualmente hay alojados hasta de 27.
El “profe” Luis
Así es como se conoce en el hogar al iniciador y referente principal del proyecto, quién transmite confianza y calidez en su tono de voz en la entrevista telefónica, “Yo era voluntario en la Colonia 20 de junio como profesor de gimnasia y se me ocurrió armar un hogar para jóvenes, en la casa pegada a la mía”. Sobre la población que habita en la casa, Gómez aclara que “en general hay que calcular que por desnutrición o diversas falencias son chicos que sufren problemas de inmadurez intelectual y afectiva”.
El docente está satisfecho porque recientemente pudieron concretar la renovación del contrato de la casa, que con sus 4000 metros permite la crianza de animales de granja. “Queremos transmitirles que en la vida se puede creer en la cultura del trabajo y la importancia de integrarse con la comunidad”. Es por eso que el cuidado de animales se complementa con el cursado de talleres de panadería en forma conjunta con los vecinos de la zona.
El problema básicamente es económico, ya que los recursos con que cuenta el hogar son insuficientes. Al incremento de la cantidad de jóvenes alojados, se le suma que estos permanecen más allá de la mayoría de edad porque cada vez es más difícil es la inserción laboral de los muchachos.
La propuesta de la conducción de la institución es aportar con una cuota mensual de 10 pesos y así ayudar a que la institución mantenga sus puertas abiertas y reúna los $3000 mensuales que necesita para funcionar.
La página web es www.vivenciascompartidas.org o llamar al tel 4974105.