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Confirmaron que el rinoceronte tiene hepatitis

El mal hepático es lo que le ha provocado el deterioro progresivo de su estado de salud. No se ha levantado en dos días y para que no empeore más, es necesario cambiarlo de posición.
Padece una dolencia que afecta su sistema digestivo.
Padece una dolencia que afecta su sistema digestivo.
Ni por su avanzada edad, ni por padecer síndrome de mala absorción es que Chicho, el rinoceronte que hace 13 años vive en el zoológico provincial, está tan delicado. Esta tarde se confirmó el diagnóstico de la enfermedad que hace más de cinco meses aqueja al animal de enormes proporciones: tiene hepatitis.

La patología del exótico ejemplar, uno de los pocos que existen en la Argentina, fue confirmada por Corina Zerpa, la veterinaria que hace meses lo cuida con dedicación.

La especialista explicó que Chicho padece de una hepatopatía que afecta el normal funcionamiento de su sistema digestivo. Es por eso que padece de una fuerte diarrea crónica desde abril.

Si bien los veterinarios se dedicaron a estudiar sobre la enfermedad de Chicho, realizaron interconsultas, buscaron información en Internet, Zerpa puntualizó que es complicado encontrar material al respecto de las enfermedades de estos ejemplares.

Por un lado porque es difícil estudiarlos, debido a sus grandes proporciones, y por otro, porque no hay un número importante de rinocerontes viviendo en cautiverio. De hecho en Argentina sólo hay tres y uno vive en el paseo  provincial.

La patología que sufre Chicho se pudo descubrir recién después de tanto tiempo, porque resultaba  imposible inmovilizarlo para tomarle una muestra de sangre. Sin embargo, esta semana y debido a su enfermedad, el animal perdió fuerzas y se desplomó. Entonces, los veterinarios aprovecharon esta situación para realizar la extracción que determinó la dolencia puntual.

Una vez obtenido el resultado de las pruebas, se le comenzó a proporcionar una medicación más específica para la hepatitis, y a administrarle suero. Esto determinó que  experimentara una leve mejoría. De todas maneras, la veterinaria dijo que su estado es reservado, aunque hoy había ingerido algo de alimento.

Juan Baronio, cuidador del paseo, comentó que hoy debieron cambiarlo de posición, porque por estar echado, una de sus patas se había adormecido.

Hicieron falta diez personas para pasarle un lazo de un lado a otro de su enorme cuerpo, y tirar de sus patas para acomodarlo.
Además, tuvieron que cavar una zanja alrededor del lugar en donde está tendido. Esto es porque si llueve, el terreno en este lugar del parque, se inunda demasiado rápido.

En los próximos días se sabrá si el impacto de los medicamentos continúa siendo bueno, o si por el contrario, se agrava el estado de Chicho.