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Dolor en el barrio donde vivía la docente asesinada

MDZ estuvo en el Barrio Los Petroleros y habló con algunos vecinos que se mostraron acongojados por la muerte de Sandra Díaz. Muy pocos fueron capaces de opinar sobre el concubino de la víctima. En tanto, cada persona que pasa por donde vivía la docente se detiene a leer los letreros que hay pegados en la vivienda. Después de una misa de cuerpo presente, la profesora fue sepultada en el Cementerio Parque Jardín Mendoza.
Quien pasa por la vivienda se detiene a observar. Foto: gentileza Ricardo Varo
Quien pasa por la vivienda se detiene a observar. Foto: gentileza Ricardo Varo

Tras el misterioso crimen de la maestra, descubierto ayer por la mañana, MDZ estuvo en la casa de la víctima, Sandra Díaz, ubicada en Cañadita Alegre 1050, Dorrego, Guaymallén. Los vecinos se mostraron reacios a hablar con la prensa; sólo comentaban su sorpresa y lo que apreciaban a la docente.

Sobre su pareja, Alejandro Ramírez (quien está imputado por el crimen), muy pocos quisieron opinar. “No se, no lo conozco”, coincidían todos los entrevistados mientras que una vecina agregó: “lo único que te puedo decir es que ella era un ser maravilloso...; de él no se nada”.

Toda la gente del barrio está muy consternada: “no lo podemos creer; era una persona muy buena y no merecía esto”, se lamentó otra vecina.

En tanto, los pocos que se animaron a emitir un pensamiento sobre Ramírez, dudaron de su culpabilidad en el caso: “calculo que no ha hecho eso, no me cabe en la cabeza como una persona sería capaz de algo así con su pareja”, comentó un hombre. Pero agregó: “aunque uno ve cada cosa, que ya no se sabe”.

En la casa estaba la mamá de la profesora de gimnasia -la cual padece mal de Alzheimer- por lo que se encontraba bajo el cuidado de dos personas más. Pero nadie quiso hablar desde la vivienda donde pasó sus últimos años la maestra.

En cuanto a la situación actual de los dos hijos de la víctima (una nena de ocho años de su primer matrimonio y un nene de un año producto del concubinato con Ramírez), una mujer aseguró que “la niña está con su papá  (Claudio Mujica) que es una bellísima persona. Siempre se preocupó por Sandra y por su hija”. Y agregó en cuanto al niño: “está muy bien cuidado por su familia”, pero no quiso especificar quién se estaba responsabilizando por él.

La congoja, el dolor y la indignación se hacen presentes en el barrio Los Petroleros. No quieren que este caso quede impune. Por lo que, a las 10 de la mañana los vecinos se reunieron frente a la casa de la docente con motivo de exigir seguridad y justicia.

En la puerta de la casa de la familia de Díaz hay floreros y carteles con diferentes leyendas: “Sandra, gracias por ser mi amiga. Te quiero”. También hay escritos de rechazo hacia la situación actual del país: “repudio contra la inseguridad y la injusticia”, entre otros.

Decenas de personas y de autos se detienen frente a la vivienda de la calle Cañadita Alegre a leer los letreros. Otros, se demoran acariciando a un perro de la docente que ha pasado las últimas horas recostado frente al garaje de su casa. “El animal no se ha movido de allí, por momentos parece lamentarse y mira con tristeza, como sabiendo que ya no la verá (a Sandra Díaz)”, expresó con dolor otro vecino.

A las 14.30, hubo una misa de cuerpo presente en la Iglesia de la Consolata y desde ese lugar los restos partieron hasta el Parque Jardín Mendoza, lugar donde ya descansa.