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Continúan las pericias en el caso de la docente asesinada

Son incesantes y vitales las primeras investigaciones. Por el caso, el fiscal Correa Llano imputó y detuvo a Alejandro Ramírez, pareja de la víctima. Sin embargo, no han descartado que se pueda tratar de un robo.  Los peritos buscan saber si en su afán de defenderse, la mujer agredió a su atacante y quedaron rastros orgánicos en sus uñas.

Horas vitales para la investigación se viven en el Cuerpo Médico Forense, donde se investigan las pruebas para determinar si el acusado, Alejandro Ramírez, es efectivamente el autor del homicidio. De cualquier modo, las autoridades no han dejado de aclarar que no descartan que pueda tratarse de un robo, tal como lo declaró el acusado.

En el Cuerpo Médico Forense tomaron muestras de las uñas de la víctima para saber si pueden obtener rastros orgánicos y así establecer el ADN del asesino de Sandra Mónica Díaz . Del mismo modo que en las películas, los peritos buscan rastros de piel que pudieron quedar pegados, si la mujer intentó defenderse.

Por el momento, el único detenido es Alejandro Ramírez, pareja de la víctima, quien fue imputado por el fiscal Luis Correa Llano de "homicidio simple"

Vecinas y amigas de la víctima ya declararon sobre la relación de Sandra con su pareja. La intención era determinar si existía algún antecedente de violencia que permitiera encuadrar el hecho en un crimen pasional.

Si se puede conseguir una muestra, luego se podrá hacer un cotejo con el ADN de Ramírez. A última hora de la tarde, el sospechoso se negó a prestar declaración indagatoria y quedará detenido en Contraventores, al menos, durante el resto del fin de semana. Díaz y Ramírez estaban en pareja desde hace unos tres años, y tenían un hijo de uno.

La escena del crimen

El VW Polo se convirtió en la escena del crimen. Sandra Mónica Díaz, de 40 años, fue asfixiada allí y su cuerpo todavía estaba adentro cuando la policía llegó a la zona de Puente de Hierro. En ese lugar, según el relato de Ramírez, se bajaron los delincuentes que los habían secuestrado un rato antes.

Pero la declaración del hombre, lejos de aportar datos precisos, dejó a los investigadores con muchísimas dudas. Y todas, lo tenían a él como protagonista. Por eso, y para evitar una eventual fuga, Correa Llano envió a Ramírez al Cuerpo Médico Forense para que lo revisaran y luego lo citó nuevamente a la fiscalía.

Mientras esto ocurría, los  peritos revisaron el auto por todos lados. Teóricamente, él y su mujer estaban en la parte de adelante y los delincuentes en el asiento trasero. Uno ellos habría agarrado a Sandra por detrás, amenazándola con un cuchillo e hizo presión en su cuello hasta matarla por asfixia. Ramírez también habría protagonizado una pelea con otro de los delincuetes, lo que le provocó unas heridas menores.

Sin embargo, hubo diferencia entre la historia contada por Ramírez y lo encontrado por los sabuesos. Había sangre y pelos desparramos en toda la parte de adelante del vehículo. Atrás, en cambio, nada; ni un indicio que permitiera deducir que allí se protagonizó una pelea. El conflicto se habría desarrollado entre los asientos del conductor y el acompañante. A esta evidencia se agregaron dos nuevos indicios para argumentar la acusación: la versión de Ramírez cambió cada vez que le preguntaron por el hecho y hallaron un arito de la mujer debajo del asiento del conductor.

La única incógnita de los investigadores es determinar qué pasó con los 600 pesos que la pareja retiró del cajero automático, supuestamente, antes de la pelea o de, como dice Ramírez, ser asaltados. Por las dudas, efectivos de Investigaciones hicieron averiguaciones en asentamientos y barrios conflictivos de la zona donde, supuestamente, los ladrones abandonaron a sus víctimas.

El monto de la extracción que quedó registrado en el cajero automático. Hubo un intento previo para sacar más dinero, pero el límite máximo de Ramírez para sacar efectivo no permitió esa operación. "Es una pena que justo ahí no hubiese cámara de seguridad", reconocieron los detectives.

El sospechoso fue llevado nuevamente a la fiscalía de Delitos Complejos, donde le comunicaron la imputación en su contra. Testigos del traslado del hombre aseguraron que al parecer se encuentra -o simula estar- en estado de shock. "Todo lo que dice carece de sentido; no tiene coherencia en sus dichos", afirmaron.

Vecinos que se acercaron a la casa del barrio Petroleros, en Dorego (donde vivía la víctima), comentaron que durante las primeras horas de la madrugada escucharon ruidos y gritos que provenían de la casa del matrimonio Ramírez. Estas declaraciones coinciden con el relato de otros vecinos que aseguran haber escuchado un auto en las inmediaciones del lugar a esa hora.

A partir de este dato se manejaron dos hipótesis: o habían tomado como rehén a la pareja y la obligaron a subirse al auto para ir a un cajero automático o existió una fuerte discusión entre ellos.

Primeras informaciones durante la mañana

La primera información que se conoció en la mañana indicaba que la mujer había muerto luego de ser apuñalada durante un asalto. Los investigadores estaban convencidos de que la mujer quiso defenderse del ataque, y que por eso también terminó con un tajo en una de sus manos.“Es la herida clásica de quien se resiste a ser atacado con un puñal”, explicó un detective.

El caso provocó una verdadera conmoción en Guaymallén; específicamente, en el barrio Petroleros, de Dorrego. La casa que compartía la pareja está ubicada en la calle Cañadita Alegre al 1050, donde desde temprano se convocaron familiares y docentes amigos. Mónica vivía con Ramírez y tenía dos hijos (de uno y ocho años) y atendían un videoclub.

Las clases en la escuela Consolata, donde Mónica daba clases de Educación Física, fueron suspendidas por duelo.

La versión inicial también señalaba que el episodio se habría producido cuando, después de cerrar el negocio, salieron a buscar dinero a un cajero automático cercano al hospital Humberto Notti. Ramírez fue quien declaró que fueron asaltados por dos sujetos armados con cuchillos en las inmediaciones.

Según el relato, fueron sorprendidos luego de sacar dinero de un cajero automático cercano al Hospital Notti. Los delincuentes decidieron tomarlos como rehén y subirlos al auto de la pareja, un VW Polo. Todavía no está del todo claro qué sucedió en el camino, pero, siempre según lo contado por Ramírez, los asaltantes los dejaron abandonados cerca del hotel alojamiento Le Privé, apuñalaron a su mujer y le habrían hecho algunos cortes a él.

Los guardias del motel fueron los que alertaron a la policía luego de que ver a Ramírez gritando y pidiendo ayuda porque su mujer se estaba desangrando en el asiento del Polo y que los delincuentes habían escapado a pie. Según el reporte policial, sucedió a las 2.15.