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Empresario celoso fue condenado a donar leche al Notti durante un año
En agosto de 2006 Lucas Silva Bombal secuestró a quien era sólo un conocido, Diego Canet, porque sospechaba que su esposa mantenía un romance oculto con él. Por pedido de la víctima, los cargos más severos fueron archivados. Deberá donar leche durante un año al hospital Notti.
Si el caso que originó el expediente judicial fue extraño, ni hablar de la condena: un empresario tendrá que hacer donaciones de leche al hospital Humberto Notti durante un año por, entre otras cosas, secuestrar a su amigo (ahora ex amigo), amenazarlo con un arma de fuego y acusarlo de tener una relación sentimental oculta con su esposa.
El juicio fue breve porque entre la fiscalía de Cámara, la víctima y el victimario llegaron a un acuerdo para dejar sin efecto algunas de las acusaciones. Es que la trascendencia que tuvo la historia repercutió tanto en la vida de los protagonistas que decidieron dejar las cosas “stand by”, barajar y dar de nuevo.
Todo comenzó en agosto del año pasado. El empresario Lucas Silva Bombal tenía un pensamiento que le daba vueltas en la cabeza desde hacía tiempo. Sospechaba que su mejor amigo tenía un romance con su esposa, que se consumaba cada vez que le tocaba viajar al campo por trabajo.
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Fue tanta su obsesión que decidió arreglar el asunto por su cuenta. Llamó a Diego Canet, le dijo que debía reunirse con él por cuestiones laborales y para hablar algunos temas personales. Canet, también empresario, acudió a la cita de manera incrédula, sin imaginar lo que pasaría más tarde. El lugar de la convocatoria fue la estación de servicios de España y Colón, en el Centro.
Una vez que se encontraron comenzó la pesadilla para Canet. Silva Bombal lo invitó amablemente a subir a su camioneta 4x4 para ir a tomar un café. Y una vez que se sentó del lado del acompañante, el conductor trabó los seguros de las puertas, sacó una pistola calibre 22 y arrancó a toda velocidad hacia el parque San Martín.
El vehículo recién se detuvo en el cerro El Llorón, detrás del anfiteatro. Silva Bombal pensó que en ese lugar nadie podría descubrirlo. Entonces comenzó a torturar a su prisionero con simulacros de fusilamientos y pasándole una navaja por la cara. Su objetivo era hacer confesar a Canet.
Los gritos de pedido de auxilio de la víctima eran cada vez más fuertes, y fueron escuchados por unos policías en moto que pasaban cerca del lugar porque suele ser uno de los caminos elegidos por el gobernador Julio Cobos para salir a correr. De ahí en más, sólo hubo tiempo para acusaciones, denuncias y arrepentimientos. Silva Bombal estuvo detenido 24 horas y recuperó la libertad con una imputación a cuestas por “portación atenuada de arma, privación ilegítima de la libertad y coacción”.
Esta mañana, a poco más de un año de ese episodio, y por pedido de la víctima, sólo el cargo por “portación de arma” quedó en el prontuario de Silva Bombal. Para la Segunda Cámara del Crimen, la acusación no ameritaba más que la suspensión de juicio a prueba por un año, aunque la aventura no iba a salirle tan barata. Y lo condenaron a hacer donaciones de leche.
El vehículo recién se detuvo en el cerro El Llorón, detrás del anfiteatro. Silva Bombal pensó que en ese lugar nadie podría descubrirlo. Entonces comenzó a torturar a su prisionero con simulacros de fusilamientos y pasándole una navaja por la cara. Su objetivo era hacer confesar a Canet.
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Esta mañana, a poco más de un año de ese episodio, y por pedido de la víctima, sólo el cargo por “portación de arma” quedó en el prontuario de Silva Bombal. Para la Segunda Cámara del Crimen, la acusación no ameritaba más que la suspensión de juicio a prueba por un año, aunque la aventura no iba a salirle tan barata. Y lo condenaron a hacer donaciones de leche.