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Quisieron asaltar un Mc Donald, pero huyeron simulando ser clientes

Dos sujetos llevaron una amoladora para abrir las cajas de seguridad de la sucursal de calle Colón. Cuando estaban por prender la máquina, llegó un camión de caudales y los hizo desistir. Antes, habían encerrado a dos empleadas en un depósito.

La chica los recibió con una sonrisa, porque en esos locales las sonrisas son gratis. Pero su cara cambió abruptamente cuando vio que los dos sujetos que acababan de entrar a la sucursal de Mc Donald ubicada en Colón, casi Mitre, no tenían ganas de desayunar. Sacaron sus armas y le dejaron en claro a la empleada que la historia pasaría por otro lado. El lugar recién estaba abriendo y todavía no había llegado ningún cliente.

Los delincuentes tomaron a la joven como prisionera y minutos más tarde hicieron lo mismo con una compañera suya que llegaba a trabajar. Les sacaron los teléfonos celulares para evitar que pudieran pedir ayuda y las encerraron en un depósito que está al final de la casa de comidas rápidas.

La idea de los asaltantes era abrir las cajas de seguridad. Al parecer, habían obtenido un dato cierto acerca de la cantidad de dinero en efectivo que podían encontrar con ese sitio. Por eso, además de las armas de fuego, se fueron equipados con una amoladora.

Justo cuando estaban por arrancar la máquina para violentar las cajas, vieron que en la puerta, por calle Colón, se estacionaba un camión de caudales. Los cálculos iniciales habían fallado y los efectivos a cargo de la recaudación llegaron antes del tiempo que tenían previsto. La única salida posible era desistir del atraco e intentar salir de Mc Donald sin toparse con los custodios; caso contrario, era entregarse o arriesgarse a un tiroteo.

Los sujetos guardaron sus armas, dejaron la amoladora tirada detrás de la línea de caja y simularon ser clientes. Antes de que los efectivos ingresaran a retirar el dinero, salieron por la puerta principal de local, pasaron por al lado de los guardias y desaparecieron. Apenas unos segundos después, los responsables del camión de caudales se dieron cuenta de que las empleadas estaban encerradas y de que esos hombres, que parecían satisfechos por el desayuno, no eran más que unos ladrones que apelaron a la actuación para zafar de la situación incómoda que se les había presentado.

En la causa, que es investigada en la Oficina Fiscal 1, hay elementos de prueba que podrían servir para identificar a los autores de este intento de asalto. En principio, los ladrones rompieron las cámaras de seguridad, pero podría estar grabado el momento en que entraron.

En segundo lugar, los detectives tendrían el dato del auto usado por ladrones para escapar. A partir de esta información, hubo una detención cerca del mediodía en Las Heras. Ahora resta esperar que uno de los guardias declare y diga si está en condiciones de identificar a las personas que dejó pasar sin querer.