A Chile en bicicleta: segunda etapa
Raúl, Walter y Guillermo decidieron, hace un año, cruzar la Cordillera de los Andes en bicicleta. Pero esto no podía hacerse sin el esfuerzo y sacrificio de sus esposas e hijos, quienes ayudaron en la tarea, asistiéndolos con agua y comida.
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La noche anterior en el hotel, estuvo colmada de charlas y anécdotas de la primera jornada. La caída de Walter, justo al momento de hacer una parada, el hartazgo de comer durante la travesía solo barritas de cereal, caramelos, agua y gatorade, para mantener el nivel de sal en el cuerpo y la energía necesaria para resistir el viaje. Y por qué no, “la suerte de no haber olvidado llevar un rollito de papel higiénico, entre tanta agua y cereal...
Walter en un momento recordaba que cuando le contaba a sus amigos que haría este viaje, ellos lo escuchaban silenciosos, pero cuando les dijo, “chau me voy a Chile en bici”, lo miraron asombrados y le dijeron “ah! era cierto”. Raúl, un poco más poeta decía, “la vida es un instante, y tenés de vivirla a full, cuando te llega el momento de morir, te acordás de todas estas experiencias vividas.
En tanto Guillermo, recordando el último capítulo de la serie norteamericana “Lost”, cuando Charlie sabe que va a morir, y decide escribir las cinco cosas más importantes en su vida. Guillermo dijo, “ésta, para mi, es una de esas cosas”.
La tragedia marca la travesía
La segunda jornada de bicicleteada estuvo “espectacular”, al decir de los deportistas. Los tres temían mucho si podrían hacerla, debido a que el camino es muy empinado y está en muy mal estado en varias partes debido al constante paso de miles de camiones de gran peso y a la falta de mantenimiento de los últimos años por parte de Vialidad Nacional.
Sin embargo, antes de medio día ya estaban en Penitentes, una parada que debía ser muy corta, porque ya sólo faltaban 6 kilómetros para Puente del Inca.
Las esposas de los ciclistas los esperaron ansiosas ahí, pero una más que las otras, Claudia, la esposa de Walter, quien tenía muy malas noticias para él. Su padre estaba internado en terapia intensiva.
Finalmente los tres llegaron, se abrazaron a sus hijos, mientras que Claudia llevó a su esposo en privado y le comentó las malas nuevas. Desde allí todo fue incertidumbre, todos nos fuimos enterando poco a poco de lo que pasaba y no lográbamos decidir qué era lo mejor para hacer.
El padre de Walter padecía un cáncer desde hacía varios años, sin embargo, el avance de la enfermedad hizo que los médicos decidieran su internación de inmediato, los profesionales de la salud no auguraban grandes expectativas.
Al cabo de unos minutos, Walter y su familia, deciden abortar la travesía y retornar a Mendoza, ya que sus padres viven en Buenos Aires y no iba a ser fácil conseguir vuelo.
Lamentablemente Walter no llegó a tiempo, su papá falleció ese mismo día a las 6 de la tarde, horas antes de que él lograra llegar a Buenos Aires.

