Poco movimiento por la llegada de la fiesta de navidad en el centro mendocino
Pocas luces y casi ningún brillo, ni los clásicos tonos verdes y rojos en las calles de Mendoza. La gente cuida el dinero, que en opinión de los comerciantes escasea y es la causa de las pocas ventas. Además esperan hasta el último día para salir a comprar los adornos del típico árbol navideño o las luces para adornar la casa y los frentes de los edificios.
Este año el centro mendocino no se vistió de verde y rojo, los colores tradicionales de la navidad en el mundo. Los comercios, además de la vía pública se muestran desprovistos de los usuales atributos de la navidad: guirnaldas brillantes de papel glacé, de todos los colores, artilugios de todo tipo, colgantes con la cara de Papá Noel y forma de estrella son algunos de los accesorios de siempre del tradicional festejo católico que no abundan este año en las calles.
Los comerciantes explican la poca demanda porque la gente está desconfiada y ahorra por el cambio de gobierno. Otros opinan que ya no es tan fuerte la costumbre de adornar las casas para las fiestas de navidad y año nuevo. Lo que más lleva la gente, a criterio de los vendedores, son las luces de colores que permiten mantener encendido el espíritu navideño que también cambia en estos tiempos su modo de manifestarse, o fluctúa como las intermitentes luces de colores.
Pocas luces y casi ningún brillo, ni los clásicos tonos verdes y rojos en las calles de Mendoza. La gente cuida el dinero, que en general no sobra y además espera hasta el último día para salir a comprar los adornos del típico árbol navideño y las luces para adornar la casa y los frentes de los edificios. Como un indicador, esas lucecitas que son casi como la expresión universal de la navidad, rondan los 15 pesos, y no se consigue un arbolito de navidad (sintético, claro) por menos de 30. Un tradicional comercio de venta de panes dulces, turrones y todo tipo de golosinas que se sirven estas fiestas, también ubicado en el microcentro mendocino manifestó asimismo una merma en las ventas, diferenciando las compras que realizan los consumidores locales de los extranjeros, que son más generosos y no tienen limitaciones económicas a la hora de adquirir productos.
"Cautela y ahorro" son las palabra que repiten los comerciantes mendocinos para explicar la actitud de los consumidores locales. Sin embargo, aclaran, otro tema es el gasto que hacen en nuestra provincia los turistas, en particular los extranjeros.

