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Indefinición respecto del inicio de clases

La jefa de la DGE aseguró que comenzarán el 10 de marzo. Sin embargo, un subsecretario expresó que será una semana antes.
La fecha del ciclo lectivo es un misterio. Foto: NA /Archivo
La fecha del ciclo lectivo es un misterio. Foto: NA /Archivo
El gobierno de Celso Jaque empezó complicado. Sin segundas líneas de su equipo de trabajo definidas, con el gobernador fuera de la Provincia las primeras 48 horas del gobierno, y con funcionarios contradiciéndose en las declaraciones.

Esta vez, fue la directora General de Escuelas, Iris María Lima, y sus colaboradores, quienes no se ponen de acuerdo con respecto al anuncio del comienzo de las clases.

Es que, mientras la licenciada Lima asegura que el inicio del ciclo lectivo será el lunes siguiente a la Fiesta Nacional de la Vendimia, es decir, el 10 de marzo – ya que la fiesta será el 7, 8 y 9 – el subsecretario Nieva y la jefa de gabinete de asesores, Marta Blanco, dicen que se iniciarán el lunes 3.

Es de esperar que la razón la tengan, finalmente, el subsecretario y la asesora, puesto que hace varios años que los chicos inician su actividad escolar la primera semana de marzo. Sin embargo, Lima afirmó lo contrario frente a varias consultas periodísticas.

La mayor polémica que ha habido al respecto del inicio del año escolar se suscitó dos temporadas atrás, durante la gestión de Emma Cunietti. Es que, en pos de asegurar 185 días de clases, la ex directora General de Escuelas propuso comenzar el ciclo lectivo 2005 el lunes 28 de febrero.

En aquella oportunidad, varias quejas se alzaron por esa decisión. Entre otras, las de los gremialistas, que aseguraban que con el mal estado en el que se encontraban muchos edificios escolares, y sobre todo con la falta de equipamiento de las escuelas para afrontar el calor, los chicos y los docentes la pasarían muy mal durante las primeras semanas de cursado.

Pero además, lo que se dijo en aquel momento, por parte de algunos legisladores, es que los niños que trabajaban en la vendimia no podrían comenzar las clases como los demás.

Los dichos fueron refutados por Cunietti, quien se enojó por la liviandad con la que los legisladores trataban el delicado tema del trabajo infantil, naturalizándolo sin miramientos.