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Después de 30 años de convivencia, decidió casarse en el hospital

Julio Pace acaba de salir de terapia intensiva, pero su estado de salud es muy delicado. Sin embargo, no quiso dejar de cumplir el sueño de casarse con María Herrera, con la que ha convivido durante más de 30 años y quien es madre de sus diez hijos. Una historia de amor, digna de imitar. Mirá el video del casamiento.

La vida para María y Julio Pace  no ha sido fácil. Llevan 32 años, 10 hijos y muchas penas vividas juntos. Sin embargo, ni los problemas económicos, ni la muerte de algunos de sus seres más queridos, ni la grave enfermedad que afecta a Julio les ha impedido convertirse en marido y mujer.

“Nos casamos porque él insistió, porque cuando estaba muy grave me decía que se iba a mejorar para que nos casáramos” cuenta María mientras se seca los ojos.

Por esas ganas que Julio le puso a la vida, hoy la sala 3008 del Hospital Lagomaggiore se convirtió en un altar. Hasta allí, el sacerdote Vladimiro Rossi llegó esta mañana, cerca de las diez, para concretar el sueño de los novios.

Ella, María, sostenía con una mano un ramito de flores rosas, mientras con la otra nunca dejó de acariciar a su futuro esposo.

El, Julio, nunca dejó de observarla  y de declararle su amor con la mirada

La habitación se llenó, en menos de diez minutos, de todos los invitados a la boda: médicos, enfermeras, voluntarias laicas,  tres de los hijos de la pareja, la gente que limpia en el hospital, los demás enfermos que están internados cerca de Julio, y hasta un pequeño coro. Todos llegaron para presenciar la ceremonia.

“Es la primera vez que me ocurre esto en 59 años que llevo de sacerdocio” confesó el cura Rossi, quien pensaba que nada ya en su larga vida sacerdotal lo podía sorprender. Sin embargo, la fuerza de Julio y María lo dejó sin palabras.

La ceremonia fue corta, pero no por eso menos emotiva. No hubo más que anillos imaginarios, con los que los novios se prometieron amor eternamente, mientras de fondo sonaba el Ave María.

La flamante esposa contó que el novio estaba muy emocionado desde el día anterior. “Ayer estaba enojado porque no quería esperar ni un día para que nos casemos, y hoy me está preguntando desde las cinco de la mañana: ¿A que hora viene el curita?, todo esto fue por él”

Pero esta no es la primera vez que Julio le insiste a María sobre el casamiento. Ella asegura que en los 30 años de convivencia, fueron muchas las veces que él le pidió que fuera a hacer los trámites al Registro Civil.

“Pero por una cosa o la otra, nunca podía yo, hasta que lo vi tan mal en terapia, ahí le prometí que nos íbamos a casar”, confesó la mujer.


Un amor sin límites

Cuando Julio y María se conocieron, allá por 1975, nunca pensaron que tendrían que sortear tantas dificultades en la vida.

En este entonces, ella trabajaba en servicio doméstico, con la misma familia con la que lo hace hasta ahora.

María era una muy joven cuando esperaba ansiosa que Julio, 15 años mayor la saludara cuando pasaba en moto camino al taller mecánico en el que trabajó siempre.  

A pesar de la diferencia de edad, los padres de María le permitieron convivir con él y al poco tiempo fue madre de su primera hija, que hoy tiene 31 años.

Después tuvieron 9 hijos más, tres de ellos fallecieron cuando eran bebés y un cuarto hijo perdió la vida víctima del delito. Hace unos años, quisieron robarle una bicicleta y como se negó, le dieron una puñalada en el corazón.

Cuando ya pensaban que no pasarían más penas, el destino los golpeó una vez más. Es que el 12 de junio pasado, murieron dos de sus nietos y el yerno, en un terrible accidente en Jocolí.

El amor que siempre se tuvieron los llevó a superar las tragedias y la enfermedad de Julio fue una prueba más de ese intenso cariño.

Hace dos meses, la salud del hombre de 65 años, comenzó a pender de un delgado hilo después de ser víctima de un paro cardiorrespiratorio que lo envió directamente a terapia intensiva del Hospital Lagomaggiore. Allí permaneció, atado a un respirador artificial hasta hace pocos días atrás, cuando decidió tomarse fuertemente de la vida para lograr cumplir su sueño del matrimonio. Y finalmente, hoy lo concretó.

“Yo sé que somos un ejemplo para tanta gente que no cree en el matrimonio y que se queja de sus problemas. Les quiero decir que se puede, que a pesar de ser difícil, no tienen que bajar los brazos”,  dijo María, con la voz a punto de quebrarse, mientras sostenía la mano de su flamante esposo.