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La gestión de Calletti tuvo casi 80 días de paro
La cifra corresponde a casi el 12% del total de tiempo que ha estado a cargo del Ministerio de Salud de la provincia (unos 600 días). Desde la cartera sanitaria admiten que, por cada día de paro, se necesitan otros quince para recuperar las prestaciones no realizadas. Cada jornada de huelga provocó la suspensión de 80 cirugías programadas y, sólo en el Notti, se dejaron de dar 1.500 turnos médicos.
De los casi 600 días que Armando Calletti ha permanecido frente a la Cartera de Salud, unos ochenta de ellos estuvieron marcados por los paros. Cabe recordar que el ministro de Salud no formó parte del Gabinete durante los cuatro años del gobierno de Julio Cobos, sino que asumió en marzo del 2005, cuando Desarrollo Social y Salud se convirtieron en Ministerios individuales.
La cifra es más que importante, porque corresponde a más de 12% del total de la gestión.
Y más aún si se echa luz sobre los servicios que se suspenden: unas 80 cirugías programadas por día, además de los turnos que no se otorgan –solamente en el Hospital Notti, son más de 1500 a diario –
Todas estos inconvenientes, provocan que los costos sean difíciles de calcular.
Sin embargo, desde el Ministerio de Salud estiman que, por cada día de paro, el sistema demora 15 más en compensar los servicios que no se prestan.
Los afectados, como no podía ser de otra manera, continúan siendo los pacientes, que permanecen eternamente en el medio de la puja por los salarios y la pelea por el presupuesto provincial.
Los gremios también pagan altos costos
Según aseguró Raquel Blas, secretaria adjunta de ATE, los gremios también pagan altos costos por los paros.
“No es fácil mantener una huelga por tiempo indeterminado, como las que hemos tenido durante esta gestión. Los pacientes se empiezan a cansar, y con razón, y el Gobierno no se hace responsable de esto. Es una vergüenza que un conflicto en Salud se extienda por tanto días sin resolverse, los funcionarios no piensan en la gente”, expresó la gremialista.
Por otra parte, destacó que sí han avanzado en materia salarial, y en lograr el blanqueo de los empleados, pero a costa de una constante exposición que no han tenido, de igual forma, otros gremios que también pertenecen a la sanidad estatal, como ATSA y AMPROS.
Blas también destacó la incomodidad que les significa a los médicos y otros trabajadores de la Salud tener que ponerse al día con las consecuencias de un paro. Por ejemplo, el hecho de trabajar mayor cantidad de horas para recuperar las prestaciones que no se realizaron, o el costo emocional de hacerse cargo de las quejas que reciben de los pacientes.
El último paro de Salud para Calletti
El que se realizará mañana, movilizado por los médicos autoconvocados – se denominan así porque aseguran no pertenecer a ningún gremio - probablemente sea el último paro de Salud de este Gobierno.
En esta oportunidad, son más de 1500 de un total de 3400 especialistas que trabajan en efectores públicos, quienes reclaman por una recomposición salarial.
Básicamente, quieren que se les pague un sueldo inicial de unos 3000 pesos, contra los 1200 que actualmente cobran.
En tanto, un profesional con clase 13 – la más alta dentro del rango de la medicina pública – pasaría a ganar aproximadamente 6000 pesos.
“Es lo mínimo que podemos esperar, después de habernos preparado durante toda la vida para atender la salud de las personas”, aseveró María Massut, una de las médicas que representan a la unidad de los autoconvocados.
Los afectados, como no podía ser de otra manera, continúan siendo los pacientes, que permanecen eternamente en el medio de la puja por los salarios y la pelea por el presupuesto provincial.
Los gremios también pagan altos costos
Según aseguró Raquel Blas, secretaria adjunta de ATE, los gremios también pagan altos costos por los paros.
“No es fácil mantener una huelga por tiempo indeterminado, como las que hemos tenido durante esta gestión. Los pacientes se empiezan a cansar, y con razón, y el Gobierno no se hace responsable de esto. Es una vergüenza que un conflicto en Salud se extienda por tanto días sin resolverse, los funcionarios no piensan en la gente”, expresó la gremialista.
Por otra parte, destacó que sí han avanzado en materia salarial, y en lograr el blanqueo de los empleados, pero a costa de una constante exposición que no han tenido, de igual forma, otros gremios que también pertenecen a la sanidad estatal, como ATSA y AMPROS.
Blas también destacó la incomodidad que les significa a los médicos y otros trabajadores de la Salud tener que ponerse al día con las consecuencias de un paro. Por ejemplo, el hecho de trabajar mayor cantidad de horas para recuperar las prestaciones que no se realizaron, o el costo emocional de hacerse cargo de las quejas que reciben de los pacientes.
El último paro de Salud para Calletti
El que se realizará mañana, movilizado por los médicos autoconvocados – se denominan así porque aseguran no pertenecer a ningún gremio - probablemente sea el último paro de Salud de este Gobierno.
En esta oportunidad, son más de 1500 de un total de 3400 especialistas que trabajan en efectores públicos, quienes reclaman por una recomposición salarial.
Básicamente, quieren que se les pague un sueldo inicial de unos 3000 pesos, contra los 1200 que actualmente cobran.
En tanto, un profesional con clase 13 – la más alta dentro del rango de la medicina pública – pasaría a ganar aproximadamente 6000 pesos.
“Es lo mínimo que podemos esperar, después de habernos preparado durante toda la vida para atender la salud de las personas”, aseveró María Massut, una de las médicas que representan a la unidad de los autoconvocados.