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Walter Bento a prisión: certezas y cabos sueltos de la condena más dura de la historia por corrupción

El Tribunal condenó a Walter Bento a 18 años de cárcel. Es la pena más dura de la historia por un hecho de corrupción. La Justicia Federal en la mira. Todo se muda a Comodoro Py. Los cabos sueltos.

Walter Bento, tras escuchar que pasará 18 años en la cárcel. 

Walter Bento, tras escuchar que pasará 18 años en la cárcel. 

Marcos García/MDZ

Walter Bento fue Condenado a 18 años de cárcel y es la pena más dura que se haya ejecutado en Mendoza para un delito relacionado con Corrupción. Además, tiene matices especiales porque, como dijo el Tribunal, la banda de delincuentes estaba liderada por un juez federal. Eso hace que los hechos tengan una impronta institucional.

La pena es la más alta que el Tribunal podía imponer porque es lo que había solicitado el Ministerio Público Fiscal. Además, las juezas accedieron al recupero de los bienes adquiridos por la familia Bento con plata proveniente de la corrupción, a través del decomiso. Solo quedaron fuera del alcance de esa medida un vehículo y la vivienda en el barrio Palmares donde vive la familia.

Bento deberá cumplir la condena en la cárcel federal de Cacheuta, donde ya lleva más de 2 años preso de manera preventiva. El pedido de prisión domiciliaria se deberá resolver en la instancia de ejecución de la pena, por eso el exjuez fue trasladado a una cárcel común, esta vez como condenado. Su esposa Marta Boiza fue condenada a 6 años de cárcel y por ese monto la pena es de cumplimiento efectivo. Pero no será detenida porque la condena no está firme y, además, Boiza tiene problemas de salud que harían que su acceso a la prisión domiciliaria sea mucho más viable. Más aún porque está al cuidado de su hijo Facundo, que tiene discapacidad. Los 5 años de condena que recayeron sobre Nahuel Bento también generan su futura detención, si es que no se revierte en casación el fallo.

Reacción de Walter Bento pena años de cárcel

Fue el juicio de los 1000 días, pero la historia trasciende mucho más. Walter Bento fue elegido juez en 2005 y la organización criminal funcionó, según la Justicia, desde 2007 y hasta 2021. En ese período Bento administró justicia en causas pesadas de narcotráfico, evasión y sobre todo contrabando, el delito más recurrente, cuantioso en dinero y con ramificaciones más profundas. Por eso, por ejemplo, quedó un cabo suelto en el debate: la Aduana, es decir la AFIP y sus funcionarios que, según los testimonios, en muchos casos actuaban en connivencia con Bento y su banda.

Futuro en Comodor Py

Walter Bento hablaba animadamente con los policías federales que, en realidad, tenían como misión cuidarlo como detenido. Durante todo el juicio los mismos policías cuidaron que Bento no fuera fotografiado con esposas: hábilmente se interponían entre las cámaras y el "ex jefe" en lo que fue uno de los pocos privilegios informales que le quedaron. Como ocurrió en los 5 años de proceso, no hizo gestos al conocer la mala noticia. Sabe, igual, que no es el punto final.

La causa está plagada de matices judiciales que mudarán el debate hacia Buenos Aires. Primero a la Cámara de Casación Penal, en Comodoro Py, y también a la Corte Suprema. Allí el destino puede ser incierto, pues aunque Bento era juez en Mendoza, tiene madrinas y padrinos en la Ciudad de Buenos Aires. Desde allí llegó su ponderación con María Servini desde Tribunales y Juan Carlos Mazzón desde Casa Rosada en la época del primer kirchnerismo. Su situación no es la misma y los amigos del campeón se retiraron. Aunque, claro, costó: Bento estaba investigado, procesado y con pedidos de todo tipo. Pero seguía siendo juez. El Consejo de la Magistratura demoró el avance de la causa política y en 2023 fue destituido. Hasta entonces, era quien organizaba el destino de la política mendocina.

Antes de conocer las penas, hubo una catarata de reclamos y preanuncios de medidas que serán ejecutadas en instancias posteriores. Algunas de ellas sobre el juicio de “culpabilidad” pero también acerca del novedoso juicio de cesura, es decir el proceso exprés para imponer las penas. El Tribunal aplicó algunas partes del nuevo Código Procesal y hubo cuestionamientos por eso.

La defensa de Walter Bento advirtió eso, pero fue más allá y culparon de ese embrollo al Ministerio de Justicia de la Nación, que apuró la aplicación de ese Código. Casualidades de la vida política: quien impulsó la aplicación del Código fue Mariano Cúneo Libarona, ministro de justicia y primer defensor de Walter Bento en la megacausa por la que ahora está preso.

bento manos sentencia

El mecanismo de corrupción funcionaba con el poder de la lapicera de Walter Bento como herramienta. Un grupo de "punteros”, liderados por Diego Aliaga, detectaba delincuentes, la mayoría de guante blanco, a quinees extorsionaba u ofrecía favores judiciales en nombre de Bento. Antes de que haya denuncias, la banda advertía, en voz de los punteros, que si no pagaban coimas podría haber problemas. Una vez que las causas judiciales estaban iniciadas o avanzadas, la coima que se pedía era para acceder a beneficios procesales. Se probaron coimas por más de 1,7 millones de dólares. Pero se especula con cifras mucho mayores.

La causa se inició por el cruce de llamadas en una investigación por nacotráfico de donde surgieron datos de posibles coimas a cambio de favores. Más se profundizó con la desaparición y asesinato de Diego Aliaga, el muerto que incomodó a todos, sobre todo a su jefe Walter Bento. Justamente la causa Bento también reveló los sótanos del poder y el viscoso mundo sin reglas donde se mezclan policías, delincuentes, jueces, políticos y buchones. Aliaga, el eje de la causa, era informante policial y gozaba de impunidad. Era contrabandista, era puntero de la banda de Bento y amigo del juez: llegó a manejar su camioneta. Aliaga no es el único de ese mundo que se administra con fondos reservados del Ministerio de Seguridad.

La Justicia Federal de Mendoza sumó un capítulo más en su historia oscura. Bento había ocupado el cargo de un juez destituido. La Cámara Federal por completo había corrido la misma suerte, con jueces condenados por delitos de lesa humanidad. Y ahora media Cámara y un tribunal están acéfalos.

Antes de ser Juez, Bento fue funcionario judicial. Antes aún, corredor de bolsa. Allí, dijo, aprendió a sacarle “agua a las piedras” para ganar dinero. Con el poder de juez le fue mucho más sencillo a través de la corrupción y también con privilegios que no le correspondían, como pedir un crédito hipotecario para vivienda única para pagar una parte de un departamento de lujo. Más de 900 días de viaje, destinos de lujo, sensación de impunidad. Esa vida se convirtió en sufrimiento para Bento y su familia. Así lo relataron durante esta semana, con una descripción cruel de pesares por la prisión, la pérdida de ingresos, el deterioro de la salud y hasta el abandono de un hijo. Todo, por culpa de la corrupción de la que fueron parte.

Walter Bento Juez Sentencia (15)