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Tras el fracaso con Propiedad Privada, el Gobierno baja una nueva línea y solo priorizará proyectos claves para Milei

Si bien las reformas que se trataron el jueves en el Senado tenían el visto bueno del presidente, los libertarios se enfocarán en los temas más cruciales para el final del mandato. Cada proyecto deberá pasar por la mesa política.

Javier y Karina Milei en el Congreso

Javier y Karina Milei en el Congreso

EFE

A menos de 24 horas de sucumbir en el Senado la mitad del contenido del proyecto sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada, en el Gobierno afloran los cuestionamientos internos, aunque reconocen la necesidad de hacer autocrítica para evitar que haya nuevos errores no forzados en los principales temas que impulsa el presidente Javier Milei.

Tal como anticipó MDZ, la reforma de la Ley de Tierras no volverá a considerarse durante el primer mandato del libertario y tampoco se relanzarán expedientes que no obtengan un consenso político previo o no sean una estricta necesidad política para el mandatario.

Cuestionamientos a la estrategia de Sturzenegger y problemas de comunicación

En el marco de las críticas al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, el principal señalamiento radicó en que se trató de un paquete reformista demasiado “abarcativo y ambicioso”. “Era como una ley ómnibus, con proyectos muy delicados, controvertidos y se llegó a la sesión con acuerdos flojos. Ya no puede repetirse”, remató a MDZ una fuente con despacho en Casa Rosada.

“Más allá que se avanzó con media sanción, se mostró una señal de debilidad y que el Gobierno perdió en la narrativa. Es necesario llegar con proyectos más trabajados con los aliados y que sean la absoluta prioridad”, sintetizó.

Esta afirmación, de igual modo, no significa que los cambios sobre la propiedad privada no eran un objetivo importante para Milei. Al contrario, el jefe de Estado alentó en reiteradas ocasiones la importancia de avanzar con una legislación a favor de la propiedad ya que “alienta la inversión y la seguridad jurídica”. Sin embargo, el presidente evitó ser el vocero del proyecto durante la semana, en el marco de las constantes críticas de la oposición y otros sectores sociales. Le había dado el visto bueno al “Coloso”, aunque no se había metido en cómo se presentaba esos proyectos en la Cámara Alta.

“Claramente faltó comunicarlo mejor y es evidente que pudiéramos retroceder en el tiempo lo mejor era presentarlo como proyectos por separado”, reflexionó uno de los integrantes de la mesa política.

Reordenamiento de prioridades legislativas para los próximos meses

Por tal motivo, el Gobierno definirá un orden de preferencias dentro de las distintas iniciativas que siguen esperando tratamiento en ambas cámaras, como así también de los nuevos temas en agenda que aún se mantienen en los despachos oficiales.

En ese marco, para los hermanos Milei resultará clave aprobar durante agosto o septiembre la reforma en la carta orgánica del Banco Central y los cambios en la ley de inocencia fiscal. Además, se pretende que en septiembre pueda reencauzarse el debate por el proyecto de reforma electoral, con la suspensión de las elecciones PASO.

Muchos de estos proyectos fueron considerados en la mesa política, un ámbito donde asisten todos los funcionarios que participan de la negociación con los bloques aliados. Más allá del malestar con la senadora Patricia Bullrich por no haber logrado un poroteo exitoso en los días previos a la sesión del Senado, puertas adentro el resto de los miembros son conscientes que deben blindar los proyectos de mejor manera, sin poner en riesgo o forzar demasiado las alianzas que se han logrado con los gobernadores.

El otro análisis obedece a la elaboración de los proyectos, es decir en la confección de su articulado. “Una cuestión es avanzar con una reforma integral, donde todos podemos estar de acuerdo, y otra cosa es que se arme un megaproyecto sin reparar en los efectos adversos que puede generar para luego ir a buscar los votos”, relataron funcionarios que participan en esas conversaciones con los dialoguistas.

Esa observación apunta a que el proyecto de Sturzenegger no se desmenuzó previamente en la mesa política, por lo que llegó a modo de “libro cerrado” y solo faltaba “reunir los votos”.

“Lo que tenemos que hacer es apuntar a las cosas más grandes, más trascendentes”, llegó a decir este viernes la propia Patricia Bullrich, que reconoció públicamente el debate dentro del oficialismo.