Sorpresivo cambio en el equipo minero de Cornejo: sacan a un histórico funcionario
El Gobierno cambió a la cúpula de Impulsa Mendoza, la empresa minera estatal. Sacan a Emilio Guiñazú, que lideraba la política minera y energética desde la primera gestión de Cornejo. Es la empresa desde donde se financió la política minera. Cambio de foco y algunos traspiés.
El Gobierno ejecutó un fuerte cambio en la conducción de la política minera y energética: sacaron a Emilio Guiñazú como CEO de Impulsa Mendoza, la empresa “emblema” de la gestión de esos recursos. En su lugar asumirá Sebastián Piña, quien hasta ahora manejaba el área financiera de la empresa. Aunque habrá un período de transición, Guiñazú dejará de ser parte de la empresa estatal.
El cambio inquieta porque se trata de un funcionario que fue eje del tema desde la primera gestión de Alfredo Cornejo, en distintos roles de uno y otro lado del mostrador: como subsecretario de energía, secundando a Enrique Vaquié, impulsando la política minera y energética y hasta como director de YPF. El equipo energético de Cornejo vino en combo desde IMPSA, empresa de origen de Guiñazú y otros “cornejo boys”, como Santiago Fernández Herrero y Pablo Magistochi.
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El salto mayor de Guiñazú lo dio como gerente de Potasio Río Colorado cuando la provincia tomó el control del proyecto y la sucesora Impulsa Mendoza, empresa que tomó el control de la política minera con todos los recursos que había heredado de PRC. En ese camino se lanzó el Distrito Minero Malargüe y también desde Impulsa Mendoza se ejecutaron políticas vidriosas que no dieron los resultados anunciados. Es lo que pasó con la intervención de Hierro Indio, proyecto privado que el Estado prácticamente copó, y sobre todo con Potasio Río Colorado, cuyo plan no se cumplió.
Impulsa Mendoza es socio de Minera Aguilar y como tal el principal ancla de control. Internamente hubo otros cuestionamientos a Impulsa y su antecesora PRC estatal, como haber cedido maquinaria pesada y de alto valor a otras empresas sin costo y sin resultados.
Desde el Gobierno informaron que habrá una reestructuración de Impulsa Mendoza, con eje en la atracción de capitales e inversiones. Hasta ahora la empresa estatal había sido más una caja: desde allí se financiaron todos los estudios ambientales del Distrito Minero, a costo cero para las empresas privadas que adhirieron. También se financiaron otras actividades laterales. La empresa, por ejemplo, pagó en 2023 más de 5 mil millones de pesos en honorarios para el desarrollo del Distrito Minero, Hierro Indio y el relanzamiento de Potasio.
El inicio de la empresa estatal de Minería se dio antes de su propia creación, pues el origen está cuando la brasileña Vale dejó el proyecto Potasio Río Colorado. Tras el fracaso en la búsqueda de compradores del proyecto, Vale acordó con el gobierno de Rodolfo Suarez la transferencia de los activos del predio, los permisos y dinero. Allí se creó la empresa Potasio Río Colorado “estatal” que tomó esos recursos. Enrique Vaquié fue el primer presidente de la empresa y uno de los gestores del modelo de gestión, junto con Emilio Guiñazú. Vale dejó todos los activos que estaban en el enorme predio de Malargüe, de 78 mil hectáreas. En maquinaria había unos 200 millones de dólares. Además dejó casi 30 millones de dólares depositados. Sacando gastos, fueron 29.758.000 dólares.
Impulsa Mendoza fue creado para heredar las funciones y activos de PRC, tras la transferencia hecha del proyecto de potasio a Minera Aguilar. Impulsa tiene el 12% del proyecto y es quien debe controlar: si la empresa del grupo Manzano cumplía el plan de inversiones, el Estado iba cediendo acciones. Por el contrario, como no cumplió podían aplicar duras multas y hasta la quita del proyecto. El Gobernador Alfredo Cornejo tomó la decisión política de no sancionar a Minera Aguilar. Temores a demandas cruzadas y a que se expanda la crisis por el incumplimiento hicieron optar, nuevamente, por renegociar un contrato que en su primer año de gestión fracasó. Aún no se conocen los términos de esa negociación. Vale recordar que PRC debería haber tenido en producción una planta piloto el año pasado; más aún cuando Vale había dejado gran parte de esa tarea hecha.
El incumplimiento, revelado por MDZ, tuvo un perfil mucho más bajo que los anuncios oficiales de principios del 2025, cuando prometían tener sales de potasio en la mano para mostrar.


