Sin escritos concretos, empresarios silenciosos y un sindicalismo reaccionario: la reforma laboral avanza
Mientras el Gobierno tiene un objetivo claro, el resto del "círculo rojo" laboral parece estar en "stand by" después de la última reunión del Consejo de Mayo.
El sindicalismo quiere volver a sus bases, las medidas de fuerza. Foto: Archivo
Juan Mateo AberastainFaltan pocos días para la presentación de un proyecto de reforma laboral que ni siquiera algunos miembros del Consejo de Mayo dicen conocer. El sindicalismo comienza a reaccionar frente a la simulación de armonía en las negociaciones. Pero las reacciones son dispares, e incluso hacia dentro de sus organizaciones los consensos son disímiles. Mientras tanto, el empresariado el gran actor silencioso de la semana, a la espera de mayores definiciones.
La reforma laboral puede ser un puntapié en plenas sesiones extraordinarias para avanzar en la agenda legislativa y, aunque parezca temprano, perfilar la campaña de cara al 2027.
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El sindicalismo y los sindicalismos
El Consejo de Mayo pretendió sumar a un sector en un principio esquivo a la negociación con los libertarios: los sindicatos. Como ya se dijo se pretendió unificar esa representación en Gerardo Martínez, de la UOCRA, un sindicato de un rubro particular en sus condiciones laborales, pero cuyo sistema el gobierno ve como adaptable a otros sectores.
Sin embargo, los canales de comunicación con otros sindicatos están flaqueando y no hacen más que augurar una disrupción dentro del mundo sindical frente a una hipotética aprobación de la reforma laboral. “No hay diálogo sobre lo que pasa en el Consejo de Mayo. No tenemos ningún tipo de participación”, contaron a MDZ desde un importante sindicato. ¿Qué pasará con el mundo sindical una vez se haga público el primer borrador? Luego de la última reunión del Consejo, el mismo Martínez ya se replegó hacia las posturas más tradicionales del sindicalismo argentino al afirmar que la CGT “no firmará” el proyecto y que no conocen “cuál es el contenido de las leyes”. El fantasma de las medidas de fuerza ya es, otra vez, moneda corriente en las conversaciones.
Como si del juego de la oca se tratase, todo parece haber dado unos pasos para atrás luego de avanzar unos pocos metros en la negociación. Pero después del último cónclave del Consejo, Martínez indicó a MDZ que igualmente supone que existirán “otros capítulos para seguir conversando”. Claro está que su vocación dialoguista no está acabada, luego de que ese mismo día también compartiera una reunión en el despacho del asesor estrella del Gobierno, Santiago Caputo.
Pero eso no es todo. La visión de Martínez no es la misma en todos los sindicatos, como puede ser, por ejemplo, la CTA-Autónoma. Para Luis Campos, del Instituto de Estudios y Formación de esa entidad, el Gobierno actúa directamente “en tándem con el sector patronal”, lo que quedó evidenciado en la fallida negociación en el otro consejo de la semana, el Consejo del Salario. Todas las herramientas de negociación que propone el Gobierno parecen resultar en una mera fachada para ciertos sectores, que poco comparten el optimismo del representante de la UOCRA.
Igualmente, como se mencionó antes, nadie quiere negar la posibilidad de impulsar una reforma laboral, la pregunta es cuál. “Hablar de reforma laboral es hablar en abstracto. No encontrás nadie que te diga tajantemente que no hay que reformar nada. ¿O sea, legislación laboral? Hay cosas que reformar, siempre hay cosas que reformar. De hecho, las primeras reformas laborales Argentina fueron progresivas.”, remarca Campos, recordando incluso las políticas del segundo mandato de Julio Argentino Roca, el presidente idolatrado por el mismo Javier Milei.
¿Dónde están los empresarios?
No debe olvidarse el rol del empresariado en esta mesa de Mayo. las cámaras empresarias y sus representantes hace tiempo vienen haciéndose eco de la necesidad de una reforma laboral. Lo hicieron, por ejemplo, en el último Coloquio IDEA en Mar del Plata, con el lema “Juega Argentina”. Aún así, la Argentina – o por lo menos la Argentina empresaria – se replegó un poco del juego público. Con la presencia de Martín Rappallini por parte de la UIA en el Consejo de Mayo, el empresariado nacional decidió que esa era muestra de voluntad suficiente luego de la última reunión del Consejo. Las cámaras empresarias parecen estar expectantes con lo que pase en los próximos días. Mientras tanto asisten al Ministerio de Economía y otras dependencias del Gobierno donde Luis Caputo y compañía disertan sobre las bondades de la reforma laboral y tratan de convencer a la pata empresarial de la discusión.
La Justicia y la antítesis de las reformas libertarias
Mientras que desde el Gobierno piden flexibilización en pos de un crecimiento del trabajo formal, los sectores sindicales ven en este proyecto una extensión del Decreto 70/23 o de la misma Ley Bases. Es importante recordar cómo terminó mucho de este articulado en materia laboral: en la Justicia. Lo mismo ocurrió hace unos meses con el Decreto 340/2025 que de alguna manera limitaba el derecho a huelga, según la oposición, al regular la esencialidad de ciertos servicios. La suspensión de esta legislación en los tribunales abre otro interrogante: ¿cómo repercutirá la reforma laboral en la designación de jueces? Con gran parte de la Justicia funcionando con jueces subrogantes y un sistema colapsado, el Gobierno hace tiempo viene amagando con ocupar los cupos vacíos en los juzgados de todo el país. La pregunta es si una reforma laboral de gran envergadura pondría en pausa la designación de nuevos jueces ante la incertidumbre de qué puede suceder judicialmente con ella. O todo lo contrario. Si el oficialismo logra acuerdos legislativos sólidos para nombrar magistrados afines, incluso la necesidad de fortificar legalmente la reforma laboral podría impulsar las designaciones.
Volviendo a qué reformar, muchas organizaciones sindicales velan por reformas – o más bien regulaciones – totalmente opuestas a la flexibilización que esgrimen desde Balcarce 50. La licencia por paternidad, adopción, o mismo por tratamientos médicos, son algunos de los puntos por los que se reclaman hace tiempo. Algo que pareció alejarse aún más de la realidad luego de los resultados del 26 de octubre, pero que expone el carácter casi irreconciliable de algunas posiciones.
El roce entre sindicatos y Gobierno también lleva a lo que por ahora es “tierra de nadie”: el trabajo mediante plataformas y el trabajo informal. El primero fue un gran bastión durante toda la carrera de Milei. El sindicalismo todavía no pudo calar en un sector que es paradigma de los servicios desregulados y, muchas veces, la mejor salida laboral para gran parte de la juventud con escasa formación académica. El trabajo “en negro”, por su parte, es también objeto de ambos bandos. El Gobierno quiere formalizarlo en la medida que pueda ampliar la base recaudatoria, pero con la flexibilidad suficiente como para que “el carancheo” de los sindicatos – como dijo Cristián Ritondo hace unos días a MDZ – no consiga nuevo asidero.
La reforma de las reformas
Para una parte del sindicalismo existe una certeza: el objetivo de la reforma laboral es “sentar las bases para un debilitamiento muy fuerte de la capacidad de acción colectiva en aquellas empresas donde todavía predominan las relaciones asalariadas formales”. Mientras tanto, el Gobierno parece enfrentarse frente a la madre de las batallas en cuestión de reformas. De destrabarse este conflicto quizás pueda avanzar más fácilmente con la reforma tributaria y la reforma penal. El sindicalismo sabe que se enfrenta con un Gobierno que viene de ganar las elecciones el 26 de octubre. Si quiere dar un golpe de efecto tendrá que ser con movimientos quirúrgicos. No hay oportunidad, ni un clima apropiado, para gastar capital político a mansalva como hicieron apenas asumió Milei en 2023. Pero, aunque la historia no se repite, a veces rima.






