Secta, abusos y poder: así operaba "La Orden de la Luz" en el Senado
La causa expone el funcionamiento interno de “La Orden de la Luz”, una estructura sostenida durante años y hoy bajo investigación penal.
Senado Bonaerense Foto: MDZ archivo
La investigación judicial que derivó en la detención de dos empleados del Senado bonaerense puso bajo la lupa el funcionamiento interno de una organización que se presentaba como un espacio de sanación espiritual, pero que, según la causa, operaba como una secta con prácticas sistemáticas de sometimiento y abuso. El grupo se hacía llamar “ La Orden de la Luz ”.
De acuerdo con los testimonios de las víctimas, la secta se ofrecía como un ámbito de crecimiento personal y búsqueda espiritual. El ingreso se producía a través de charlas, encuentros grupales y supuestas terapias alternativas, donde los líderes construían un vínculo de confianza y autoridad sobre las mujeres.
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Con el correr del tiempo, ese vínculo se transformaba en dependencia. Las denunciantes relataron que los jefes de la organización imponían una lógica de obediencia o castigo y comenzaban a desacreditar a familiares, parejas y amistades, a quienes señalaban como obstáculos para la “evolución espiritual”.
Manipulación psicológica, rituales y castigos
La causa describe un esquema de control basado en discursos místicos, rituales y reglas estrictas. Las mujeres eran sometidas a prácticas que los líderes justificaban como necesarias para la “purificación” o la “liberación”, pero que en los hechos derivaban en abusos sexuales, humillaciones y disciplinamiento psicológico.
Cualquier intento de cuestionar órdenes o abandonar el grupo era sancionado. Las víctimas explicaron que se aplicaban castigos simbólicos, aislamiento interno y presiones emocionales, que reforzaban el miedo a “perder la luz” o a sufrir consecuencias espirituales si desobedecían.
Según la investigación, “La orden de la Luz” funcionaba desde hacía varios años y realizaba encuentros en distintos puntos del conurbano bonaerense. La continuidad en el tiempo, la repetición de patrones y la existencia de jerarquías internas consolidaron la hipótesis de una estructura organizada y estable.
Un aspecto que agravó la situación judicial fue el rol público de los acusados. Ambos trabajaban en el Senado bonaerense y, de acuerdo a la pesquisa, esa condición habría sido utilizada como un elemento de legitimación frente a las víctimas, facilitando la captación y el sometimiento dentro del grupo.
Durante los allanamientos realizados en las últimas horas, la Justicia secuestró teléfonos celulares, computadoras, documentación y objetos utilizados en los rituales. Los dos líderes quedaron imputados por abuso sexual con acceso carnal, mientras se investiga si existen más integrantes activos y nuevas víctimas vinculadas a la secta.

