San Rafael: vivir en el siglo pasado no puede ser la normalidad
El empleo público en algunos sectores ata a los trabajadores a una política feudal que los mantiene rehenes de los mismos de siempre.
Ruta Nacional 143 San Rafael
Prensa GobiernoTengo 26 años y no me resigno a aceptar que en pleno 2025 haya lugares de San Rafael que parecen detenidos en el tiempo. Distritos con calles destruidas, familias que viven con lo justo y servicios que, en lugar de ser un derecho, se transforman en un lujo.
La salud, por ejemplo: en algunos pueblos solo hay un médico una vez a la semana. Si te enfermás otro día, arreglate. El transporte, igual de absurdo: tres colectivos diarios al centro, pasajes arriba de los 6.000 pesos, y gente que para poder trabajar tiene que gastar más de lo que gana.
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Pedro, un vecino de El Nihuil, lo resumió en una frase que duele: “Con 300.000 pesos como municipal ya no se puede vivir así”. Lo dijo con miedo, casi en voz baja, como si quejarse fuese un pecado. Ese miedo también es parte del problema: un sistema que te hace sentir que reclamar por lo justo puede costarte caro.
Lo que más me indigna es ver cómo muchos vecinos dependen de un empleo público que no les cambia la vida, pero los ata a una política feudal que los mantiene rehenes de siempre los mismos. Esa no es dignidad, es control.
San Rafael tiene todo para ser grande: turismo, producción, gente trabajadora que saca adelante a su familia como puede. Lo que no tiene es un Estado que acompañe. Y por eso nos encontramos con distritos olvidados, donde los jóvenes se van porque no ven futuro.
Yo no quiero naturalizar este abandono. No es normal que viajar al centro te cueste más que un día de laburo. No es normal que la salud sea un privilegio. No es normal que las oportunidades estén reservadas para unos pocos.
San Rafael necesita un cambio real. Y mi generación lo tiene que empujar: porque somos los que más sufrimos este sistema que te obliga a resignarte o irte. Yo elijo quedarme y pelear por un departamento que nos devuelva el futuro.

