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Reforma laboral: la intimidad de una sesión que terminó con un triunfo de los bancos y la CGT

La reforma laboral se aprobó en una sesión del Senado con 42 votos afirmativos y 30 negativos. Los bancos y la CGT también festejaron.

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Prensa Senado

La Libertad Avanza aprendió de los errores del pasado, negoció, cedió y consiguió la media sanción de la reforma laboral, con 42 votos afirmativos y 30 negativos. Patricia Bullrich se anotó una victoria puertas adentro y afuera del Gobierno, aunque lo logró tras ceder ante los reclamos de los bancos y de la CGT, que a último momento preservaron sus cajas.

“Una de las razones por las que no se crea empleo es una legislación laboral obsoleta que nos dejó varados, un país anclado en el pasado, que no puede avanzar ni crecer ni generar el trabajo que nuestra gente necesita”, señaló Bullrich minutos antes de la votación.

Pasadas las 22.30, Karina Milei y Manuel Adorni llegaron al Congreso. Entraron por la Cámara de Diputados y fueron directo al despacho de Martín Menem, donde se reunieron con Bullrich en un brindis anticipado. A los pocos minutos cruzaron el Salón de los Pasos Perdidos e ingresaron al recinto del Senado, acompañados por un grupo de militantes que ocupó los balcones para festejar la victoria oficialista y rompió la tradición parlamentaria de no aplaudir en la Cámara alta.

Patricia Bullrich en el Senado

El oficialismo llegó a la sesión con un texto casi cerrado y los votos asegurados. Buscó cumplir así uno de los viejos dogmas parlamentarios: “El que gana se queda con los votos; el que pierde, con los discursos”. Bullrich evitó riesgos y solo autorizó a dos oradores del bloque. Uno fue el senador chaqueño Juan Cruz Godoy, quien afirmó: “La reforma laboral está buena porque a partir de ahora a un trabajador no se le reconoce su antigüedad y compite de igual a igual con un trabajador nuevo al que se le puede pagar más barato”.

Concesiones a los bancos y a la CGT

La calma se reflejaba en los rostros de funcionarios y senadores oficialistas que el martes trabajaron hasta la medianoche para cerrar el texto. Sin embargo, durante la jornada sumaron concesiones para la CGT —que se movilizó en las inmediaciones del Congreso— y para los bancos, que desplegaron su poder de lobby para evitar que las billeteras virtuales administraran los sueldos de los trabajadores.

El martes, en conferencia de prensa, Bullrich había anunciado que no se eliminarían las llamadas cuotas solidarias de los sindicatos, un aporte de los trabajadores —afiliados o no— que nutre las cajas gremiales. “Se fija el límite de dos años y se establece un tope de 2%”, explicó entonces, dando por cerrada la discusión.

La mesa política de LLA

Sin embargo, durante la sesión se hizo sentir el peso de los senadores alineados con los sindicatos en sus provincias, como los santacruceños y los rionegrinos. En ese contexto, Diego Santilli llegó temprano al Congreso, enviado desde la Casa Rosada para evitar que se cayera ese capítulo. Recorrió despachos durante toda la tarde, en contacto permanente con el Ejecutivo.

Cuando confirmó que el artículo podía naufragar, gestionó una salida: se eliminó el límite de dos años y se mantuvo el tope de 2%, que será retenido por las empresas. Así, la CGT se llevó una concesión clave sobre el final.

No fue la única. El Gobierno también dio marcha atrás con la posibilidad de que las billeteras virtuales administraran los sueldos que las empresas pagan a sus trabajadores. Esa decisión permitió al PRO diferenciarse y endurecer su postura frente a La Libertad Avanza.

Senado reforma laboral

“Si quieren que les paguen su sueldo a través de billeteras virtuales, ¿por qué les vamos a quitar la libertad de hacerlo?”, planteó el jefe del bloque PRO en el Senado, Martín Goerling (Misiones). “Es importante si quieren devolver libertad a los argentinos”, agregó.

Desde el Gobierno justificaron el giro con un argumento regulatorio. “Tiene que haber un control sobre quién maneja el dinero de los salarios, no puede ser cualquier aplicación digital. Los bancos tienen respaldo en el Banco Central”, señalaron en el entorno de Bullrich.

La interna del peronismo, expuesta

La sesión también dejó al descubierto la interna del peronismo en el Senado, que no logró hacer valer su condición de primera minoría y quedó a la defensiva frente a la agenda oficialista. Además, se evidenció la fractura con el bloque Convicción Federal, que responde a gobernadores peronistas no alineados con el kirchnerismo.

Durante el debate, senadores cercanos a Cristina Kirchner, como Juliana Di Tullio y Mariano Recalde, hablaron de “traidores” al referirse a esa bancada. En la previa circuló la versión de que podrían votar junto al oficialismo, como ocurrió con la Ley Bases y el Presupuesto 2026.

Anabel Fernandez Sagasti Senado 1

“Resulta indignante que senadores elegidos por el voto del peronismo en sus provincias vengan aquí a quitar derechos a los trabajadores”, sostuvo Recalde, en alusión a la jujeña Carolina Moisés; el puntano Fernando Salino; el riojano Fernando Rejal; la tucumana Sandra Mendoza; y el catamarqueño Guillermo Andrada.

Moisés respondió a las acusaciones y recordó que había recibido amenazas. “No le tengo miedo a ningún compañero que me amenace, en público o en privado”, afirmó. También marcó distancia de Cristina Kirchner: “Mi voluntad no está conducida por una persona”. Y cerró: “Me conduce la voluntad de los jujeños que represento”.