Quién fue el ideólogo de la eliminación del aporte obligatorio para Coviar
Tras el fin del aporte obligatorio a la entidad vitivinícola, un bodeguero advirtió que el plan estaba vencido y que no pagar implicaba paralizar ventas y trámites clave.
Qué opina el sector tras la eliminación del aporte a Coviar.
ALF PONCE MERCADO / MDZLa decisión del Gobierno nacional de eliminar el aporte obligatorio a la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) volvió a poner en discusión el esquema de financiamiento del sector. El productor y bodeguero Carlos Clement consideró, en MDZ Club por MDZ Radio 105.5 FM, que la medida “yo creo que es correcta” y vinculó el cambio con un planteo que él mismo trasladó al ministro de Desregulación.
El ministro Federico Sturzenegger reveló este martes cómo surgió la idea original de eliminar la contribución obligatoria y se la atribuyó al productor mendocino, Carlos Clement. “Un día me preguntó porque seguía COVIAR si tenía mandato vencido. Ahí nos pusimos a investigar y encontramos que, efectivamente, el mandato estaba vencido y nunca había sido prorrogado. En realidad, Coviar estaba cobrando en la ilegalidad. Gracias a Carlos por orientarnos”, expresó.
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Según explicó el productor aludido, el origen del cuestionamiento surgió en un encuentro con Sturzenegger donde se pudo consultar sobre la continuidad del esquema: “Le pregunté -a las autoridades- cuál era el motivo por el que se seguía con el plan estratégico, a pesar de que ya había terminado en 2020”.
Un aporte que continuó tras el vencimiento
Clement recordó que el aporte obligatorio “era para cumplir un plan estratégico vitivinícola 2020” y cuestionó su continuidad: “Estábamos en 2024 y se seguía pagando”. En ese sentido, señaló que el objetivo original tampoco se cumplió: “Se pretendía llegar al 10% del total de exportaciones mundiales de vino. En ese momento teníamos cerca de un 3,5% y ahora estamos en el 2,5%, es decir, hemos ido para atrás”.
A partir de esos resultados, planteó que “a lo mejor la herramienta no era la adecuada porque el resultado no ha sido el esperado”.
En cuanto al impacto económico, detalló: “El año pasado pagábamos cerca de tres millones y medio de pesos y, si no lo hacíamos, se nos trababan todos los trámites”. Sobre ese punto, fue enfático: “No podíamos vender, no podíamos entregar vino ni recibirlo”.
También describió la lógica del sistema: “Nos dijeron: ‘si no pagás, se te paraliza toda la bodega’. Hubo que sacar plata de donde no había para poder pagar” y resumió: “Era pagar o paralizar la actividad”.
Un alivio en medio de la crisis
Respecto del nuevo escenario, indicó: “No sé cómo va a seguir, porque se deja claro que la COVIAR sigue existiendo, pero el aporte deja de ser obligatorio”. En ese contexto, planteó que “habrá productores a los que les interese sostenerla para impulsar ventas o exportaciones, y otros que no”.
En un contexto adverso para la actividad, evaluó que la medida llega en un momento clave: “La industria vitivinícola está pasando por un momento muy difícil” y consideró que “es oportuna la reducción de esta contribución obligatoria”.
Al analizar los resultados del esquema, sostuvo: “Los frutos no han sido muy positivos. Ha disminuido fuertemente el consumo interno de vino” y precisó: “Hoy estamos en unos 12 litros per cápita”. Si bien aclaró que “es una tendencia mundial”, concluyó que “la COVIAR es un costo importante para las bodegas, sobre todo en los últimos años, cuando la situación es muy mala”.