Que no se doble: a 134 años del nacimiento de la UCR
La UCR cumple 134 años. Un repaso por la historia del primer partido popular de Argentina.
Leandro N. Alem, fundador de la Unión Cívica Radical
Algunos años después de aquel histórico 1891 expresará Moisés Lebensohn (1907 – 1953), presidente de la Juventud Radical, y más tarde uno de los fundadores del Movimiento de Intransigencia y Renovación: “Nuestro primer deber como radicales consiste en definir nítidamente qué tipo de país queremos construir, pues sólo al aliento de los grandes móviles de una justiciera realización nacional el pueblo aceptará los duros sacrificios impuestos por la lucha que libramos. Que no haya un argentino, por humilde que sea, que no sienta con certeza cómo serán los perfiles de la sociedad que edificaremos; cómo la organización de la economía, del trabajo y la cultura; cómo será la vida de los hombres, que tienen el derecho y el deber de saber que será de su destino. Problema de doctrina y de conducta; sin aquella, no se nos comprenderá; sin esta, no se nos creerá”.
El comienzo de la historia: la primera convención
La UCR nació el 26 de junio de 1891, tras romper con la Unión Cívica, marcando claramente una posición contraria al acuerdo entre Mitre, Roca y Pellegrini. Y así en un manifiesto doctrinario aquellos primeros convencionales resaltaron el federalismo y las prácticas representativas por sobre la centralización en la toma de decisiones marcando un ante y un después en el devenir de la historia política argentina.
“El acto de fundación de la UCR tuvo lugar en un local céntrico de la ciudad de Buenos Aires conocido como "Café de la Paz". Allí, Alem y otros líderes políticos, entre ellos Aristóbulo del Valle, Juan Carlos Belgrano, Bernardo de Irigoyen y Ricardo Levene, se reunieron para discutir los principios y objetivos del nuevo partido. Durante la reunión, se redactó y aprobó un manifiesto político conocido como el "Programa de la Unión Cívica Radical". En este programa, se destacaban las demandas de una reforma electoral que garantizara el sufragio universal, secreto y obligatorio, así como la separación de la Iglesia y el Estado, la autonomía municipal y la transparencia en la administración pública. Tras la fundación de la UCR, el partido comenzó a organizar y movilizar a sus seguidores en todo el país. Se establecieron comités locales y regionales, se realizaron actos políticos y se difundieron las ideas y propuestas del partido a través de periódicos y publicaciones”. (Pablo N. Ramos).
El 2 de julio de 1891 se realizó el primer encuentro convencional convocado por el presidente partidario, Leandro Alem, donde se explicaron “los principios” radicales e intransigentes ante los “acuerdistas” de la Unión Cívica.
Durante todo el ’91, la UCR trató de vigorizar su dimensión nacional. Su plan era la “organización cívica del pueblo”. En una carta Alem, al mendocino Agustín Álvarez, manifestaba claramente la necesidad de organizarse territorialmente “porque la máquina opresiva y corrupta del oficialismo había quedado armada en las provincias”. La organización alcanzada en Capital debía replicarse en las provincias con un espíritu “esencialmente nacional”, “impersonal y regenerador” de la nueva fuerza política.
Así fue como el 2 de octubre de 1892, el Comité Nacional citó a la Convención Nacional. Dicha reunión se llevó a cabo el 11 de noviembre en el “Teatro Politeama” de Buenos Aires, por aquel entonces en la ya populosa y céntrica esquina porteña de Corrientes y Paraná.
La primera declaración de la Convención denunciaba la violación flagrante de las leyes fundamentales de la República, reemplazando los derechos del pueblo con el fraude y las arbitrariedades de la fuerza. En aquel entonces, el régimen político estaba dominado por el Partido Autonomista Nacional (PAN), que gobernaba de manera autoritaria y excluía a amplios sectores de la población de la participación política.
La convencionales fueron acompañados por una gran multitud que se agolpaba día a día frente al teatro. Cada jornada trascurrida aumentaba el número de adherentes que se acercaban a la Convención Radical. El “régimen” miraba atónito.
El 17 de noviembre dicha Convención, ante un creciente fervor partidario, sancionó la primera Carta Orgánica de la UCR. Primera carta orgánica del país sobre las bases representativas y federales. Carta Orgánica donde se establece oficialmente el nombre de UNION CIVICA RADICAL, denominación ya consagrada popularmente desde un año atrás. Carta orgánica, que mantiene las bases históricas y principistas que rigen al radicalismo hasta la actualidad, convirtiéndolo en uno de los partidos políticos vigentes más antiguos del mundo.
Los convencionales mendocinos en dicha oportunidad fueron el Dr. Pedro Ortíz, José Néstor “el gaucho” Lencinas, Javier Molina, Lisandro Moyano, Agustín Vázquez y el Coronel Manuel Olascoaga. Como suplentes: Emilio Castellanos, Vicente Moyano Videla y Julio Casal.
El radicalismo empezaba su marcha. Pasaron 134 años de aquel 26 de junio. Los principios ideológicos y doctrinarios fundacionales de la UCR inspiraron y alentaron a generaciones enteras de argentinos a luchar por la república, la democracia, la libertad, la justicia, el federalismo, la integración regional, el trabajo digno, la educación, la ciencia, la cultura, la igualdad de oportunidades, la inclusión, la extensión de ciudadanía, el respeto por las minorías, el reformismo, la responsabilidad de gestión, el bien colectivo, el cuidado del ambiente y los derechos humanos. El debate sin cancelaciones, la búsqueda de consensos, la honorabilidad y la Patria. Un martillo, una pluma, los colores, un escudo. Lágrima con esperanza. Una causa había nacido. Identidad, historia y perspectiva. El desafío se renueva. La lucha continúa.


