Que hay detrás de la "gesta" de Mendoza por Los Nihuiles: Cornejo, Milei y un recurso clave
El Estado toma posesión de Los Nihuiles, pero porque venció la concesión. Dos de los diques están fuera de uso y requieren gran inversión. El acuerdo Cornejo-Milei y un recurso estratégico. Canon, seguros y quién puede quedar a cargo.
Los Nihuiles es parte de la historia de Mendoza.
El gobernador Alfredo Cornejo tomará “posesión” del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles en un acto simbólico al que buscan darle una épica particular. Pero a diferencia de la carga histórica que tiene ese sistema por la “rebeldía” de Santiago Felipe Llaver en la década del 80, el Gobierno de Mendoza en realidad acordó con la Nación un proceso de transición para volver a concesionar los diques, pues el contrato que tenía Pampa Energía venció.
Mendoza es el dueño de los diques, pero no de la energía generada. Y con el contrato vencido desde el 27 de julio tiene a cargo la gestión de Los Nihuiles a través de la empresa estatal Hidroelectricidad Mendocina. Pero todo tiene fecha de vencimiento: el plazo para que las represas se concesionen vence el 31 de diciembre. Para esa época la Nación y la Provincia deberían tener un nuevo concesionario, tras la licitación que se lanzó esta semana.
El proceso es complejo porque Los Nihuiles está en una situación de emergencia: genera poco más de la mitad de su capacidad instalada y tiene dos de sus diques fuera de uso. Por eso el nuevo concesionario debería invertir no solamente para repotenciar y mejorar un sistema planeados y comenzado a construir en la década de 1940, con el primer peronismo, sino que quedó en crisis tras el aluvión de enero del año pasado.
La licitación se hace de manera conjunta porque la Provincia es propietaria de los activos de Los Nihuiles y también del agua y la pendiente con la que se genera la energía. Pero la generación en sí es potestad de la Nación. En el Decreto nacional en el que se llama a licitación se especifican las limitaciones que tendrá la provincia en ese proceso y en el futuro contrato. Primero, se renuncia a litigar contra la Nación.
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Pero además todos los cánones e ingresos que surjan también serán derivados al tesoro nacional. “Establécese como condición esencial del procedimiento licitatorio conjunto previsto en el artículo 1° del presente decreto que la totalidad de los pagos, cánones, contraprestaciones o cualquier otro ingreso que se derive del otorgamiento de la concesión nacional para la generación de energía eléctrica regulada por la Ley N° 15.336 y sus modificatorias pertenecerá al ESTADO NACIONAL”, dice el artículo 13 del Decreto. La clave allí será luego cuánto cobrará la Provincia por el uso del agua, si se establece un régimen de regalías o canon. Con las represas de la Patagonia, por ejemplo, se impuso un canon del 1% por el uso del agua en la nueva concesión.
El proceso es complejo por el estado en el que están los diques, con dos centrales fuera de servicio, por los precios de la energía y hasta por el destino del dinero de los seguros que la empresa cobró.
Recursos, seguros y el futuro
Los Nihuiles son un emblema del sistema de regulación de ríos y generación de energía de Mendoza. Comenzaron a construirse en los ’40 y son parte de historias, litigios y proezas hasta hoy. En 1993 la provincia tomó el control de los diques, tras años de litigios con la Nación y La Pampa. Con esa provincia los conflictos siguieron por varios motivos. Uno de ellos fue el cobro de regalías, pus por un decreto redactado por un gobierno de facto La Pampa cobró la mitad de las regalías por muchos años. Pero el principal motivo de problemas fue siempre el uso el Río Atuel. Los Nihuiles es un sistema hidroeléctrico que incluye los Diques EI Nihuil y Valle Grande; las represas Aisol y Tierras Blancas y las Centrales Nihuil I, Nihuil II y Nihuil lll con toda la infraesructura eléctrica, incluida una línea de132 KV. Nihuil IV ya está a cargo de la provincia.
La concesión, firmada en 1994, estaba a cargo del holding Pampa Energía, de la familia Midling, uno de los consorcios energéticos más poderosos del país y que también es concesionario de HIDISA, es decir los diques que regulan el río Diamante. El contrato venció en 2024 pero hubo distintas prórrogas, hasta el 27 de julio.
La situación de Los Nihuiles es compleja. Según el último balance de HINISA, el impacto de la salida de operación de dos de los diques es relevante. El año pasado, por ejemplo, todo el complejo generó un 67% menos de energía que el año anterior por la salida de operación de dos de los tres diques que tiene a cargo Pampa Energía. Nihuil II y III estuvieron fuera de servicio. Incluso Nihuil I generó menos por la baja en la disponibilidad de agua para generar.
Según el balance de la empresa, el año pasado hubo pérdidas por $ 6.333 millones, en gastos relacionados con el siniestro. Pero Pampa no perdió en realidad, pues todo estaba asegurado.
En total recibió el año pasado $ 9.271 millones de seguros que tenían como destino “tareas de limpieza y remediación”. Y le quedan por cobrar más de 2 millones de dólares. “Adicionalmente, la Sociedad se encuentra gestionando un anticipo de US$ 2,4 millones aplicable a la cobertura de pérdida de beneficio”, aclara el Balance de HINISA.
El Estado mendocino hasta ahora tenía a cargo Nihuil IV y por algunos meses será el gestor de todo el sistema, que está en emergencia. La búsqueda de inversores es compleja, pero hay un clima de negocios distinto por los valores actualizados de la energía. La Nación ya privatizó todo el sistema de represas hidroeléctricas de la Patagonia (las que están sobre los río Limay y Neuquén) y ahora avanza en Mendoza. Con la misma concesionaria, es decir Pampa Energía, debe resolverse la situación de HIDISA, es decir los diques del río Diamante. La empresa debe responder si seguirá interesada en operarlos hasta fin de año o no. Y, en paralelo, se prepara la licitación para una nueva concesión.
Para Mendoza todo parece novedad, pero en realidad había sido la provincia la que fue precursora en el tema. La diferencia es que hace décadas que no se construyen nuevos diques: Potrerillos, inaugurado formalmente en 2001, fue el último. Truncos quedaron los proyectos Portezuelo del Viento, en el río Grande de Malargüe, Los Blancos, en el Valle de Uco, El Baqueano, en el Diamante de San Rafael, y los proyectos Cordón del Plata y Uspallata sobre el Río Mendoza.



