Problemas de millonarios: crece la disputa en el oficialismo por las candidaturas
El Gobierno provincial está en medio de una carrera electoral endogámica: la búsqueda de ser el elegido para la sucesión. Petri como enemigo común y la "ricopatía" de los cornejistas.
Hipocresía en su máxima expresión: Cornejo y Petri se llevan pésimo, pero se abrazan solo para las elecciones.
Marcos Garcia/MDZLa pelea discursiva entre Luis Petri, Natalio Mema y otros dirigentes del oficialismo reproduce el mismo ecosistema endogámico con el que gestionan. Hay hipocresía, mala fe en la lectura de datos, errores y tensiones no resueltas. Una buena recomendación sería decirles, entonces, “muchachos, sincérense puertas adentro antes de hablar y prender la cámara”. La incertidumbre sobre (su) futuro, es lo que los inquieta.
En ese grupo político tienen una distorsión de personalidad y quieren convencer a la ciudadanía de algo imposible de cuajar puertas adentro. Es que el mareo es tal que en Cambia Mendoza, por ejemplo, buscan separarse de Luis Petri y aseguran que “no es oficialista” en Mendoza, a pesar de haber sido cabeza de lista en la última elección, tener casi un bloque propio dentro de las cámaras sin que, al menos por ahora, se rompan.
Cornejo detesta a Petri; pero fiel a su estilo no lo dice en público y mantiene la hipocresía y el desgaste bajo tierra. Envía mensajes a cuentagotas a través de voceros. La enemistad política es recíproca y Petri también opera a través de terceros. Buena parte de los caprichos se ven en la vida interna de la UCR, partido al que Petri no es más afiliado pero en el que tiene influencia.
Problemas de millonarios
Pero hay un problema más profundo que se gestó en el entorno de Alfredo Cornejo. Es la “ricopatía“ política, ese problema de niño millonario que se queja de la abundancia heredada y al que le caben pocas responsabilidades.
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Esa nueva “patología” es la que padecen los seguidores del gobernador que se creen naturales herederos del poder sin haber ejecutado ningún esfuerzo extra y ser nacidos y criados al calor del poder. Como si fueran parte de una dinastía por la que no les hace falta esforzarse para conseguir escalar y alcanza, como hasta ahora, con la obediencia. De esa “enfermedad” también es culpable la pobreza de ambición, proyecto y construcción del resto de las fuerzas políticas mendocinas. Sin rivales, los niños ricos del radicalismo mendocino crecen sin exigencias.
A buena parte de los funcionarios que entran en esa lógica hay que contarles la historia, incluida la de su propio partido, porque no la vivieron. La escucharon también distorsionada. Tanto, que se olvidan que de los últimos 7 gobiernos, 5 fueron radicales y que Cornejo fue parte de todos ellos y, coincidencia, siempre fue oficialista a nivel nacional. También podrían contarle las épocas de vacas flacas, de la derrota frente a Celso Jaque a pesar del aparato oficialista y del daño que se generó con las disputas internas en la época de “Cobos versus Iglesias” y también en la aún más brava pelea “Cornejo versus Fayad”, cuya resolución se dio por el cambio de parecer de los seguidores del Viti.
Legisladores que siembran discordia, intendentes que se acercan más a un candidato que al otro, "viudos y viudas" del poder que se cruzan de bando. No hay vacuna que prevenga el daño interno que hace, así como tampoco existe tiempo material para que los funcionarios que tanto vuelcan en la campaña interna puedan ocuparse de lo que importa. El día tiene 24 horas.
Candidatos y funcionarios
Cornejo liberó a sus funcionarios a que jueguen a ser candidatos. Son funcionarios y comparten tiempo de su responsabilidad pública con la búsqueda electoral. En ese plan, difícilmente los precandidatos puedan hacerse cargo de lo más difícil y la razón de ser de la gestión pública: los problemas. Mema le contesta a Petri por las redes sociales. Ambos dicen algunas verdades y mienten un poco: Petri cuando habla de las generalidades de los problemas de Mendoza, obviando el contexto nacional del que él es parte dentro del equipo de Javier Milei; Mema le contesta con generalidades aún mayores, como enumerar la cantidad de empresas exportadoras, olvidándose de la crisis productiva provincial en la que hay caída rubro por rubro.
La disputa es solo interna y está alejada del sentido común, pues en ninguna encuesta en la que se sondee sobre las preocupaciones ciudadanas figura algún interés por la sucesión. La carrera es a diciembre; es decir es una competencia de velocidad. Sí, aunque Mendoza necesita “maratonistas” que piensen una gestión a largo plazo, los precandidatos queman las naves en un sprint.
También aunque lo nieguen, esa disputa triza los vínculos en el oficialismo. Alcanza con escuchar algunas barbaridades que dicen los adherentes de unos y otros: ya comenzaron a aparecer las chicanas, insultos y descalificativos de tan baja calidad que no merece la pena reproducirlos. ¿Mema y Tadeo podrán trabajar juntos en un futuro tras esa disputa? ¿Ambos se subordinarán a Suarez si finalmente es el elegido forzoso de Cornejo? Más divertido sería que por, las vueltas que tiene la política, todos deban responderle a Petri. Cornejo, claro está, no tendrá límites a la hora de asegurarse la idea de continuidad.