Paritarias 2026: el SUTE defiende privilegios mientras la educación se cae a pedazos
La autora cuestiona duramente al SUTE por su falta de compromiso con la calidad educativa y la forma de negociar.
La autora cuestiona duramente el accionar del SUTE.
Las paritarias 2026 exponen una verdad que muchos prefieren esquivar: el principal obstáculo para mejorar la educación en Mendoza no es solo el salario, sino un sindicalismo que dejó de discutir calidad educativa y se refugió en el conflicto permanente. El SUTE hace años abandonó su rol de defensor de los docentes para convertirse en una casta que administra poder, pero no soluciones.
Cada negociación paritaria se repite el mismo ritual: consignas grandilocuentes, paros que perjudican a los estudiantes y discursos ideologizados que no mejoran ni un solo aprendizaje. Mientras tanto, las aulas siguen desconectadas del mundo real y los docentes seguimos sin herramientas concretas para enseñar en un siglo XXI que avanza a una velocidad que el gremio se niega a reconocer.
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Hablar solo de salario, sin hablar de calidad educativa, es una estafa moral. Nadie discute que los docentes deben ganar mejor, pero la pregunta incómoda es otra: ¿qué modelo educativo estamos defendiendo? ¿Uno que repite contenidos obsoletos o uno que prepare a los estudiantes para un mundo atravesado por la inteligencia artificial, la automatización y la tecnología?
El SUTE evita deliberadamente esta discusión. No habla de capacitación en IA, no impulsa formación continua de calidad, no propone un rediseño pedagógico serio. Prefiere sostener un esquema viejo, ideologizado, donde cualquier intento de innovación es acusado de “ajuste” o “mercantilización”. Ese discurso no protege a los docentes: los condena al atraso.
Mendoza necesita dar un salto educativo. Necesita aulas que formen parte de la revolución tecnológica, docentes capacitados en inteligencia artificial, pensamiento crítico y nuevas herramientas digitales. Necesita un sistema que evalúe, que mejore y que se anime a cambiar. Eso requiere inversión, planificación y una dirigencia sindical dispuesta a pensar en los estudiantes, no solo en su propia supervivencia política.
Las paritarias 2026 deberían ser una oportunidad para discutir salarios dignos con educación de calidad, no un pretexto para seguir empobreciendo el debate. Defender la educación no es parar la escuela: es transformarla. Defender a los docentes no es gritar consignas: es darles herramientas para enseñar mejor y vivir mejor.
Mientras el SUTE siga aferrado al populismo gremial, la educación mendocina seguirá perdiendo. Nosotros elegimos otro camino: una educación exigente, moderna y conectada con el futuro. Porque sin calidad educativa no hay justicia social posible.
Mariela Vázquez
Profesora de Artes Visuales
Fundadora de Dignidad Educativa Unida


