Oscar Centeno: "Me siento orgulloso de haber enfrentado el riesgo de escribir"

El remisero de Roberto Baratta presentó un escrito de 10 páginas ante el juez federal Claudio Bonadio en el que recordó cómo se inició su relación con el Ministerio de Planificación Federal y brindó detalles sobre cómo funcionaban los mecanismos de recaudación del kirchnerismo.

redacción mdz

El escrito que Centeno presentó ante el juez Bonadio.

La Nación

Oscar Centeno, el remisero de Roberto Baratta que escribió los cuadernos en los que se enumeran en detalle hechos de corrupción vinculados a la obra pública durante el kirchnerismo, presentó un escrito de 10 páginas ante el juez federal Claudio Bonadio.

De acuerdo a lo informado por La Nación, en el escrito el chofer repasa la historia de cómo empezó su relación con el Ministerio de Planificación Federal en 2004, cuál fue el alcance de su trabajo y se defiende de la acusación de ser un miembro de una asociación ilícita.

Además, el chofer brinda varios detalles que pueden servir como prueba. Por ejemplo, da algunos códigos de cómo se hablaba de dinero en aquel Toyota Corolla que manejaba. "De parte de Pescarmona, 173 litros EE.UU., de transporte, 650 litros EE.UU y de Atucha, 165 litros Europa", respondió Baratta, en el auto, cierta vez que el expresidente Néstor Kirchner le preguntó por teléfono cómo había andado la recaudación.

"Me siento orgulloso de haber enfrentado el riesgo de seguir escribiendo hasta el final de la gestión kirchnerista y que los cuadernos hayan sido de utilidad para el esclarecimiento de los hechos que se investigan en la presente causa de corrupción más grande de los últimos tiempos", agrega Centeno en otro tramo del escrito.

"Muchas veces quise renunciar al trabajo, lo escribí en los cuadernos el 28/04/2010 y el 7/09/2015, donde digo: «Yo me fui a casa muy caliente, como siempre, por sentirme importante, que si los denuncio me quedo sin trabajo, ya no aguanto más, que Dios me guíe». En ese entonces, hacer la denuncia era peligroso para mí y para mi familia; además, quién me iba a creer", añade el chofer.

Centeno también cuenta que a principios de 2004, un compañero de trabajo de una agencia en la que trabajaba le comentó las ventajas de trabajar en el Ministerio de Economía como remisero. "Allí me contacto con la agencia Transcom y me toman. Fue así que me presento en Servicios Generales lo que consistía en llevar a distintas personas, hasta que un día me toca llevar a ver unos departamentos", relata.

"Quiero aclarar que la relación con el licenciado Baratta fue siempre de chofer a funcionario, con trato distante y soberbio de su parte, se enojaba por simples cosas. Otro ejemplo de maltrato que lo tengo impreso en mi cabeza fue aquel día en que lo llevaba por un lugar, nos encontramos con un piquete, y comenzó a pegar con su puño cerrado piñas al auto diciéndome que yo tendría que haberlo sabido", agrega Centeno.

Contó que, además del dinero que le pagaba la remisería, Baratta le daba dinero en negro por los gastos del auto y el tiempo que estaba disponible para él. "Yo gastaba el doble y trabajaba full time. Este acuerdo de palabra fue mucho antes de que yo notara el tema de las recaudaciones que se hacía", añade el chofer.

"Desde el lugar donde me encuentro privado de cierta libertad y por consecuencia de esta gente que organizaron un grupo para desvalijar las arcas del país, aprovechando y usando el cargo que ejercían como funcionarios de la Nación, para delinquir lo más que pudieron, ahora por todo lo que leí y veo a veces en las noticias, me doy cuenta de la magnitud de los hechos. Siempre a derecho", cierra su escrito Centeno.

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