Mala gestión y una crisis latente: qué hay detrás de la imputación por contaminar con cloacas
La Justicia imputó a tres funcionarios por contaminar agua de riego con líquidos cloacales. Es una medida inédita porque, además, el denunciante también pertenece al Gobierno. La acusación desnuda errores de gestión y una crisis ambiental mayor.
Mingorance, Cornejo y Marinelli, juntos.
En el año 2010 el Gobierno de Celso Jaque declaró la emergencia sanitaria, intervino la empresa Obras Sanitarias en un proceso que terminó con la quita de la concesión y la creación de la estatal Agua y Saneamiento Mendoza o “Aguas Mendocinas”. Hoy, 16 años después, el presidente de esa empresa fue imputado por arrojar líquidos cloacales de manera clandestina a un canal de riego, dañando el patrimonio público y por contaminar con residuos peligrosos. Humberto Mingorance y dos gerentes de Aysam fueron acusados por ser la cabeza de la empresa, pero detrás de la imputación personal está el trasfondo: la acusación es por mala gestión, un tema que golpea más al orgullo del Gobierno y que sufran los habitantes de la zona afectada.
La crisis ambiental es profunda y, aseguran, no tiene una solución inmediata. Pero sí se perdió tiempo: las primeras señales de colapso de la colectora principal noreste, que desemboca en Los Corralitos, se dieron a fines de 2024 y el año pasado explotó. Pero no se ejecutaron las obras necesarias. Peor aún, Aysam y el Gobierno tienen un detalle del estado de las cloacas y las instalaciones de agua desde mucho tiempo atrás.
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Imputaron a Mingorance por la contaminación del agua con líquidos cloacales
Inédito
La imputación de Mingorance tiene varios hits inéditos. Primero, se generó con una novedad institucional: el denunciante es otro organismo del Estado. Aunque había una causa judicial con muchos antecedentes y pruebas, una de las claves fue la denuncia penal que hizo Irrigación en marzo, cuando se detectaron los vuelcos clandestinos, la rotura de la pared de un canal y, también, el resultado de los análisis que confirmaron la contaminación. Irrigación y Aysam tienen como líderes a dos radicales que están encolumnados detrás de Alfredo Cornejo. Pero el caso “cloacas” excedió la vinculación política. Incluso las tensiones por la mala gestión del conflicto existieron durante todo el 2025.
La base de la acusación es la resolución de Irrigación en la que se impuso la multa más grande de la historia: 120 millones de pesos. No es solo por la gravedad, sino también por la nueva normativa que le otorga a esa institución el poder de control de los operadores de agua y mayor margen de maniobra. Hay casos de contaminación de agua más graves que no fueron sancionados con multas tan graves porque no había marco normativo acorde.
Los agravantes que tomó en cuenta Irrigación son varios:
- Vertido sin autorización: El vuelco se realizó sin ningún tipo de permiso del Departamento General Irrigación, en abierta violación a la normativa vigente (Resol. N° 778/96, Resol. 52/00 del H.T.A. y concordantes), que exige autorización previa para cualquier de N° descarga.
- Intervención ilícita sobre infraestructura pública Se verificó la rotura deliberada de un canal impermeabilizado, lo cual constituye: Daño a obra pública hidráulica Alteración del régimen de escurrimiento
- Generación intencional del punto de vuelco
- Ausencia de medidas eficaces de mitigación Si bien se observó un equipo de cloración, los análisis demostraron ausencia de cloro residual, evidenciando ineficacia total.
- Imposibilidad de gestión preventiva La falta de autorización impidió: Alertar a usuarios aguas abajo Implementar medidas de contingencia Proteger usos agrícolas o poblacionales Se Que en virtud de todo lo expuesto, se expresa que: ha verificado un vertido clandestino de extrema gravedad. Se ha producido daño directo al recurso hídrico público. La empresa ha incurrido en una conducta reiterada, dolosa y agravada. El caso excede completamente los supuestos ordinarios de sanción.
- Otro hecho relevante es el avance de la justicia contra funcionarios políticos del Gobierno mientras está en el poder y con un tema sensible: el cuidado del ambiente. La imputación atravesó el filtro de 4 fiscales. Gabril Blanco, que instruyó la causa, Sebastián Capizzi, que apoyó el impulso de la investigación, y los fiscales jefes Gustavo Pirrello y Paula Quiroga. Es decir, superó la barrera protectora que tienen en Mendoza los funcionarios públicos. Los fiscales están obligados a consultar a sus superiores cuando hay alguien del Gobierno acusado de un delito. Y esta vez, la acusación avanzó.
Quién es quien
Humberto Mingorance fu imputado por la mala gestión de la empresa que dirige y, en el ecosistema político más amplio, por la negligencia general del Gobierno en el abordaje ambiental. De hecho para la Fiscalía los líquidos cloacales son un residuo peligroso y allí la Secretaría de Ambiente tiene capacidad de acción que en este caso parece ociosa.
Mingorance acompaña al gobernador Alfredo Cornejo desde que comenzó su recorrido en la gestión. Fue su mano derecha en la Municipalidad de Godoy Cruz, hizo un intento por ser intendente y ante la falta de resultados se mudó a la gestión provincial. Fue secretario de Ambiente en dos períodos y Cornejo lo nombró a cargo de la empresa provincial más importante y compleja.
Aysam es una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria que tienen más del 70% del servicio de agua y cloacas de la provincia. Desde que se hizo cargo de la concesión del servicio hubo una escalada de aumentos en las tarifas, sobre todo en los últimos 5 años, relevante y, además, recibe fondeos del tesoro provincial para obras y los usuarios pagan una sobratasa también para obras. Pero arrastra un déficit de infraestructura enorme. Lo ocurrido en Los Corralitos no fue una sorpresa, pues estaba pronosticado por el colapso del sistema de saneamiento. En los informes relevados por Irrigación y la empresa Mekorot para elaborar el plan hídrico, esas alertas están presentes. Ya hay indicadores de las consecuencias ambientales de ese problema.
Consideran que la pérdida de líquidos cloacales es un foco de contaminación. "Esta enorme cantidad de agua cloacal perdida en el sistema, que llegará a parar a fin y al cabo a las aguas subterráneas puede producir a largo plazo una contaminación de nitratos en la cuenca norte", menciona el informe. "Hoy en día este contenido (de nitratos) es bajo (~20 mg/l), pero su presencia puede indicar infiltración de aguas cloacales en los acuíferos", advierten. En Mendoza se producen 131.400.000 m3 por año de líquidos cloacales, es decir 131.4 hm3. Es un tercio de la capacidad total del dique Potrerillos. Y la zona de conflicto está en áreas con alta densidad de población y derivan en zonas productivas.
El Departamento General de Irrigación es el organismo que concentra todo el poder de la gestión del agua en Mendoza. A la potestad constitucional que tenía, se le sumó la responsabilidad de controlar también a los operadores de agua potable y cloacas, tras la disolución del EPAS. Es autónomo y autárquico y tiene una institucionalidad que le permite prescindir del Ejecutivo provincial, pero el Superintendente, Sergio Marinelli, sí es parte del equipo de Cornejo. Incluso Marinelli también va por su segundo mandato. Irrigación tiene, además, un equipo técnico potente. La crisis generada por Aysam tensó la relación aún más y e incomodó.
El dato del informe de Mekorot es inquietante: en Mendoza se producen 360.000 m3 por día de agua cloacal, sin contar a la industria. Si se toma en cuenta el agua que no llega al sistema de tratamiento, “y estimando el consumo de agua la población, se puede definir que el sistema de cloacas en toda la provincia tiene perdidas de unos 25% y hasta 50%", advierten. Por eso lo ocurrido en Los Corralitos no es el fin, sino una señal de un problema mucho mayor.




