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Los dueños extranjeros de la tierra en Mendoza: de los viñedos top a la cordillera de Malargüe

Mendoza concentra una gran cantidad de tierras en manos de extranjeros. Los capitales en el Valle de Uco y Malargüe.


El proyecto del Gobierno nacional para avanzar sobre la Ley de Tierras volvió a poner en discusión un tema que en Mendoza tiene larga historia, especialmente en Valle de Uco y Malargüe. Desde hace más de tres décadas, empresarios extranjeros de países como Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Austria, España, Italia, Suiza y otros países adquirieron miles de hectáreas para desarrollar bodegas, emprendimientos turísticos y estancias.

Aunque la provincia está por debajo del límite del 15% de tierras rurales en manos extranjeras que fija la actual Ley de Tierras- la 26.737-, existen departamentos donde ese porcentaje se acerca al máximo permitido. El caso más emblemático es Malargüe, donde el 14,7% de la superficie rural pertenece a propietarios extranjeros, seguido por San Martín (13,6%), Las Heras (13,5%) y La Paz (12,5%).

El Registro Nacional de Tierras Rurales también muestra que Mendoza fue una de las provincias con mayor cantidad de operaciones autorizadas para extranjeros desde la creación del organismo, impulsadas principalmente por inversiones vitivinícolas.

El boom del vino atrajo a muchos extranjeros

La apertura económica de los años 90 y el crecimiento del vino premium transformaron al Valle de Uco en uno de los destinos favoritos de inversores internacionales.

Uno de los casos más conocidos es el del estadounidense Michael Evans, fundador de The Vines of Mendoza, un emprendimiento que permitió que empresarios y particulares de distintos países compraran pequeñas parcelas para tener su propio viñedo. Más de un centenar de inversores de Estados Unidos, Canadá, Brasil y Europa adquirieron tierras bajo ese esquema.

También desembarcaron empresarios estadounidenses Joseph y Stephen Huse, quienes adquirieron tierras en el Valle de Uco y posteriormente compraron la ex Viniterra para expandir sus inversiones en Mendoza.

Otro gigante es el grupo neerlandés Salentein, propietario de miles de hectáreas en Tunuyán y uno de los principales productores de vinos premium del país. El proyecto fue fundado a fines de los años 90 por su padre, el visionario empresario y coleccionista Mijndert Pon, quien falleció en 2014.

Entre los capitales franceses aparecen algunos de los nombres más importantes de la industria:

  • Jean Bousquet, creador de Domaine Bousquet: En 1997, compraron tierra virgen en Gualtallary y de acuerdo a la página de la bodega, viñedos a 1200 metros.
  • François Lurton, propietario de Piedra Negra: De acuerdo a la información de la bodega: "Tras una larga búsqueda en varias regiones de Argentina, François Lurton decide implantar sus viñedos en unas tierras altas (1.100 m) y semidesérticas (unas gravas aluviales pobres que recuerdan a las de Pessac-Léognan), en las llanuras a los pies de la cordillera de los Andes: el Valle de Uco.Así, nuestro pionero del Valle de Uco construyó su bodega, la Bodega Piedra Negra, en 200 hectáreas de tierra virgen adquiridas en lo que unos años más tarde se convertiría en la Indicación Geográfica de Los Chacayes".
  • Patrick d'Aulan, impulsor de Alta Vista: La famille d’Aulan creó el proyecto de Bodega Alta Vista en 1997, junto a un enólogo francés, quien falleció en 2001 en la Bahía de Arcachon, en el sudoeste de Francia.
  • El grupo LVMH, propietario de Chandon Argentina y Terrazas de los Andes. Chandon Argentina está establecida en la provincia de Mendoza desde 1959, año en el que fue fundada por el conde Robert-Jean de Vogüé.La compañía maneja la producción y elaboración de los espumantes localmente, mientras que la comercialización y desarrollo de marcas en el país están a cargo de Moët Hennessy Argentina, con oficinas en Buenos Aires.

También se destacan el austríaco Gernot Langes-Swarovski, dueño de Bodega Norton, además de inversiones italianas, españolas, suizas, portuguesas, belgas, chilenas y canadienses distribuidas principalmente entre Luján de Cuyo y el Valle de Uco.

Malargüe, el departamento donde más llegaron los extranjeros

Mientras el Valle de Uco concentra inversiones vinculadas al vino, el sur provincial reúne algunas de las propiedades rurales más extensas.

Un informe del Observatorio de Tierras del Conicet revela que, con datos actualizados a agosto de 2025, unas 608.739 hectáreas rurales de Malargüe están en manos de propietarios extranjeros. El departamento concentra parte de las 4.130.600 hectáreas rurales de la provincia y ya alcanzó el límite permitido por la legislación vigente.

Esa superficie equivale al 15% del total del departamento, el porcentaje máximo que autoriza la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras, sancionada en 2011. En la práctica, esto significa que Malargüe llegó al "techo" legal de extranjerización de tierras rurales y, mientras la normativa permanezca vigente, no podrán concretarse nuevas ventas de tierras rurales a personas físicas o jurídicas extranjeras dentro del departamento..

Con los años, nuevos relevamientos elevaron la superficie rural en manos extranjeras en Mendoza a más de 1,3 millones de hectáreas, equivalentes al 9,11% del territorio rural provincial. Más de 600.000 hectáreas corresponden únicamente a Malargüe.

El personal de Las Leñas trabajó durante esta semana para habilitar todas las pistas.

Oscar Soto es politólogo, docente de la UNCuyo e investigador del Conicet. En diálogo con MDZ, explicó parte de su libro que está a punto de salir sobre Malargüe. "El libro Malargüe, entre veranadas e invernadas, que es el pasado y futuro de un pueblo transhumante, como se llama, es el resultado de mi trabajo de tesis doctoral, después de varios años de investigación. En mi caso yo soy malargüino, mi familia es puestera, es transhumante, y algo que nosotros vemos, una de las hipótesis del libro y del trabajo, es que así como a fines del siglo XIX se dio esa avanzada sobre la frontera sur, y los activos económicos, territoriales de Malargüe, sirvieron al proyecto vitivinícola de Argentina, de alguna manera lo que pasa hoy, me parece, desde principios del siglo XXI, es que el departamento vuelve a ser una especie de salida para Mendoza, porque en este caso, por vía de proyectos mineros, de distinta lógica extractivista, pero especialmente en la minería, Malargüe vuelve a ser como ese señuelo, esa posibilidad de desarrollo para una Mendoza que viene bastante estancada".

En ese sentido, agregó: "El problema es que esas hipótesis de desarrollo se desentienden, como a menudo lo hacen, de las familias que viven en sus territorios. Malargüe tiene una ganadería extensiva transhumante casi única en el país, como lo es en el norte patagónico, como es más en el norte de la Argentina, pero con una producción caprina muy importante, que vive a destajo, digo yo, porque vive olvidada por las políticas públicas, y lo que sucede en el último tiempo es que todo este avance extractivo pone en riesgo el camino del arreo, la transhumancia, pero además pone en vida ese modo de vida puestero. Entonces nos interesaba discutir eso en una clave no romántica, ni mucho menos, sí, en una clave de políticas públicas, en qué medida esta lógica de entrega territorial es pensada como una forma de desarrollo para algunos, sin exigir nada a los capitales extranjeros. El Estado no exige los grandes proyectos, sean de minería, de litio que generan enormes beneficios para los grandes capitales, desde los beneficios impositivos a la posibilidad de no declarar sus ganancias, a costa de un valor finito que es la tierra, y el acceso a esa tierra por parte de las familias".

Los dueños extranjeros de las tierras de Malargüe

El principal propietario extranjero de tierras en Malargüe es el Grupo Walbrook, de capitales malayos y británicos, que administra cientos de miles de hectáreas a través de la firma local Nieves de Mendoza S.A.

En 2003 Nieves de Mendoza, adquirió las acciones de IRSA y pasó a controlar el 97% de Las Leñas. Además, los hoteles Piscis, Escorpio, Virgo y Aires en el centro de esquí mendocino.