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Llegó el 26 de octubre: demasiadas elecciones juntas para un mismo día

Hoy se define parte de nuestro futuro. El problema es la política mientras el mercado la mira por TV. Javier Milei, la economía, Cristina, Kicillof, Caputo y la clase media; todos se juegan algo clave en una elección que solo debió ser legislativa.

Todo el operativo listo para las elecciones 2026

Todo el operativo listo para las elecciones 2026

Los argentinos vamos hoy a las urnas con tantas definiciones por delante que parece increíble que esta elección se trate solo, formalmente, de una instancia intermedia para decidir una renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Lamentablemente, una vez más la crisis, la inoperancia política, la intolerancia y las internas salvajes de todos los partidos han vaciado del contenido real a esta elección que es, como dijimos, el turno de renovar legisladores nacionales. Así la han transformado nuevamente en una ronda electoral con impacto nacional y que a su vez actúa como un plebiscito múltiple para oficialistas y opositores.

Es en estas condiciones que los ciudadanos argentinos van a votar, ni bien se abran las urnas esta mañana, y tomar decisiones que impactarán (y mucho) tanto en el futuro cercano como en la arquitectura política que nos llevará en el 2027; van a decidir inclusive el camino de quien puede ser el presidente que vendrá después de Javier Milei o sí, eventualmente, el actual presidente llega con fuerza suficiente como para pretender un segundo mandato.

En esos términos podemos repasar brevemente qué es lo que se decide en la elección de hoy. En materia económica, Argentina ha visto cambios vertiginosos durante el 2024, que marcaron una diferencia muy clara de lo que había venido sucediendo al menos en los cuatro mandatos kirchneristas anteriores, aunque también en comparación con lo que fue la presidencia de Mauricio Macri con sus heridas y éxitos.

Esos cambios tuvieron el impulso que le dio Javier Milei, que llegó a la Casa Rosada en medio de un proceso de desconocimiento general y en el que su mayor fuerza fue la oposición a la decadencia y mediocridad que los argentinos toleraron desde hace prácticamente 80 años. No fue la virtud de los Libertarios la que llevó a Milei a la presidencia, sino el espanto ante el desastre, la ineficiencia y la corrupción que la política había mostrado en las últimas décadas.

Ese impulso inicial se frenó hacia fines del año pasado mostrando deficiencias claras en la gestión y el comienzo de las dudas sobre el modelo económico y la capacidad del gobierno de seguir adelante con lo prometido en medio de una dura caída de la actividad económica, el consumo y el ingreso. El dólar, al mismo tiempo, hizo de nuevo su ingreso como aliado eterno a la incertidumbre y el miedo despertando el temor a un nuevo alimento a la inflación cuya reducción fue hasta ahora el mayor logro que pudo mostrar Milei.

La elección de hoy es la que deberá marcar, entonces, si existe alguna diferencia entre esa fuerza que llevó en el 2023 a Milei a la Presidencia y la que hoy lo lleva a las elecciones. Es decir, el resultado mostrará en primer lugar si la fuerza de Milei sigue siendo el espanto al pasado, o si realmente pudo convencer a un porcentaje superior al de sus seguidores ciegos de la necesidad de mantener el sacrificio y el esfuerzo para llevar adelante los cambios que el país necesita.

Milei logró en medio de una crisis de incertidumbres y cuestionamientos a su modelo económico, remar de una manera casi increíble para llegar a la elección de hoy, después de haber tenido, en el horizonte, una crisis económica y una corrida cambiaria de la que sólo pudo salir con un inédito y milagroso plan de salvataje orquestado gracias al apoyo de Donald Trump y bajó la batuta del secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent.

Esa ayuda que, en términos de intervención en el mercado argentino, insumió más de US$ 2000 millones en asistencias del Tesoro en el mercado para contener al dólar, tiene por delante tantos interrogantes como sorpresas hubo hasta ahora. El propio Donald Trump se encargó, en medio de su brutal forma de expresión, de dejarlo en claro, algo que quedó en evidencia cuando desde la Casa Blanca anunció que su milagrosa ayuda sólo se mantendría si Milei ganaba las elecciones; y sin dudas estaba hablando de las elecciones que se celebran hoy.

Esa definición sobre la economía es solamente el inicio de lo que los argentinos tienen por delante cuando lleguen a las urnas esta mañana. También tienen la responsabilidad de definir con su voto cómo será el armado futuro del actual gobierno: el propio presidente ya vino adelantando cambios en el gabinete nacional con nombres que curiosamente se conocieron poco menos de una semana antes de esta elección. Es otra muestra de la novedad política que significan los libertarios, ya que parecía increíble pensar en cualquier otro momento que un gobierno iba a disponer un cambio de gabinete con la fuerza y el impacto que este tendría sólo unos días antes de una elección en la que se está jugando su futuro.

En ese juego de selección, también se define el poder interno dentro de LLA y específicamente en el núcleo más cerrado que rodea el Presidente en la Casa Rosada. Javier Milei ya eligió nuevo canciller. Será un economista, Pablo Quirno, a quien Milei se apresuró a nombrar para despejar cualquier duda sobre cuál sería el sentido futuro de la gestión de las relaciones exteriores argentinas, y en medio de una dura crisis dentro de la Cancilleria por la gestión de Gerardo Werthein.

La llegada de Quirno a la Cancilleria fue interpretada por muchos como la entrega del poder absoluto al ministro de economía Luis Caputo. Esa afirmación parece un incógnita que deberá resolver el futuro. Hay que tomar en cuenta que Quirno ha sido un hombre central en la definición de la asistencia con los Estados Unidos, la relación con Bessent y la negociación ahora de un nuevo plan de recambio de deuda cara por una más barata también auspiciada y financiada por el Tesoro en Washington.

La jefatura de Gabinete el otro interrogante y no sólo por la salida de Guillermo Francos, que ya aparece un hecho sino también porque en el nombramiento que allí se genere va a quedar impreso el futuro del poder político, entre otros de Santiago Caputo, su asesor estrella sin cargo e integrante número dos del triángulo de hierro. Milei parece estar dispuesto a diversificar e inclusive ya tentó para el cargo a otro aliado de su máxima confianza, Horacio Marín, a quien designó como cabeza de YPF y que recibe agradecimientos continos del presidente por su gestión.

El resultado de la elección también impactará sobre la definición si la estrategia de Karina Milei, los primos Menem y Sebastián Pareja se impone o no sobre la de Santiago Caputo. Habrá una historia para contar de lo contrario y la realidad puede ser otra.

Los desafíos del peronismo en las elecciones

No solo el oficialismo tiene mucho en juego. Cristina Fernández de Kirchner ha tenido la suerte que la Justicia decidiera mirar para otro lado y le dejara transformar su departamento-prisión en un centro de campaña en el que entra y sale quien se le antoja como si no se tratara del domicilio de una condenada por un gravísimo delito de corrupción, quizás el más grave que registre la historia, Argentina, En esta elección, la expresidente también pone en juego su supervivencia como cabeza máxima todavía del kirchnerismo, o del peronismo como quiere llamarlo ahora Cristina.

Está claro que Axel Kiciloff ha sido hasta ahora uno de los triunfadores centrales de esta ronda electoral. Su estrategia en la provincia de Buenos Aires, separando las fechas e imprimiéndole al debate un tono nacional en contra de lo que Cristina y la propia Campora pretendían, terminó no sólo consagrando un triunfo para el peronismo sino tambien infringiéndole una derrota a LLA en las legislativas locales del territorio bonaerense que hizo que esa selección se terminara constituyendo casi en una PASO con un poder de letalidad quizás comparable al que sufrió Mauricio Macri en el 2019.

Así, entonces, la definición de esta elección tendrá impacto en la oposición y también en el futuro de otras figuras dentro y fuera de los partidos tradicionales, como por ejemplo el armado de gobernadores en Provincias Unidas, que se somete en este domingo a un duro debut como ensayo para el 2027. Para el radicalismo, esta puede ser también quizás la última elección en la que figure con sello propio en algunos distritos, más allá de que ya en este 2025 la participación de ese partido se haya vuelto simbólica.

Mauricio Macri también juega parte de su futuro. La sociedad a la fuerza que terminó aceptando con La Libertad Avanza tiene un camino que aún no está garantizado más allá de la elección y que puede marcar un tiempo turbulento de acuerdo al resultado que se conozca esta noche.

Son demasiados interrogantes a definir en una elección que nunca debió haber sido nacional, sino sólo destinada, repito, a elegir el 50% de la Cámara de Diputados y los senadores que representan a ocho provincias. El lunes se jugará otro partido, con un escenario donde el dólar volverá a ser el protagonista y dependiendo, como siempre, del resultado de una elección. La economía, la política, la paciencia de los argentinos y la salud de sus bolsillos de nuevo estarán en juego en una elección que no debió haber sido tan violenta.