Leonardo Fariña dijo que Lázaro Báez era un "depositario de confianza" de Néstor Kirchner
El financista y arrepentido declaró más de cuatro horas ante el TOF 7 en el juicio que tiene a Cristina Kirchner como principal acusada por la obra pública.
Leonardo Fariña. Foto: NA
El financista Leonardo Fariña declaró este martes ante el Tribunal Oral Federal N°7 (TOF 7), en el juicio por la Causa Cuadernos, y describió al empresario Lázaro Báez como un "depositario de confianza" del expresidente Néstor Kirchner.
Para Fariña, el vínculo entre el empresario patagónico y el exmandatario excedía lo comercial: los definió como "amigos con todas las letras" y sostuvo que esa cercanía tenía efectos concretos sobre los negocios de Báez.
En esa línea, afirmó que, por "mandato" del propio Kirchner, el empresario tenía limitada su zona de licitación a las provincias de Santa Cruz, Chubut y Chaco, sin poder expandirse más allá.
Cartelización y el rol de la Cámara de la Construcción
El arrepentido también apuntó contra el sistema de adjudicación de la obra pública. Según relató, dentro de la Cámara Argentina de la Construcción las propias empresas se repartían de antemano las licitaciones y definían entre ellas quién se quedaba con cada obra y quién quedaba afuera.
En ese esquema, paradójicamente, ubicó a Báez como un "marginado": al beneficiarse de manera directa del Poder Ejecutivo, operaba por fuera de ese reparto.
Pagos exprés y el nexo con José López
Fariña describió además los mecanismos financieros de Austral Construcciones, la firma insignia de Báez.
Aseguró que la empresa cobraba sus certificados con una rapidez inusual para los tiempos habituales del Estado y denunció que, en varios casos, se facturaron kilómetros de obras viales que nunca llegaron a ejecutarse.
El interlocutor para acelerar esos desembolsos, según el testigo, era el exsecretario de Obras Públicas José López, con quien Báez negociaba en persona. "Levantaba un teléfono y cobraba", graficó.
Su rol como arrepentido
Por último, Fariña se refirió a su condición de colaborador de la Justicia. Explicó que su primera presentación como arrepentido, en 2018 ante el fiscal Carlos Stornelli, fue por decisión propia y de manera "espontánea", mientras se encontraba dentro del programa de testigos protegidos.

