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La unidad entre enemigos, ejemplificada por un caótico cierre de listas entre Kicillof y Kirchner

Con listas que se cargaron, pero aún no se oficializaron, candidatos que se guardaron en otro partido para aparecer en caso que fracasaran las negociaciones y una ruptura de relaciones personales y políticas, Fuerza Patria se presentará a unas elecciones que pueden desencadenar en el fin del peronismo K tal cual lo conocimos.

Fuerza Patria: Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Carlos Bianco, sin mirarse.

Fuerza Patria: Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Carlos Bianco, sin mirarse.

Télam

La paradoja del quinto candidato a senador cuyo renglón se presentó vacío escenifica el grado de descomposición en el que llegó el peronismo kirchnerista renovador al cierre de la lista en lo que luego se conoció como Fuerza Patria, que no es más ni menos que un conglomerado de antiguos aliados que se traicionaron todos entre sí y ahora decidieron mantenerse al amparo de la unidad para no perder antes de empezar la campaña.

"No puede salir bien. Es una unión de todos enemigos entre sí… Es como el Medellín que quedó luego de la muerte de Escobar Gaviria… Él los agrupaba a todos, pero cuando desapareció, los que manejaban los territorios se mataban entre sí", graficó un dirigente que ha sabido surfear el momento para quedarse, finalmente, en el lugar de agudo observador.

"Nos hubieras comparado con el ejército de Alejandro el Magno, turro", le contestó, con humor, un armador que participó del minuto a minuto de la hechura de la lista del Frente Patria que, si bien convalidaba la mirada de su amigo, no compartía al personaje con el que comparó la falta de conducción.

¿Cuál es la historia del quinto senador provincial que nunca confirmó oficialmente la Junta Electoral pero que sí estuvo cargado en el sistema?

El lugar original era para el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof por cuanto todos suponen, y así había sido hablado originalmente, que Gabriel Katopodis era candidato testimonial. Entonces, como en la Primera Sección electoral, epicentro de este extrañísimo episodio, a priori el oficialismo provincial obtendría cuatro bancas de senadores de las ocho en disputa, al salir Katopodis debería reemplazarlo uno de su propia corriente.

Pensando más en los votos, y con cierta animosidad personal para con el protagonista al cual iban a destratar, Máximo Kirchner había pensado otra cosa con antelación. Él ubicó ahí a Leonardo Grosso, representante de Mariel Fernández, de Moreno, supuestamente consensuado con el propio gobernador, algo que nunca nadie confirmó, y con Sergio Massa. Sin embargo, el lunes, quien fue hasta La Plata para firmar la designación había sido el ex intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo. En ese momento había dos candidatos para un mismo lugar.

La importancia de Fernández, la intendenta de Moreno, es crucial para entender la situación. El distrito que gobierna se transformó en uno de los que más tracciona en favor del peronismo K en la región. A Descalzo le aguardaría un buen lugar en la lista de diputados nacionales, siempre y cuando no aparezca, nuevamente, el veto de la familia Kirchner.

La llegada de Mario Ishii a las listas de Fuerza Patria

Otro episodio que rodeó el armado de la lista de la Primera Sección electoral, tan discutida como las demás pero también la más sabrosa por los condimentos que arrojó, fue la llegada de Mario Ishii al tercer lugar de esa nómina. Al polémico intendente de José C. Paz "le debían" el senador desde hacía dos años, donde la discusión con el hijo de los dos presidentes había sido tan mala que casi se van a las piñas.

En esta ocasión parecía que esas amenazabas se iban a concretar, pero apareció la paz. Y Cristina Fernández de Kirchner zanjó en favor del jefe comunal, aunque él era mucho más amigo de Néstor que de ella y siempre cobijó a muchas personas que la expresidente aborrecía.

"Nadie va a militar esta lista", se quejaban anoche en una tertulia atrapante, donde las anécdotas brotaban y los comensales llegaban a la misma conclusión. "La distancia que tenemos con la gente es impresionante". El más crítico aportaba un argumento adicional para convalidar su punto de vista híper crítico sobre el momento del cierre, que fue el mejor ejemplo de la desconfianza y prevenciones reinantes.

máximo kirchner en moreno
Máximo Kirchner en Moreno, con la intendenta Mariel Fernández, Leonardo Grosso y la ministra de Kicillof, Daniela Villar. El distrito es clave para una victoria en la región.

Máximo Kirchner en Moreno, con la intendenta Mariel Fernández, Leonardo Grosso y la ministra de Kicillof, Daniela Villar. El distrito es clave para una victoria en la región.

"Esta es una unidad armada por los enemigos. Nadie quiere que el otro gane. ¿Cómo Axel va a creer que Máximo o Sergio quieran que le vaya bien? El Pibe lo odia y Massa quiere ser presidente en 2027, y uno de los supuestos competidores es el gobernador. Armaron estas listas así para poner la mayoría entre los dos y después echarle la culpa a Axel de la derrota", resumió.

Carlos Bianco, afuera

El otro ejemplo que se expuso en esta heterogénea mesa de amigos fue la constatación que Carlos "Carli" Bianco no está en ninguna lista y mucho menos encabeza alguna sección. Se especulaba que iba a ser el primero en la Octava, ciudad capital, pero ni ahí pudo mellar Axel Kicillof ya que el primer lugar quedó en manos de Ariel Archanco, de La Cámpora. El intendente es Julio Alak, de Kicillof. Terrible ejemplo.

Qué pasará con Sergio Massa

Acerca de Massa, más allá de las versiones que circulan, aún está lejos de decidir si se presentará en octubre para ser candidato a diputado nacional. Sigue buceando en la posibilidad de armar un gran frente antigobierno ante la certeza de que, al menos en los sectores más populosos del Gran Buenos Aires, la imagen presidencial cayó a niveles parecidos a los que cosechó en primera vuelta.

Eso hace que poco más de un tercio quiera que al gobierno le vaya bien o siga por este derrotero que afectó, fundamentalmente, las actividades tradicionales como la industria manufacturera, metalmecánica y la construcción. El ganador de la primera vuelta de octubre de 2027 supone que, si la gente descansa de su omnipresencia, el propio derrotero oficial lo llevará, finalmente, a la Casa Rosada.