ver más

La "piedra", la economía y una relación compleja: lo que incomoda en el balance de Cornejo

Alfredo Cornejo brindará su mensaje de apertura de sesiones ordinarias frente a la Asamblea Legislativa a partir de las 9:30.


Una piedra, un vino, un discurso. El gobernador Alfredo Cornejo usó objetos el año pasado para graficar el vuelco “productivo” que tendría su gestión para poner en foco la minería. Ese fue el eje y hoy, un año después, esa idea avanzó y contrasta con una realidad que al propio Cornejo le costará evitar: la crisis económica que atraviesan la provincia, las empresas y las familias.

Las cuentas públicas dejaron de tener la holgura de la que solía ostentar el oficialismo y entró en un sendero complejo. La Nación, principal aportante del tesoro local, mermó las transferencias automáticas por la caída en la actividad y el torniquete sobre el resto de los recursos que Javier Milei debería autorizar ahoga más al Estado local. Cornejo insinuó algún reclamo edulcorado y habrá que ver hasta dónde se anima a avanzar en ese sentido.

El problema es que por ahora pesa más la obsecuencia para terminar de construir la alianza electoral y de “convivencia” que comenzó a formarse el año pasado y derivó en un éxito en las urnas. Por eso Cornejo primero se enfila detrás de las “fuerzas del cielo” y luego sugiere algunos cambios en voz baja. El reclamo por el recorte de fondos toma forma de “pedido de reforma fiscal”.

Cornejo redunda en una idea fuerza desde que reasumió en el cargo: que la Nación le otorgue responsabilidades, pero que le den los recursos. Hasta ahora esa idea no tuvo eco, como casi ninguna de las propuestas realizadas por los gobernadores amigos de Casa Rosada. Incluso hay una que comparten con los representantes opositores y es que la Nación deje de retener los fondos del impuesto sobre los combustibles líquidos y coparticipe a provincias y municipios. Esos recursos tienen asignación específica, pero el Gobierno nacional los retiene.

El estado de las cuentas es uno de los temas más incómodos porque hasta ahora Cornejo, en sus dos mandatos y los 11 años en el poder, no se ha sentido en la obligación de rendir cuentas sobre las finanzas porque había “heredado” una situación catastrófica que le dio un aval extra para justificarse. Sí le pasó, por ejemplo, a Rodolfo Suarez cuando sucedió a Cornejo y le tocó hacerle frente a los problemas que le generó la cláusula gatillo en el sueldo de los estatales. Pero, claro, Suarez solo pudo quejarse entre las paredes de su despacho para no morderle la mano de quien lo ascendió hacia el sillón de San Martín.

Las luces de alerta las prendieron sectores que estuvieron aliados al oficialismo, como las cámaras empresarias y hasta el Consejo Empresario Mendocino. En el informe anual sobre el estado de las finanzas que elabora el CEM se advierte que el 2025 habría terminado con déficit si se toman en cuento todas las erogaciones, incluido el pago de la deuda.

La piedra y el vino que Cornejo mostró el año pasado no se traduce aún en una mejora en la calidad de vida de los mendocinos. Es verdad que el tiempo transcurrido desde esa “promesa visual” ha sido escaso. Pero no ha sido tan corta la permanencia en la conducción de la economía, el Estado y “la cosa pública” de Mendoza.